Alma de currito: el liderazgo del saber hacer – ORH
Editorial
Liderazgo

Alma de currito:
el liderazgo del saber hacer

Para dirigir personas hay que saber qué hacen y para qué. Una verdad que aprendí en 1995 y que sigo rescatando cada vez que me pierdo.

Recuerdo con mucho cariño una de mis primeras entrevistas a un DRH. Fue en 1995 y fue Sergio Aragón, entonces responsable del área en Boehringer Ingelheim. Lo primero que hizo fue llenar su mesa de cajas de medicamentos y explicarme para qué servían. Con treinta años menos, mi candidez era un tanto obscena y le pregunté con ojos de plato si se sabía todos los que fabricaba la casa y por qué. Y él, con la calidez de quien dice sin decir «ya lo aprenderás a lo largo de la vida», me respondió que sí, que para dirigir personas hay que saber qué hacen y para qué.

Cuando fundé ORH fue el mejor consejo que pude rescatar, no voluntariamente al principio —cuando mis ínfulas pensaban que todo era abrir, esperar y lograr—, pero sí en cuanto enfrenté los primeros problemas. Aunque nunca lo ha sabido, Sergio me ayudó a mantener los pies en la tierra.

Es tan natural como tremendamente peligroso desconectar del cómo sucede la vida corporativa.

Es muy humano querer saltarse pasos. Y también perder perspectiva a medida que se asciende en la pirámide corporativa. Es natural que la visión se vuelva más estratégica y menos operativa, que todo se vea desde un Excel, que la empresa sea un dashboard interactivo. Es tan natural como tremendamente peligroso desconectar del cómo sucede la vida corporativa.

La ejemplaridad del líder no es solo una buena actitud o un discurso impecable. La verdadera autoridad —la que bombea respeto— nace del conocimiento técnico de cómo se cocina el negocio. Y no solo por ser lo éticamente correcto, sino porque ayuda a tomar decisiones. ¿Micromanagement? No: respeto por el oficio, los roles y las personas. Y también por los objetivos, los clientes y toda la cadena de stakeholders. Si quieres dirigir el barco, asegúrate de saber cómo se manejan las velas. O también…

Tres propuestas para aterrizar
1
Vive un «día de la trinchera» al mes, pegándote a las tareas más básicas y operativas, sin asistentes, sin teléfonos y sin «supervisar». Solo ejecutando.
2
Sé el mentee de tu programa de mentoría inversa y deja que el empleado más junior, el más senior o cualquiera inmerso en un proceso específico te enseñe cómo hace su trabajo. Deja que él sea tu jefe por un día y aprende a escuchar «esto no funciona así».
3
Realiza tu propia auditoría de «pelusas»: bájate a la planta, al almacén o a la recepción. Mira debajo de los «sofás» de tu operación y, si lo que ves allí emborrona tu estrategia, tira de escoba y recogedor antes de implementarla o de adaptarla.

¿Sabrías tú hacer las camas de tu organización? ¿Y cambiar una rueda? ¿Y pasear por uno de tus hospitales sin perderte?

Fotografía diseñada con Gemini-Banana.

CEO de ORH, plataforma de conocimiento e innovación en gestión estratégica de personas en las organizaciones creada en 2006. Es Licenciada en Periodismo y bajo la cabecera Observatorio de Recursos Humanos ha puesto en marcha proyectos como ORHIT-Observatorio RH de Innovación y Transformación, OES-Observatorio de Empresas Saludables, SFS-Empresas Saludables, Flexibles y Sostenibles e IA+Igual.

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