Mire a su smartphone y piense en su empresa. La agilidad organizativa tiene en nuestros dispositivos móviles un modelo para la inspiración que, tal y como han descrito los consultores de McKinsey Wouter Aghina, Aaron De Smet, and Kirsten Weerda, pasa por construirse sobre una columna vertebral sólida (el hardware) capaz de incorporar, actualizar o eliminar funcionalidades (app) para responder en tiempos a las necesidades del mercado.
Para los expertos esta columna vertebral tiene tres bases fundamentales:
– La estructura organizativa, que define cómo se distribuyen los recursos;
– La gobernabilidad, que dicta cómo se toman las decisiones;
– Y los procesos, que determinan cómo se hacen las cosas y que incluye también la gestión del rendimiento.
Las APP’s organizativas
Esta tríada ha de permitir que la organización disponga de “espacios en blanco” que, a modo de app’s, se puedan “descargar” para, por ejemplo:
– Redefinir los equipos de trabajo.
– Realizar evaluaciones por pares jerárquicos.
– Reorientar los objetivos.
– Etc.
Con este símil los expertos explican que de la misma manera que los teléfonos inteligentes se adaptan – incluso se adelantan- a nuestras necesidades como usuarios, las organizaciones ágiles son capaces de repensarse así mismas de manera sistemática para, si es necesario, rediseñar sus estructuras, sus mecanismos de gobierno y sus procesos internos. Todo con tal de lograr el ansiado equilibrio entre velocidad y estabilidad.