Durante unos años, el quiet quitting ha sido uno de los diagnósticos favoritos de LinkedIn. Según los titulares, la mitad de los empleados del mundo había “dejado de esforzarse”. Una historia perfecta: simple, emocional y con culpables claros. Pero también una historia falsa.
¿De dónde salió el famoso “50 %”?
Todo empezó con cómo Gallup interpretó sus propios datos de engagement. Gallup divide a los empleados en tres grupos:
- Engaged o comprometidos: 32%.
- Not engaged o no comprometidos: 50%.
- Actively disengaged o desconectados: 18%.
En 2022, Gallup afirmó que los quiet quitters “representan al menos el 50 % de la fuerza laboral estadounidense”, al equiparar quiet quitting con la categoría not engaged. Medios como Fortune, Forbes o Business Insider replicaron esa cifra sin matices, presentándola como una crisis global de desmotivación.
Pero esa cifra no mide abandono silencioso, sino simplemente empleados moderadamente comprometidos: el punto medio habitual en cualquier distribución del engagement.
Una historia mediática creada a partir de un dato neutro
¿Qué muestran los datos reales? Culture Amp (julio 2025) ha analizado la motivación y el compromiso de permanencia con datos de 3,3 millones de empleados, obteniendo los siguientes resultados:
- 52 % motivados y comprometidos.
- 2,7 % motivados pero planeando irse.
- 1,9 % no motivados pero comprometidos (quiet quitting real).
- 5,4 % ni motivados ni comprometidos.
- 38 % en zona neutra (fence sitters).
En total, menos del 2 % encaja en la definición estricta de quiet quitting (baja motivación + intención de quedarse). Por lo tanto, no es una epidemia, es una anécdota estadística convertida en fenómeno mediático.
¿Qué es lo que sí está ocurriendo?
Los benchmarks globales de Culture Amp muestran una ligera caída sostenida en motivación y compromiso desde 2021. Una tendencia real, pero muy distinta a un abandono silencioso masivo: refleja fatiga y dudas sobre el valor de seguir dando más en entornos poco recíprocos.
Así pues, ¿qué deberíamos aprender?
- Definir antes de opinar. Quiet quitting ≠ falta de engagement.
- Cuestionar las fuentes. Gallup no midió ese “50 %” como abandono del esfuerzo, sino que rebautizó a los empleados “no comprometidos” como quiet quitters.
- Actuar sobre lo que sí importa:
- Claridad (r≈.48)
- Autonomía (r≈.40)
- Feedback útil (r≈.36)
- Justicia (r≈.45)

El verdadero problema
El problema no es el quiet quitting, sino la facilidad con la que RRHH y el mundo del management adoptan modas sin revisar la evidencia. Las historias son atractivas y la evidencia incómoda, pero solo esta última mejora el trabajo y las decisiones. Quiet quitting no es una crisis, es una lección sobre pensamiento crítico, y la próxima vez que alguien diga “la mitad de los empleados ha dejado de esforzarse”, pregúntale: “¿Puedes mostrarme la fuente?”.
Aquí van las nuestras :
- Gallup. Is Quiet Quitting Real? (Jim Harter, 2022).
- Gallup — State of the Global Workplace Report 2022.
- Gallup – In New Workplace, U.S. Employee Engagement Stagnates (2024).
- Culture Amp — Behind the buzz: Quiet quitting and job hugging (Walker & Urbanska, 2025).
- Mid-year 2025 Benchmark Updates (Walker & Jackson).
- Motivation is still declining (Walker).
- Fortune (2022): “Half of US workers are quiet quitting…”.
- Forbes (2022): “50 % of the US workforce is quiet quitting”.
- Business Insider (2022): “Half of US Workers Have ‘Quiet Quit’…”.