
Uno de los sectores más castigados por la crisis económica que se inició en 2008 fue el de los mayores de 40 años. A la franja de edad entre 40 a 44 años les cuesta mucho reincorporarse al mercado laboral. Todo lo contrario que los profesionales jóvenes.
Según los últimos datos de la EPA, correspondientes al último trimestre de este año, el empleo ha crecido más entre 20-24 años; después entre 25 y 29 años; y, por último, entre 16 y 19 años. Hasta el grupo de 55 años y más, que han contado con cerca de 58.400 nuevas oportunidades, ha contado este año con datos positivos en la creación de empleo.
Es por ello que Infoempleo ha elaborado una lista con cinco de los principales aspectos que aportan a las compañías los profesionales entre 40 y 44 años:
1. Experiencia. Su dilatada trayectoria profesional aporta todo lo que ha aprendido a lo largo de los años. Conocen mejor que nadie el funcionamiento de las compañías y cuentan con un importante know how para liderar proyectos. Suelen conocer diferentes sectores y están acostumbrados a diferentes empresas por lo que tienen una visión más amplia. Si, además, necesitas un perfil que aporte contactos o que tenga una extensa red de colaboradores, tendrás más facilidades para conseguir los objetivos.
2. Enseñan. Muchas veces adoptan el rol de maestro o mentor con otros compañeros. Esto ayuda a la convivencia intergeneracional y a que los procesos de trabajo fluyan en horizontal. Se propicia la comunicación y todo ello ayuda a que el ambiente de trabajo sea favorable y el trabajo salga adelante con fluidez. En este sentido es fundamental propiciar los intercambios y contar con una política de gestión de personas que se adapte a cada uno de los grupos que haya en plantillas.
3. Mayor compromiso. Habitualmente están dispuestos a apostar a medio o largo plazo por un proyecto en el que se sientan a gusto y en el que puedan aportar. Su fidelidad hacia la empresa es mayor que la de los más jóvenes. Es cierto que pueden estar disponibles para cambiar de residencia en ciertos casos, aunque pueden tener dificultades al tener más responsabilidades o al estar más arraigados consecuencia de sus circunstancias personales.
4. Prudencia. A diferencia de lo que ocurre con los millennials que suelen ser más impulsivos. Los empleados de edad más avanzada son los que mejor controlan los tiempos y saben cuándo deben aportar o mantenerse en un segundo plano más discreto.
5. Aprenden y evolucionan. Es un falso mito que las personas con más años se queden ancladas y no sigan creciendo. Aunque pueda ocurrir en algunos casos, lo cierto es que no tienen problemas para adaptarse y están dispuestas a seguir creciendo y aprendiendo para evolucionar en su profesión. Lo más importante para que lo logren es ofrecer una constante actualización y formación en la empresa.
Jorge Guelbenzu, Director General de Infoempleo, indica: “Estos profesionales son imprescindibles para la buena marcha de las empresas. Muchas de ellas se han visto obligadas en los últimos tiempos a hacer ajustes de costes, a reducir sus plantillas o apostar casi en exclusividad por el talento más joven; no hay que olvidar que los mayores de 40 años aportan un bagaje, conocimiento y experiencia en el que las empresas deberían invertir para continuar siendo competitivas”.