Así se desprende del informe “Motivaciones y expectativas sobre el mercado laboral de las personas con discapacidad”, elaborado por Fundación Randstad y Randstad Research, que analiza las percepciones, prioridades y barreras que enfrenta este colectivo en su acceso al empleo.
Este estudio revela una preocupante realidad: la baja expectativa de inserción laboral y el insuficiente nivel formativo continúan siendo factores críticos para las personas con discapacidad desempleadas. Y en él se destaca que el 54% de este colectivo percibe que tiene pocas o muy pocas posibilidades de encontrar empleo, frente al 46% que mantiene una visión más optimista. Esta división refleja una profunda brecha en la percepción de oportunidades laborales.
Entre quienes tienen una percepción negativa, un 34% señala la falta de oportunidades para mayores de 45 años, un 32% identifica su discapacidad como el principal freno y un 26% considera que no cuenta con la formación o habilidades que demanda el mercado. Llama la atención que incluso entre quienes acuden a entidades de apoyo, el 40% percibe igualmente una baja probabilidad de encontrar empleo.
Entre quienes se muestran esperanzados, los factores que sustentan su confianza son contar con una discapacidad que no limita su desempeño (56%), tener experiencia laboral (47%) y disponer de una formación adecuada (47%).
La formación, una barrera estructural
Este informe revela que el 65% de las personas con discapacidad en situación de desempleo posee un nivel educativo medio o inferior. Y solo un 19% tiene estudios universitarios.
Desde Fundación Randstad se insiste en la necesidad de mejorar la empleabilidad mediante una formación de calidad y una recualificación profesional dirigidas a personas con discapacidad. Silvia Galán, directora de Acción Social de Fundación Randstad, destaca que “es fundamental seguir trabajando en la mejora de la accesibilidad y en la eliminación de prejuicios para garantizar una verdadera igualdad de oportunidades”.
Además, el 82% de los encuestados considera que la formación y las habilidades son requisitos fundamentales para acceder al mercado laboral. Sin embargo, el 71% denuncia la existencia de prejuicios por edad, género o discapacidad y el 69% señala que los procesos de selección aplican filtros excesivos.
Además, sólo un 39% afirma haber recibido adaptaciones durante las entrevistas o los procesos de selección, mientras que un 34% indica que rara vez o nunca ha recibido este tipo de apoyo.
“Si la discapacidad, la edad o la falta de formación son vistas como las principales limitaciones a la hora de encontrar un empleo, nos tiene que hacer reflexionar sobre cuáles deben ser las cualidades y capacidades verdaderamente importantes a la hora de valorar a un candidato”, añade Galán.