Pilas cargadas, baterías viciadas

  14/09/2026
  15 min.
Pilas cargadas, baterías viciadas

Solo el 18,4% de los profesionales españoles consigue desconectar del trabajo durante sus vacaciones, el 81,6% restante sigue atendiendo llamadas y mensajes fuera de su jornada. No lo digo yo, lo dice el Estudio de Bienestar y Salud Laboral en España 2026 de Edenred, publicado el pasado 28 de julio. Menos de 2 de cada 10. O, dicho de otra manera, 8 de cada 10 personas de tu compañía llevan el año entero sin soltar el cargador, agosto incluido. Y aun así, cada septiembre repetimos la misma frase en los pasillos de casi todas las empresas de este país, que la gente vuelve «con las pilas cargadas».

Ideas clave

  • Cargar no es lo mismo que reparar. El nivel de carga (cómo llegas al viernes) y la capacidad máxima (cuánto puedes almacenar hoy frente a cuando empezaste) son dos métricas distintas, y las empresas solo miden la primera.
  • La ficción del «vuelvo con las pilas cargadas». Según el Estudio de Bienestar y Salud Laboral en España 2026 de Edenred, el 81,6% de los profesionales no ha desconectado en vacaciones: la descarga profunda de agosto no ha existido para la mayoría.
  • Tres ciclos degradan la capacidad, no la carga. Picos convertidos en rutina, urgencias que no se apagan nunca y la exigencia de estar siempre al 100% son los tres factores, y ninguno se corrige con más recursos ni con más rapidez.
  • El equipo se degrada como un banco de baterías en serie. Su rendimiento lo marca quien peor está, no la media, y el mando intermedio hace de gestor de esa carga mientras él mismo se funde.
18,4%
Edenred · 2026
De los profesionales españoles consigue desconectar del trabajo durante sus vacaciones.
81,6%
Edenred · 2026
Sigue atendiendo llamadas y mensajes fuera de su jornada, agosto incluido.
44%
Mandos intermedios
Están, según las cifras de burnout en la capa media, absolutamente fundidos.

Ponerse las pilas. Coger carrerilla. Recargar. El vocabulario que utilizamos a la vuelta de las vacaciones nos compara con aparatos y electrodomésticos que necesitas poner a cargar de vez en cuando para que sigan funcionando. El problema es que, al igual que ocurre con todos esos cacharros, cuando gestionas mal el proceso de carga y descarga, terminas viciando la batería.

Los dos números que llevas en el bolsillo

Y conviene precisar qué significa viciar una batería. Para ello, te invito a hacer un ejercicio sencillo ahora mismo. Coge tu móvil y entra en los ajustes de la batería. Ahí hay dos cifras que no tienen nada que ver entre sí, aunque las dos se midan en porcentaje:

  • Nivel de carga: es la que miramos cincuenta veces al día. Lo que te queda ahora mismo para llegar a la noche.
  • Capacidad máxima: ese dato indica cuánta energía puede almacenar tu aparato hoy, comparada con la que almacenaba el día que salió de fábrica. Un smartphone con tres años de uso suele andar por el 80% y pico y, a partir de ahí, la cosa empieza a notarse en el día a día.

Es decir, un móvil al 100% de carga, con una capacidad máxima del 74%, te da una mañana de trabajo, poco más; puedes enchufarlo toda la noche, comprarle un cargador ultra-rápido o eliminar aplicaciones que hace tiempo que no usas, que ese 74% no se mueve de donde está.

Ahora dime, ¿cómo estás tú y cómo está tu equipo el 1 de septiembre? No a nivel de carga, sino a nivel de capacidad máxima.

Porque el mayor error que cometen la mayoría de las empresas es medir el nivel de carga. Preguntan qué tal el verano, comprueban que la gente vuelve morena y con buena cara y dan el asunto por resuelto hasta las vacaciones de Navidad. Pero ningún responsable del área de personas analiza la capacidad máxima.

En la mayoría de las casas ni siquiera se sabe cuál es. Tampoco es que sea difícil de estimar, lo que pasa es que nadie ha pedido nunca ese número. Y resulta llamativo, porque en esa misma compañía sí sabemos calcular la vida útil de una carretilla elevadora, la de las licencias de software y la de la flota de vehículos comerciales. Todo eso está amortizado en una hoja de cálculo, con dos decimales y con la firma del responsable de finanzas. La capacidad restante de las personas que hacen funcionar el negocio, en cambio, no aparece en ningún lado.

Las tres cosas que más reducen la vida útil de una batería

Entre 2014 y 2016 fui director general de una empresa distribuidora de equipos electrónicos en el sector fotovoltaico. Uno de mis aprendizajes técnicos fue que una batería de litio se degrada por tres cosas:

  • La mala gestión de los ciclos completos de carga y descarga.
  • El calor excesivo.
  • Intentar mantenerla al 100% durante un periodo demasiado prolongado.

¿Adivinas cómo se traduce esto a las baterías humanas?

Los ciclos son los picos: el cierre de trimestre, el proyecto que había que entregar para ayer, la reorganización que te obliga a empezar de cero otra vez. Vaciar y llenar, vaciar y llenar. Un pico aislado no rompe a nadie, al contrario, porque cuando contamos con los recursos para afrontarlo, une a los equipos y deja anécdotas que se cuentan durante años. El problema es cuando el pico deja de ser un pico y pasa a ser la carga de trabajo cotidiana.

El calor son las urgencias y continuos fuegos que tu equipo tiene que extinguir a diario. No hablamos de una urgencia puntual sino de ese fuego que no se apaga nunca del todo y que hace que tus mandos intermedios vivan constantemente pegados al móvil, por si acaso.

Y el último error es intentar que la gente esté permanentemente al 100% y disponible para lo que venga. Siempre disponibles, siempre conectados, siempre a punto y con buena cara.

Y ahí es donde el 81,6% del estudio citado se convierte en realidad tras cada periodo estival: ocho de cada diez baterías tienen la capacidad de carga por los suelos.

Una cosa más a este respecto: ninguna de estas tres cosas se arregla comprando cargadores más rápidos.

De dónde vienen los vicios

Las baterías de níquel, las de toda la vida, sí se viciaban. Tenían efecto memoria, si las cargabas siempre a medias acababan comportándose como si su capacidad fuera esa mitad, y la solución consistía en hacer descarga profunda (descargarlas del todo) cada cierto tiempo.

De ahí viene la creencia popular de que te puedes desfondar durante todo el año y, luego, hacer «descarga profunda» durante las vacaciones y listo, vuelves con las pilas a tope.

El único problema es que las «baterías humanas» no funcionan así. En el humano la degradación es irreversible: por muchas descargas completas que le hagas, según pasan los años no recuperas jamás la capacidad máxima de carga.

Y hay un segundo error de mentalidad instalado en muchas empresas, que consiste en pensar que una batería castigada la sustituyes y ahí se acaba el problema. Lamentablemente no es así como funciona el desgaste en los equipos.

En los equipos el desgaste de una batería afecta al resto de baterías, ya que operan como lo haría un banco de baterías conectadas en serie:

Banco de baterías en serie
  • Efecto eslabón débil: la vida útil del banco de baterías depende siempre de la unidad con menor rendimiento o capacidad.
  • Desequilibrio de carga: si una batería está más descargada al iniciar el ciclo, se agotará por completo mucho antes que las demás.
  • Falta de componentes idénticos: mezclar baterías de diferentes marcas, antigüedades, capacidades o estados de salud acelera el fallo de todo el conjunto.

Tu banco de baterías

Y esas tres consecuencias, trasladadas a tu empresa, explican mejor que cualquier encuesta de clima cómo está tu equipo tras las vacaciones. Porque la capacidad de tu equipo no la marca la capacidad media de las personas, la marca la persona que peor está, especialmente si esa persona es el responsable del equipo. En un equipo de diez, nueve pueden estar al 90% y una al 40%; en cuanto llegue el primer pico la de 40 se cae, y su parte del trabajo le cae automáticamente al resto. Los que estaban al 90 pasan a estar al 70 en un par de semanas.

Por otro lado, quien entra en el ciclo ya descargado se agota mucho antes que los demás. Piensa: ¿quién ha vuelto en septiembre con la batería a medias? ¿El que partió sus vacaciones en dos porque hubo que atender un proyecto? ¿El que se llevó el portátil a la playa? ¿El que no le da para irse de vacaciones porque lleva 6 años sin aumento de salario?

A esto súmale que, en un banco de baterías, juntar unidades de distinta antigüedad, capacidad o estado de salud acelera el fallo del conjunto. Con un equipo ocurre exactamente lo mismo: repartir las cargas de trabajo por igual parece lo más justo y, sin embargo, técnicamente es la forma más rápida de romper al equipo.

Finalmente, quiero añadir un cuarto elemento que en cualquier instalación de baterías es obligatorio, y que en la mayoría de las empresas, sencillamente, no existe. Se llama BMS (Battery Management System) y consiste en un sistema de gestión de baterías cuya función es vigilar celda por celda, equilibrar la carga entre ellas y aislar la que está en riesgo antes de que se lleve por delante a las demás.

En una empresa el papel del BMS le toca al mando intermedio: vigilar quién está al límite, repartir según la capacidad de cada uno y no a partes iguales y frenar la carga que baja de arriba cuando el banco ya no da para más. El problema es que, cuando miramos las cifras de burnout en la capa media, vemos que el 44% de ellos están absolutamente fundidos. De hecho, son el elemento del banco de baterías que más degrada al resto. Pero eso lo analizaremos con calma en el siguiente artículo.

Un abrazo,
Jordi

REFLEXIÓN: Si eres responsable del área de personas o si ocupas una posición en un comité de dirección, antes de cerrar te invito a reflexionar:

  • ¿Cuál es la capacidad de carga de nuestros mandos intermedios hoy en día?
  • ¿Quieres saber cómo descubrirlo?
Test FAUNA · gratuito

Envía a tus mandos intermedios el test FAUNA gratuito para identificar su nivel de batería y su capacidad de carga. Test y método de diagnóstico en humanleadershiphub.com/test-fauna.

Fundador del Human Leadership Hub y de la Business Humanizers Academy en la que se han formado en liderazgo 25.000 mandos intermedios y ejecutivos en más de 20 países. Es autor de «Liderazgo Imperfecto» (Best Seller), «La Carrera Infinita», «El Efecto Láser» y «La Posición Más Jodida del Organigrama». Forbes España lo reconoció como Best Business Influencer (2022 y 2023), LinkedIn como Top Voice (2021) y Favikon lo incluye entre los Top 25 Global Leadership Influencers (2024-2025-2026).

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