La fórmula de la empleabilidad se actualiza: ahora hay que saber orquestar (y tener red)

  15/05/2026
  6 min.
La fórmula de la empleabilidad se actualiza: ahora hay que saber orquestar (y tener red)

El informe de OBS Business School sobre tendencias de empleabilidad 2026 revisa la formulación conceptual de 2024 y añade dos variables que el contexto ya no permite ignorar: la capacidad de orquestar tecnología, personas y tareas, y el capital relacional y reputacional como amplificador.

En su Informe de Empleabilidad 2024, OBS Business School propuso una formulación conceptual para sintetizar de manera pedagógica los principales determinantes que explican la capacidad de una persona para insertarse, mantenerse y progresar profesionalmente. No era —ni pretendía ser— un modelo matemático cerrado, sino un marco interpretativo que ayudara a comprender por qué perfiles con niveles similares de formación obtienen resultados profesionales muy distintos.

La empleabilidad cualitativa se definía allí como función del equilibrio entre conocimientos (C), habilidades aplicadas (H) y actitudes intrapersonales (Ai) —esfuerzo, adaptación, compromiso, capacidad de aprendizaje—, cuyo impacto se veía multiplicado por las actitudes extrapersonales (Ae): la capacidad de relacionarse, cooperar, liderar y generar confianza. La idea de fondo: la empleabilidad no depende solo de lo que una persona sabe, sino de cómo aplica ese conocimiento y cómo lo proyecta en interacción con otros.

Fórmula 2024 EC = f ( C + H + Ai ) · Ae

Por qué la fórmula de 2024 se queda corta

El análisis del informe 2026 confirma la validez del núcleo conceptual anterior, pero constata que el contexto del trabajo ha cambiado de forma sustantiva. La aceleración del progreso tecnológico, la irrupción de la inteligencia artificial y la automatización, la fragmentación del trabajo en tareas —el trabajo pixelado y el trabajo fluido—, la multiplicación de transiciones y la incertidumbre estructural obligan a ampliar el marco explicativo.

Ya no basta con saber, saber hacer y tener una actitud adecuada. La empleabilidad cualitativa depende cada vez más de la capacidad de orquestar conocimientos, habilidades, personas y tecnología para generar valor en entornos complejos y cambiantes. El profesional deja de ser únicamente ejecutor competente para convertirse en director de su propia orquesta profesional: delega tareas rutinarias en la tecnología y concentra su aportación en el juicio, el contexto, la ética, la creatividad y la toma de decisiones.

«La empleabilidad cualitativa depende cada vez más de la capacidad de orquestar conocimientos, habilidades, personas y tecnología para generar valor en entornos complejos y cambiantes.»

El informe incorpora además, de forma explícita, un factor que la fórmula anterior no recogía y que en un entorno más complejo no puede menoscabarse: el capital relacional y reputacional. La red de contactos sigue siendo —y seguirá siendo— el primer factor de conexión con el empleo y la progresión profesional. No sustituye a la competencia, pero acelera o frena la conversión de la empleabilidad potencial en oportunidades reales. La red actúa como amplificador: visibiliza el valor, valida la trayectoria y reduce fricciones en el acceso a proyectos, empleos y transiciones.

La fórmula revisada para 2026

Sobre esa base, OBS evoluciona la fórmula sin romper con el modelo de 2024, incorporando los dos elementos del nuevo contexto:

Fórmula 2026 EC = f [ ( C + H + Ai ) · Ae ] × ( O · R )
  • EC empleabilidad cualitativa dinámica.
  • C conocimiento y capacitaciones; información adquirida y acreditaciones (teoría).
  • H habilidades; capacidad de trasladar la teoría a la práctica en el puesto.
  • Ai actitudes intrapersonales; ser interno que orienta habilidades y conocimientos, y actitud vital de adaptación al cambio.
  • Ae actitudes extrapersonales y relacionales, cercanas al liderazgo de equipo, donde reside también la creación de sentido.
  • O capacidad de orquestación; dirigir personas, tecnología, contexto y tareas.
  • R red de relaciones y reputación profesional.

Los dos nuevos componentes no se suman: multiplican. Lo que el informe viene a decir, traducido a su consecuencia práctica, es que un perfil con un sólido C + H + Ai proyectado mediante Ae puede ver su empleabilidad escalar —o quedarse plana— en función de cuánto sepa orquestar el trabajo con tecnología y de cuán visible y reputado sea ese valor en una red profesional.

Qué implica para quien lee la empleabilidad como capacidad

La reformulación permite explicar que, en 2026, la empleabilidad no se construye desde la certeza ni desde la elección perfecta, sino desde la capacidad de aprender, adaptarse, orquestar y amplificar el valor profesional en contextos inciertos. Otras ideas que el informe sostiene a lo largo de su recorrido —la adaptación constante o el desarrollo de la creación de sentido— no alteran los componentes de la fórmula, pero sí los enriquecen.

La advertencia operativa, sin maquillaje: lo que no se ve y no se explica, no existe. La O y la R no son adornos del modelo; son las variables que, en el mercado descrito por el informe, determinan que el resto sume o que se quede en potencial.

Fuente: Ginesta, J. (2026). Informe de empleabilidad. Tendencias 2026. OBS Business School. Capítulo 4: «Revisando la fórmula de la empleabilidad». Partners académicos: Universitat de Barcelona y UNIE Universidad. Marzo de 2026.
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