Buenas prácticas en la transformación digital: los grados de eficiencia

Redacción20 octubre 20214min

La transformación digital forma parte del vocabulario diario. Lo escuchamos constantemente en los medios de comunicación, RRSS y, por supuesto, en nuestro ámbito laboral. Una vez que forma parte de nuestro día a día hay que entender muy bien en qué consiste y, sobre todo, cuáles deben ser las buenas prácticas que tenemos que aplicar para que esa transformación sea ordenada, ágil y que cumpla con los objetivos marcados.

 

El fin que persigue la transformación digital se fundamenta en la búsqueda de la eficiencia, la eliminación de tiempos en los procesos que no aportan ningún valor a las personas y de esa manera poder centrar nuestros esfuerzos en aquellos procesos que sí aportan valor a los trabajadores y por ende a las empresas.

Tipos de eficiencia

 

Para abordar cualquier proceso de transformación es necesario tener una gestión y un tratamiento de la información muy detallada. La gestión del dato es fundamental y la fuente de datos de la cual se nutre tiene que ser fiable y estable. Con esta información se puede entender dónde se producen las desviaciones, las fugas en la productividad y las palancas que hay que activar para poner en marcha el proceso de transformación digital de cualquier empresa.

Por tanto, partiremos de una Eficiencia Básica, con un control proactivo de la gestión de los procesos y las operativas.

¿Dónde entra entonces la transformación digital en esta fase? En aquellas herramientas que son capaces de ayudarnos en el análisis del dato, a través de soluciones de Business Intelligent que nos permitan la detección de desviaciones, malas prácticas, retrabajos, falta de formación, etc. Con la obtención de esta información podremos realizar los cambios a nivel operativo que nos permitan reducir o eliminar las ineficiencias que hasta ese momento se producen. Esta primera fase suele conseguir eficiencias en torno al 5%.

 

Automatizar es eficiente

 

El segundo tipo de eficiencia profundiza más en los procesos con una gestión del cambio operativo, en el cual entran en juego los automatismos. Se trata de soluciones en las cuales la tecnología juega un papel protagonista, a través de soluciones de robotización y automatización de procesos “repetitivos”, que consiguen una mejora en la productividad y por tanto una reducción de los tiempos y mejora en los niveles de servicio a nuestros clientes. Además, se reduce el error y un aumento en la calidad de los procesos ejecutados, consiguiendo una mejor percepción de nuestros clientes en los servicios prestados.

En este tipo de soluciones de automatización entran en juego varias variables que nos darán como resultado la viabilidad de las soluciones propuestas. Desde la volumetría de las operaciones, las características operativas del proceso que se ajusten a las características de las soluciones de automatismo, y el resultado debe generar un ROI (retorno de la inversión) positivo. Por lo general la eficiencia mediante automatismos está entre un 20-80%.

 

Eficiencia disruptiva

 

Por último, existe un tercer tipo de eficiencia llamada disruptiva. Se trata de un conjunto de soluciones de última generación que se encuentran en la vanguardia de nuevas soluciones. Se trata de procesos con soluciones que transforman por completo todo el proceso productivo y que realiza una reingeniería completa, dotando la solución de una eficiencia por encima del 80%.

Javier Cano,
director de la Oficina Técnica Talent BPO de Adecco Outsourcing.


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