España se prepara para cumplir en 2025 el compromiso de destinar el 2 % de su PIB al gasto en defensa, alineándose con los estándares de la OTAN y activando un ambicioso plan industrial y tecnológico con más de 10.000 millones de euros de inversión. Este impulso ha dinamizado un sector estratégico que ya aporta más de 215.000 empleos y enfrenta una creciente presión sobre el talento especializado. En este contexto, Catenon refuerza su apuesta por la captación de perfiles sénior y directivos capaces de liderar proyectos complejos, adaptarse a exigentes marcos regulatorios y responder a la internacionalización del sector. La escasez de expertos en áreas como ciberseguridad, ingeniería o compliance se ha convertido en uno de los grandes desafíos para consolidar el crecimiento de la industria española de defensa.
España alcanzará en 2025 el compromiso de destinar el 2 % de su PIB al gasto en defensa, cumpliendo así con un objetivo largamente aplazado y alineándose con las directrices marcadas por la OTAN. Para hacerlo posible, el Gobierno ha puesto en marcha un ambicioso Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, que contempla una inversión extraordinaria de 10.471 millones de euros.
Este impulso ha revitalizado el sector, que según el informe Impacto económico y social de la Industria de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio, elaborado por PwC para TEDAE en 2024, registró en 2023 una facturación de 13.900 millones de euros, con una contribución de 19.688 millones al PIB nacional y más de 215.000 empleos, de los cuales 65.681 fueron directos.
Para Carlos Benjumea, director general de Catenon y responsable de la División de Defensa: “estamos en un momento podríamos decir excepcional en el sector de la defensa. Asistimos sin lugar a duda a un nuevo orden geopolítico mundial donde la UE quiere y necesita también establecerse como un referente mundial, de ahí que la demanda de altos expertos haya crecido exponencialmente. Cada día trabajamos con importantes compañías para situar a extraordinarios profesionales en los proyectos que están en ejecución. De ahí que, ingenieros de telecomunicaciones, expertos en ciberseguridad, informática, electrónica, aeronáutica son altamente demandados e incluso podríamos hablar de una escasez de perfiles cualificados y de la feroz competencia de otros sectores sobre estos profesionales”.
Los grandes programas de defensa disparan la demanda de talento ejecutivo
- El desarrollo de grandes programas estratégicos como el FCAS/NGWS, F-110, S-80, Eurofighter Halcón o el VCR 8×8 Dragón está impulsando una demanda creciente de perfiles ejecutivos altamente cualificados. Las compañías del sector buscan profesionales con experiencia internacional y conocimiento de modelos europeos de cooperación para liderar áreas clave como Dirección de Programas y Oficinas de Gestión de Proyectos (PMO).
- También se requieren expertos en Ingeniería de Sistemas e Integración, con dominio en arquitectura técnica, logística integrada y certificaciones RAMS; así como especialistas en Ciberseguridad y guerra electrónica, incluyendo roles como CISO, arquitectos de seguridad, criptógrafos y responsables de resiliencia digital.
- En el ámbito de Operaciones e Industrialización, se valoran perfiles con experiencia en supply chain, control de calidad y escalado de producción en serie.
- Por último, los departamentos de Legal & Compliance demandan profesionales con formación específica en control de exportaciones, gestión de contratos clasificados y cumplimiento del Esquema Nacional de Seguridad (ENS).
Ciberseguridad y regulación: los grandes desafíos del ecosistema de defensa
La industria de defensa en España se sustenta en un ecosistema compuesto por grandes compañías tractoras y un amplio tejido de pymes, que representan el 85 % del total de empresas del sector, según datos de TEDAE (2024). Estas pequeñas y medianas empresas aportan agilidad e innovación, pero enfrentan importantes desafíos para atraer talento altamente cualificado y adaptarse a los exigentes marcos regulatorios que caracterizan el entorno de defensa.
La presión sobre el talento especializado es creciente. Según la Asociación Española para la Digitalización (DigitalES), España registra un déficit de 30.000 profesionales en ciberseguridad, dentro de una necesidad total que supera los 80.000 expertos (2024). Esta brecha impacta directamente en los programas de defensa que dependen de capacidades críticas en seguridad digital.
Tal y como señala Benjumea: “Este fenómeno no es exclusivo de la defensa: sectores como el IT o las energías renovables han vivido coyunturas similares, con tensiones de talento que obligaron a repensar modelos de captación, retención y formación. En ambos casos, la colaboración público-privada y la internacionalización fueron claves para superar la escasez de perfiles especializados y consolidar casos de éxito que hoy sirven de referencia.”
Más allá del talento: los retos estructurales de la industria de defensa
La industria de defensa se enfrenta a una serie de desafíos estructurales que van más allá de la escasez de talento especializado o la competencia de otros sectores. Entre los principales obstáculos destacan las barreras regulatorias, la gestión de la confidencialidad, la retención del talento, la presión salarial, la necesidad de formación continua, la movilidad internacional y la integración de profesionales extranjeros en entornos altamente exigentes.
En este contexto, Carlos Benjumea subraya: “Ante todo este escenario, nuestro trabajo en este mercado se centra en combinar su metodología de búsqueda internacional, evaluación por evidencias y verificación de cumplimiento, especialmente relevante en un entorno que exige habilitaciones de seguridad, acreditación de empresas y protección de información clasificada”.