Si nos importa de verdad, en el futuro la sostenibilidad debe ser nuestro hábito. Y eso significa que lo ha de ser tanto en el terreno personal, como también –y muy especialmente, por su mayor poder de influencia– en el mundo corporativo. Y no sólo porque es un imperativo en términos de responsabilidad social. De hecho, como hemos comentado en más de una ocasión, ésta se le queda pequeña a la sostenibilidad. También porque la mano que mece los mercados internacionales, esto es, los inversores, ya está priorizando los proyectos comprometidos con todos sus stakeholders.
El mercado de la sostenibilidad es una tarta muy suculenta (30.000 millones de euros para el año 2030) y supone, como dice el doctor Carlos Duarte, catedrático de Ecología de la Universidad Rey Abdula, de Arabia Saudí, “la mayor oportunidad de negocio desde la Revolución Industrial”. Pero para aprovecharla, no sólo han de cambiar los modelos de negocio: han de hacerlo antes los estilos de liderazgo.
En un próximo artículo que verá la luz en nuestra revista de abril, Krista Walochik, socia de Talengo, explica que sigue siendo fundamental “que un máximo ejecutivo conozca su industria, sus mercados y su potencial de crecimiento, y que sea capaz de definir estrategias disruptivas y ejecutarlas con eficacia. Pero se requieren además otras capacidades del líder”. Hoy, la tenemos con nosotros en el podcast ORH Futuro para que nos las descubra.