«Ha llegado el momento de reflexionar sobre cuántas veces hemos dejado de disfrutar plenamente de un momento maravilloso, ya sea nuestro plato favorito, una puesta de sol o una conversación con un amigo, por no vivir en el aquí y en el ahora». Así comienza su artículo Natalia Lechuga Millán, Responsable Health & Safety Adecco Training. La autora critica que nuestro cerebro, en muchas ocasiones, pone el piloto automático y “se larga” constantemente de nuestro cuerpo. Como explica «infinidad de estímulos diarios nos distraen en cualquier faceta de nuestra vida, ya sea laboral o personal, y nos interrumpen constantemente disminuyendo nuestra atención y debilitando nuestra capacidad para centrarnos en un solo pensamiento».

Las consecuencias psicológicas son fáciles de intuir: bajo rendimiento, dificultad para concentrarse, altos niveles de estrés, disminución de nuestra capacidad de disfrute, mala comunicación . Lea el artículo completo en el número 111 de la revista impresa Observatorio de Recursos Humanos.