¿Puede el autoliderazgo ser la solución al absentismo y la fuga de talento?

  07/01/2026
  5 min.
La respuesta a la búsqueda de soluciones para no pocos problemas empresariales, corporativos, profesionales y personales está en las actitudes, un término transversal desde el punto de vista tanto histórico como social y cultural. Ellas son las que nos conducen a los hábitos y éstos a las acciones. Por ello no es de extrañar que, en su última obra, Juan Carlos Cubeiro reivindique el autoliderazgo para empezar a pensar, decidir y actuar con propósito.

Todos sabemos que las empresas de nuestro entorno sufren de absentismo en niveles récord, superior al 7%, lo que supone más de millón y medio de empleados ausentes cada día y un coste de más de 32.000 millones de euros anuales, el 1,4% del PIB. Entre las causas, la salud mental deteriorada (ansiedad, depresión y burnout, que se han disparado tras la pandemia), los problemas musculoesqueléticos (dolores de espalda, cervicales y articulaciones), estrés crónico (largas jornadas, presión por objetivos muy ambiciosos, falta de equilibrio de vida personal y profesional), falta de motivación (escasa satisfacción y compromiso de los empleados) y condiciones organizativas deficientes (mal clima laboral, liderazgo que brilla por su ausencia, flexibilidad casi nula). El absentismo no es la causa, sino el síntoma de desconfianza.

Unamos a este problema tan grave la fuga de talento, la pérdida de profesionales cualificados, especialmente de las personas más jóvenes. Cuatro de cada diez españoles se plantean emigrar al extranjero para tener un empleo mejor. Y el unbossing (no querer ser jefes): el 52% de los jóvenes españoles rechazan los puestos de mandos intermedios, por desprecio a las estructuras rígidas y el estilo de jefatura de “ordeno y mando”. En Francia, el porcentaje se eleva al 77%.

¿Cuál puede ser la solución a estos problemas de gestión de talento? En mi opinión, el autoliderazgo. No sólo porque para liderar a los demás es imprescindible que sepamos liderarnos a nosotros mismos, sino porque el autoliderazgo es un gran predictor de la fidelización de talento y la garantía de crecimiento de los profesionales en la empresa.

El autoliderazgo es la combinación de seis conceptos, muchos de ellos ancestrales, pero de enorme actualidad:

  • El primero de ellos, la felicidad o el bienestar (Eudaimonía, en griego). Significa que el liderazgo es pasar “de jefes a GeFes (Generadores de Felicidad)”. Aristóteles definió la felicidad como “experiencia global de placer y significado” (el equilibrio entre ambos es importante). La felicidad es, en buena medida, voluntaria porque la elegimos o no. Y además, depende de una serie de actividades deliberadas, desde la gratitud y el optimismo inteligente a la fluidez, el perdón, el ejercicio físico o mental.
  • El segundo, el legado (Whakapapa, en maorí), ese hilo rojo desde los ancestros a los sucesores que ejemplifica la responsabilidad. Lo comprobamos en los All Blacks, la selección neozelandesa de rugby, la más exitosa del mundo.
  • El tercero, la razón de ser (Ikigai, en japonés). Es la conocida combinación entre pasión, misión, vocación y profesión. Conocer y explicitar nuestra razón de ser ayuda mucho a la propia motivación y liderazgo.
  • El cuarto es específicamente nuestro, de carácter hispano: el honor, entendido como el hecho de que tenemos más deberes con los demás (generosidad, solidaridad) que derechos. Algo sanamente quijotesco, que se da en los mejores ejemplos de nuestra historia a ambos lados del Atlántico.
  • El quinto es la comunidad (Ubuntu, en la filosofía sudafricana): “Soy porque somos”. Nelson Mandela, con su visión de la “nación arcoíris”, con la comisión de la verdad y la reconciliación, ha sido un gran caso de liderazgo ligado a la comunidad.
  • Y como es la felicidad la que lleva al éxito y no al revés (algo que suele generar mucha insatisfacción, y no sólo en nuestros jóvenes), el sexto y último concepto para el autoliderazgo es precisamente la escalabilidad (a partir de un tipping point o punto de eclosión). El éxito es la consecuencia de hacer bien las cosas y no una mera obsesión.

Pronostico que en el nuevo cuarto de siglo el autoliderazgo será una gran tendencia para la gestión del talento: para atraer y fidelizar a los profesionales, para hacerles crecer, para lograr su mayor compromiso. Algo práctico pero complejo, porque exige trabajar la felicidad, el legado, la razón de ser, el honor, la comunidad y el éxito a la vez. Merecemos cada uno de nosotros liderarnos más y mejor a nosotros mismos, para generar más valor y mostrar mejor nuestro talento.


Ficha técnica: «Autoliderazgo. Cómo dejar de vivir en piloto automático y empezar a pensar, decidir y actuar con propósito«.

Lid Editorial.

PVP: 23,95 €.
ISBN: 978-84-10221-88-8.
Páginas: 144.

¿Cómo se construye un liderazgo auténtico desde dentro? ¿Qué hábitos y valores sostienen a los líderes más influyentes? ¿Es posible elevar nuestro autoliderazgo aprendiendo de tradiciones y culturas de todo el mundo.

«Autoliderazgo» ofrece respuestas a estas preguntas, invitándote a un viaje global en el que descubrirás cómo liderarte a ti mismo para liderar a los demás con credibilidad, autoridad moral y ejemplo. A través de seis conceptos poderosos explorare enseñanzas que trascienden el tiempo y las fronteras.

Juan Carlos Cubeiro es Premio Nacional de Management, Premio Líder Humanista, Brain & Heart (EBS) y Líder de Excelencia (INILID, Colombia). También es embajador de Marca Venezuela Coach estratégico y presidente de honor de la Asociación de Coaching (AECOP). Consultor de liderazgo y transformación en Europa e Iberoamérica desde 1987 y conferenciante internacional en más de 30 países. Senior advisor de varias compañías, presidente del Consejo Académico de EBS, profesor de Galicia Business School y EAE y autor de más de 60 libros.

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