Despedir con elegancia: por qué el «offboarding» habla más de tu empresa que cualquier campaña de marca

  01/09/2025
  6 min.
Por Elena Marcos, DirCom&Strategy Director en Trentia y de Alma y Talento.- Cuando hablamos de «offboarding» pensamos en personas que se despiden voluntariamente. Se activa el protocolo habitual: entrevista de salida, entrega de material, acceso al histórico de desempeño y una cordial despedida, a veces con regalos y fiesta incluida. Pero, ¿qué pasa con quienes no eligen irse? ¿Qué ocurre con las personas despedidas, desvinculadas por causas económicas, organizativas o de rendimiento? En muchos casos, nada. Silencio. Desconexión. Olvido. Y ahí reside uno de los grandes errores de muchas organizaciones.
Más allá del compliance: una cuestión de cultura y humanidad

La legislación obliga a ciertos procedimientos en la desvinculación de empleados: preavisos, indemnizaciones, documentos firmados, cierre de accesos, etc. Pero el offboarding consciente y humano va mucho más allá del cumplimiento legal. Tiene que ver con cultura de empresa, con valores reales, no con los que ilustran la web, y con la forma en que tratamos a las personas en los momentos más vulnerables.

Es fácil hablar de «talento» cuando todo va bien. Lo difícil, lo que realmente define a una organización, es cómo gestiona a las personas en los momentos más difíciles.

El offboarding no es un adiós, es una última oportunidad para construir reputación.

El último día en una empresa deja una huella emocional duradera. Una experiencia de salida mal gestionada puede convertirse en una bomba de relojería silenciosa: críticas en redes, mal ambiente entre quienes se quedan, pérdida de confianza en los líderes. En cambio, un offboarding cuidado, respetuoso y profesional, puede convertir incluso la salida más difícil, en una muestra de madurez organizacional. Especialmente en los despidos, el proceso debe contemplar aspectos como:

  • Una comunicación clara y empática personalizada (aunque haya que dejar todo por escrito) que evite el shock, la humillación o la incertidumbre.
  • Espacios de escucha activa, donde la persona pueda expresar su visión y cerrar el ciclo.
  • Acompañamiento emocional, incluso si es breve, para ayudar a transitar el duelo laboral.
  • Ofrecimiento de recursos como recomendaciones, networking o programas de recolocación, si están disponibles.

Todo esto beneficia a quien se va y protege a quienes se quedan, quienes observan atentamente cómo la organización trata a sus compañeros. El mensaje es claro: “Así podrías ser tratado tú algún día”.

Despedir en vacaciones de verano (o en Navidad)

Despedir a alguien un viernes 1 de agosto por email sin previo aviso es legal pero no es ético. Hacerlo sin una llamada preparatoria, sin una reunión presencial o al menos una conversación digna, es triste. Y por por si no fuera suficiente, si la notificación definitiva se reafirma posteriormente en una reunión de Microsoft Teams que estaba convocada para tratar otro tema, es lo impersonal llevado al extremo.

Caso real*: Lo que voy a compartir no es una anécdota, es un caso real y una llamada de atención. Un profesional a quien aprecio y respeto mucho ha sido despedido por email un viernes 1 de agosto. ¿Legal? Sí. ¿Humano? No. ¿Profesional? Mucho menos.

¿Dónde están los valores que tantas empresas dicen tener? ¿Dónde queda la famosa “cultura corporativa”? ¿Desde cuándo un offboarding puede gestionarse sin una conversación cara a cara o, al menos, una llamada humana?

Este es el caso de un gran profesional, una persona con valores, con trayectoria, con compromiso. Como tantas otras que en algún momento han sentido cómo una puerta se cierra sin dignidad ni cortesía. No se trata sólo de su caso. Se trata de lo que esto dice de una forma de hacer empresa que aún sobrevive, pese a que hace tiempo dejó de tener cabida en una sociedad que avanza hacia modelos más humanos y responsables.

Podemos seguir llenando nuestras webs de palabras como “empatía”, “propósito”, “liderazgo consciente”. Pero mientras se sigan haciendo las cosas así se trata de cobardía vestida de procedimiento y falta de delicadeza.

Las personas no se olvidan de cómo las hiciste sentir

Despedir a una persona es una de las decisiones más delicadas y difíciles dentro de una organización. No importa el cargo ni el motivo. Importa cómo se hace. Porque, como decía Maya Angelou, “la gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo les hiciste sentir”. Y lo que deja esta forma de proceder es un rastro de frialdad, de falta de respeto y de ausencia de humanidad.

Más allá de los KPIs y las métricas de clima laboral, el cuidado en el offboarding tiene un impacto directo en la marca empleadora. Una persona despedida con respeto puede seguir siendo una aliada de la empresa, recomendando sus productos o incluso volviendo como cliente, colaborador o embajador. En cambio, una salida traumática genera desconfianza y daña la reputación corporativa en un mundo donde todo se comparte.

El offboarding es una parte del ciclo de vida del talento

Las empresas invierten tiempo y dinero en el onboarding, formación, desarrollo y engagement. ¿Por qué descuidar el cierre? El offboarding debería ser una fase más en el ciclo de vida del talento, no un trámite frío y mecánico.

Incluir entrevistas de salida significativas, análisis de las causas profundas de la rotación, y seguimiento de ex empleados (al menos los primeros meses), es una práctica cada vez más valorada por empresas que entienden que el capital humano no se termina al firmar un finiquito.

Gestionar bien el offboarding, también en casos de despido, es una inversión en reputación, cultura y liderazgo. Es dar cierre a una relación profesional con la misma dignidad con la que empezó. Es dejar la puerta abierta sin miedo, porque las personas se van pero su huella, los valores y las experiencias, se quedan. Y a veces tiempo después, vuelven.

Este artículo es una llamada a la reflexión: ¿Qué dice de una empresa la forma en la que despide a su gente?

*Ojalá esta historia no se repita. Ojalá, la próxima vez alguien en Recursos Humanos, en dirección, en cualquier nivel, levante la voz y diga: “Esto no se hace así”. Porque no basta con cumplir la ley. Hay que tener empatía, cortesía, ser éticos y sobre todo humanos. 

Experta en comunicación, formación de softskills y cultura organizacional. Actualmente es directora de Estrategia, Comunicación y Cultura en Trentia Consulting y también es senior advisor de Elocuent. Asimismo, su labor como creadora de contenidos la ha llevado a ser nombrada Linkedin Creator 2023 y Top Consulting Voice LinkedIn en 2024.

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