7 cifras del
absentismo:
qué dicen
y qué no.
El absentismo español se discute mucho y se mide poco. No existe una definición oficial ni un organismo que consolide el indicador: cada actor construye el suyo. Estas son las siete cifras que explican el fenómeno, y el límite exacto de lo que cada una permite concluir.
Javier Esteban
Periodista y escritor especializado en mercado laboral.
El absentismo español es, sobre todo, baja médica; y la baja médica se concentra
Cuatro magnitudes fijan el terreno: cuánto pesa la incapacidad temporal dentro del absentismo, en quién se concentra, dónde se acumulan los días y qué parte de la duración se decide fuera de la empresa.
La reiteración, no la incidencia
El crecimiento del absentismo por incapacidad temporal entre 2018 y 2023 se explica en su totalidad por el aumento de quienes registran más de un proceso al año. No hay más gente causando baja: hay más gente repitiendo.
Repetir no significa lo mismo en todos los casos
La reiteración apunta a tres dinámicas distintas que conviene no mezclar, porque exigen respuestas diferentes.
Tres orígenes posibles
Dónde se concentra
El grueso de las bajas dura poco; el grueso de los días, no
Las jornadas perdidas son el producto de dos factores —cuántos procesos hay y cuánto dura cada uno— y el debate suele fijarse solo en el primero. Cuando se ordenan los procesos finalizados en 2023 por duración, la proporción se invierte por completo.
Reparto de los procesos
8,3 millones de procesos finalizados en 2023Reparto de las jornadas perdidas
Los mismos procesos, medidos en díasLos tramos extremos proceden de Umivale Activa e Ivie sobre microdatos de Seguridad Social. El tramo intermedio es elaboración propia por diferencia y no está publicado como tal: debe leerse como orden de magnitud, no como dato.
La pandemia explica el escalón, no el nivel actual
El indicador es fuertemente estacional, así que solo pueden compararse trimestres equivalentes. Hecho así, la serie no describe una línea recta: describe tres tramos, y únicamente el tercero carece de explicación coyuntural.
Un salto que no se revirtió
La incapacidad temporal subió setenta centésimas en un año y nunca volvió al nivel anterior.
Máximo absoluto de la serie
La ola de ómicron llevó el indicador al 5,65%. Bajó al 4,30% dos trimestres después.
Otras setenta y dos centésimas, sin epidemia
El único tramo que no responde a un episodio concreto. Coincide con cambios simultáneos en edad, organización del trabajo, capacidad asistencial, norma e incentivos.
La edad no dibuja una línea, dibuja tres curvas
Con los años la frecuencia de las bajas cae y su duración sube: dos curvas en direcciones opuestas. La salud mental no sigue ninguna de las dos, sino una propia que se eleva en el tramo intermedio y desciende después.
Jóvenes: muchas bajas, muy cortas
El 80% de los procesos por causas infecciosas, respiratorias y digestivas se resuelve en menos de diez días.
Tramo intermedio: la salud mental
Rompe el gradiente. Ni frecuencia de joven ni duración de sénior: una curva propia entre los veinticinco y los cuarenta.
Sénior: pocas bajas, muy largas
Procesos degenerativos y crónicos cuya salida puede quedar condicionada por una prueba, una consulta o una cirugía.
Y la plantilla envejece
Los ocupados de 55 años o más han pasado del 14,2% al 21,7% entre 2013 y 2024. El indicador se desplaza aunque la salud de cada tramo no cambie.
Explica una parte del fenómeno, no el fenómeno
Es el diagnóstico que más rápido crece y uno de los de mayor duración media. Y aun así no es el que más pesa donde más se acumulan los días. Las dos cosas son ciertas a la vez, y el debate público suele quedarse con la primera.
Lo que más crece
De 283.999 procesos por trastornos mentales y del comportamiento en 2016 a 671.618 en 2024. Su duración media es 2,5 veces superior a la del conjunto de diagnósticos.
Lo que más pesa
Entre los procesos en vigor de más de doce meses, las algias doblan a los trastornos mentales. Allí donde el absentismo se concentra, el primer grupo diagnóstico sigue siendo el musculoesquelético.
El desplazamiento de fondo
Juntas, salud mental y algias representan más de dos tercios del incremento del indicador entre 2018 y 2023. No es una coincidencia menor: son las dos grandes familias de lo que el propio estudio denomina patologías de difícil objetivación.
El absentismo se está desplazando desde diagnósticos donde una prueba puede acreditar la lesión hacia diagnósticos que descansan sobre el juicio clínico. Eso cambia las reglas de todo lo que viene después: la evaluación médica, el seguimiento, el retorno al puesto y el margen de discrepancia sobre cuándo procede el alta.
El dato que falta en el registro
Una parte de la duración depende de tiempos que la empresa no controla
El médico de atención primaria que decide mantener la baja no ve en qué punto de la lista de espera está el paciente. Mientras se espera una prueba, una consulta o una intervención, el proceso sigue abierto y el indicador sigue contando.
Ministerio de Sanidad, SISLE-SNS, datos a 31 de diciembre de 2025. Un mismo diagnóstico, un mismo derecho reconocido y casi cinco meses de diferencia según el código postal.
Los sistemas no se hablan
La escala del embudo
Traumatología encabeza las dos listas del sistema: 200.584 pacientes pendientes de intervención, con 137 días de demora media, y la mayor lista de primeras consultas. Casi siete de cada diez citas superan los sesenta días.
Siete hallazgos
Cada cifra corrige una creencia instalada. Ninguna, aislada, señala a un responsable.
Hablar de absentismo es hablar de baja médica
El 88% de las horas de absentismo corresponde a incapacidad temporal. Lo que se discute como problema de asistencia es, en su inmensa mayoría, un proceso clínico certificado.
El crecimiento viene de quienes repiten
El aumento entre 2018 y 2023 se explica en su totalidad por quienes registran más de un proceso al año. No hay más gente causando baja: hay más gente repitiendo.
Contar bajas no es medir absentismo
El 70% de los procesos dura quince días o menos y aporta el 8% de las jornadas. El 2,4% que supera el año concentra el 34%.
La edad cambia el tipo de baja, no solo su cantidad
Frecuencia y duración se mueven en direcciones opuestas, y la salud mental sigue una curva propia que se eleva en el tramo intermedio.
Lo que más crece no es lo que más pesa
La salud mental crece un 136% y dura 2,5 veces más que la media. Pero entre los procesos de más de un año, las algias la doblan.
Una parte de la duración se resuelve en un hospital
132 días de espera media en traumatología, con una horquilla territorial de 41 a 188 días para el mismo diagnóstico.
El absentismo no señala un culpable
Emerge de la interacción entre salud, organización del trabajo, diseño de la prestación, capacidad asistencial, norma e incentivos. Ninguno de esos factores es ilegítimo. Ninguno opera con la misma lógica que los demás.
Que el absentismo no se explique principalmente por la voluntad individual no significa que esa voluntad no cuente: los incentivos modifican el comportamiento y ningún registro permite acotar cuánto. Lo que sí puede afirmarse es más modesto y más útil: que no tiene una causa dominante identificada, y que quien diga lo contrario —en cualquier dirección— está afirmando más de lo que las cifras permiten. Mientras siga discutiéndose quién tiene la culpa, seguirá sin discutirse lo único que las cifras señalan con claridad: que nadie responde de la interacción entre las partes.
