Cinco impactos globales del nuevo ciclo tecno-económico
foto de iconos de digitalización

Maite Sáenz23 abril 20249min

Por Paúl Ernesto Rosillón, responsable de ORH Latam y asesor en planificación estratégica, desarrollo organizacional y procesos de transformación digital.-  La llamada «nueva economía» trae consigo unas megatendencias cuya consolidación, aunque seguirá diferentes ritmos temporales, indudablemente ya suponen un aviso de que el futuro se presenta tremendamente diferente. La tecnoogía es el catalizador de las nuevas organizaciones emergentes que se mueve de manera ágil en un entorno de poco predecible y necesitado de cintura para liderar.

 

Las megatendencias

El concepto “Revolución Tecnológica” se utiliza al analizar históricamente procesos de cambios tecnológicos profundos, de alcance generalizado, capaces de transformar la base económica y social de las naciones. Emergen ante el agotamiento de las bases tecnológicas previas en cuanto a la capacidad de dinamizar la productividad y competitividad de regiones, países y sectores económicos. La sustitución acelerada de un paradigma tecno-económico por otro, se reconoce como un momento de disrupción. Sin embargo, el desarrollo de una nueva base tecno-económica pasa por trayectorias de aprendizaje, que por su naturaleza son necesariamente evolutivos (Schwab, 2016).

La nueva economía

Hasta hace algunas décadas se consideraba que la razón principal detrás de la expansión económica de los países era la acumulación de factores productivos como tierra, capital y trabajo, de ahí que las recomendaciones en materia de desarrollo casi siempre eran invertir en activos físicos y bienes tangibles como maquinaria, equipo e infraestructura porque se reconocía que, en la generación de riqueza, el reemplazar o hacer más fácil el trabajo humano era suficiente para incrementar sensiblemente la productividad.

Desde finales del siglo XX, la inversión en el Capital Intangible ha crecido considerablemente superando abiertamente la inversión en el tradicional capital tangible y los activos físicos, lo que impone grandes desafíos interpretativos a las ciencias administrativas. (Bianchi, 2020)

 

La Nueva Economía del Conocimiento, denominada la Cuarta Revolución Industrial en el Foro de Davos en febrero de 2016, representa un nuevo hito en la evolución empresarial, pero no es precisamente una transición basada en la sucesión de cambios minúsculos y graduales.

 

Fuente: Elaboración del autor, 2024.

 

La tecnología como catalizador de la organización emergente

Las empresas de la era industrial (escala & eficiencia / ciudadano productor) fueron diseñadas para ejecutar una serie de actividades, de manera coordinada y de forma más rentable que si realizaran fuera de ella. Hoy las nuevas y globales plataformas tecnológicas (soluciones y capacidades digitales/ciudadano prosumidor) realizan muchas funciones de las “actividades propias” de las organizaciones físicas y analógicas. Los mercados emergentes basados en economías de plataformas permiten que personas y pequeñas empresas solo necesiten una conexión robusta para intercambiar bienes y servicios a través de redes digitales globales.

Peter Ducker, considerado uno de los padres del management moderno, declaró antes de su muerte que “la empresa necesitaba un nuevo Taylor que nos ayude a diseñar el modelo de trabajo y formas de organización para actuar en la sociedad del conocimiento” (HBR). El gran desafío de nuestro tiempo es adaptar el modelo de liderazgo, dirección y gerencia de nuestras organizaciones a la complejidad de la sociedad posindustrial.

 

Las nuevas prácticas y la nueva agenda de la gerencia

Cuando hablamos de transformación digital pensamos en automatización de procesos, softwares, apps, algoritmos, inteligencia artificial y puras cosas digitales, pero normalmente la transformación real es la de los equipos humanos que componen la organización. En general, las trasformaciones digitales mal implementadas o que terminan siendo un fracaso, no fallan por lo digital, fallan por el factor humano y su resistencia a ser cambiado.

Como consecuencia, la transformación de las prácticas para la gestión de las personas consistirá en comprender y adoptar el cambio de paradigma que plantea el nuevo contexto, para impulsar una estrategia de gestión del talento apalancada en un sólido liderazgo, con el apoyo de sistemas y aplicaciones tecnológicasque permitan a la organización “mantenerse dentro del juego“ en un mundo empresarial cada vez más digital (WFPMA & BCG, 2021).

Por otra parte, el concepto de los espacios laborales está mutando rápidamente debido a que, cada vez más,  el trabajo es una actividad, ya no un lugar al que vas. La desaparición de la oficina analógica o el espacio físico colectivo de trabajo, tal y como lo conocemos hoy, se verá acelerada por el  impacto de los cambios generados por el COVID-19 y la llegada a la etapa de madurez de la “generación millennials” y en general los nativos digitales nacidos a partir de 1990, que se están incorporando al mercado laboral y que “para el año 2025 constituirá el 75% de la fuerza global de trabajo económicamente activa” (Deloitte, Informe Global 2016).

 

Lo laboral en la era digital

La nueva economía también generará impactos en las formas institucionales que han dado viabilidad al llamado Diálogo Social, en cuyo seno se han promovido las ortodoxias, la legislación laboral, los sistemas de creencias y esquema de relaciones que rigen la dinámica entre los actores del mundo del trabajo, tal y como se ha concebido y desarrollado hasta ahora.(Cañigüeral 2021)

La Organización Internacional del Trabajo ha comenzado a diseñar un plan de acciones a corto y mediano plazo para ocuparse y atender los desafíos que le plantean los nuevos escenarios económicos y sociales. En tal sentido su hasta hace poco Director General, Guy Ryder, con ocasión del surgimiento de la nueva economía y la actual revolución tecnológica ha expresado: “Tenemos que ver en qué medida las actuales mutaciones que experimenta el mundo del trabajo necesitan nuevas reglas e instituciones. Estamos frente al desafío de la economía de plataforma, de la economía colaborativa, de la economía circular, de la economía naranja y los imperativos de la innovación y la convergencia tecnológica. Y muchas veces estamos frente a una realidad que avanza antes que la ley. Así que tenemos que ver si debemos darnos nuevas formas de reglamentación para las nuevas formas de empleo que se están produciendo” (Documento presentación 7 Iniciativas Centenario de la OIT, 2019).


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