La marca personal, una piedra más en los procesos de selección

Maite Sáenz26 enero 20245min
marca personal
Por Maite Sáenz, directora de ORH.- En uno de mis paseos por LinkedIn me topé con la versión 4.0 de la marca personal; ya está aquí y no os va a gustar. Ya sabéis cómo funcionan los paseos por LinkedIn: empiezas en una conversación y acabas explorando otras. En este caso todo empezó con el comentario discordante de alguien de mi red con un post de alguien de fuera de mi red. Si os encontráis con casos así, deteneos a leerlos porque suelen tener miga, y éste la tenía. Alguien había publicado sus 8 condiciones laborales innegociables para este 2024, que a buen seguro os sonarán por sufrirlas en vuestro día a día con determinados perfiles porque se está creando escuela al respecto:

 

  • Control del tiempo por parte del empleado (todas son innegociables):
    • Trabajo remoto.
    • Flexibilidad horaria.
    • Desconexión digital.
  • Bienestar:
    • Apoyo a la salud mental.
  • Compensación:
    • Revisiones anuales.
  • Progresión de carrera:
    • Plan de carrera definido desde el inicio de la relación laboral.
    • Presupuesto para desarrollo profesional.
    • Presupuesto para desarrollo personal.

No me interesa comentar si son los que son o los que tienen que ser, ya que es un menú y cada uno puede configurar el suyo. La cuestión tiene otro fondo. Los likes llegaban a las 3 cifras y los comentarios abundaban en esta retahíla de derechos incontestables que se aferra al único argumento de que “así la persona está más motivada y trabaja mejor”. ¿Siempre es así? ¿En todas las empresas del globo? ¿Con todos los empleados del mundo? Quizá no sea cuestión de una suma sencilla sino de una derivada compleja con muchas variables.

Un par de personas se atrevieron a preguntar por la contrapartida de la parte contratada frente a las exigencias a la parte contratante y… más de lo mismo. Ni una sola alusión razonada al valor a aportar, para presuponerlo ya está obligada la empresa. La contratación ahora es un acto de fe. ¿Y si la relación no funciona? Es que la empresa falla en los innegociables porque, claro, si la motivación depende de ellos…

La relación laboral es un acuerdo entre las partes que ha de dar certidumbre a ambas. Ir con innegociables no augura un buen comienzo. La tendencia actual de fundamentar la marca personal en el «sé tú mismo y tus deseos» es un empoderamiento de sillón que produce seguidores mesiánicos, por supuesto que del experto de turno, pero también y esto es lo más peligroso, de sí mismos y de sus innegociables. Y eso complica mucho vuestra tarea, ¿verdad?

Por cierto, entre ellos no veo el propósito corporativo, los compromisos de sostenibilidad, las prácticas de diversidad e inclusión, ni lo verde, ni lo morado, ni demás revestimientos de la marca empleadora. ¿Será también todo ello un discurso de sillón? No tengo la respuesta. En verdad, no tengo casi ninguna respuesta pero lo que sí sé, por evidente, es que estamos viviendo la pandemia del yo y no sólo individual sino también corporativo, y la estamos alimentando desde muchos frentes, entre ellos, desde las distintas pistas del circo del discurso del talento.

 

Foto de Willow Kaii en Unsplash.


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