El artículo que lo cambió todo: The War for Talent
Análisis en profundidad

El artículo que
lo cambió todo

The War for Talent de McKinsey no solo acuñó un concepto: transformó de forma profunda la manera en que las empresas entienden, gestionan y compiten por el talento. Casi 30 años después, sigue siendo más actual que nunca.

1997 → 2025
Cifras del impacto
77+
empresas analizadas en el estudio original de 1997
#5
imperativos del talento condensados en el paper de 2001
27años
de vigencia de las ideas centrales del artículo
Explorar

01 — Contexto

Un cambio de siglo lleno de certezas frágiles

A finales de los 90, las economías occidentales crecían con fuerza, las empresas se globalizaban… y el talento era todavía un coste a optimizar, no un activo a cultivar.

Economía en expansión

El PIB de EE.UU. crecía al 3–4% anual. Las empresas vivían ciclos de reestructuración, fusiones y expansión internacional. El mensaje era claro: «Hay que crecer, ser más eficientes y competir a escala global». El capital humano era una variable secundaria.

RRHH = nóminas, contratos y conflictos

El departamento de personal vivía en la periferia del poder. El comité de dirección podía hablar horas de inversiones, márgenes y marketing… y apenas unos minutos de qué tipo de talento necesitaba. RRHH era, en esencia, una función reactiva.

Cultura y liderazgo: palabras sin práctica

Se hablaba de cultura en campañas de comunicación interna y de liderazgo en programas corporativos para el Top 100. Pero nadie hacía las preguntas incómodas: «¿Quiénes son de verdad nuestros mejores directivos? ¿Qué hacemos para atraerlos y mantenerlos?»

La pregunta que nadie se atrevía a formular

Nadie esperaba que alguien formulara en voz alta lo que muchos intuían: «¿Y si el verdadero cuello de botella no está en el capital financiero ni en la tecnología, sino en el talento?» Ese momento llegó. Y alguien lo puso negro sobre blanco.

02 — El origen

El Big Bang: cómo nació
The War for Talent

Desde un estudio con datos duros hasta el libro que llegó a todos los despachos. Un proceso en cuatro momentos que cambió la conversación para siempre.

1997

El estudio bajo el microscopio

77+ empresas de distintos sectores analizadas con un único propósito: descubrir qué limita realmente el crecimiento.

1998

El artículo incómodo

Publicado en The McKinsey Quarterly. Pone cifras a la intuición y cambia el sujeto del problema.

2001

Los cinco imperativos

Un nuevo paper condensa el diagnóstico en cinco ideas accionables para cualquier comité de dirección.

2001

El libro que llegó a todos

Michaels, Handfield-Jones y Axelrod llevan el debate a un público mucho más amplio de directivos y académicos.

Un equipo de McKinsey se hace la pregunta incómoda

«¿Y si el verdadero límite al crecimiento de las compañías no está en la financiación ni en la tecnología, sino en la falta de buenos directivos?» Para responderla, analizaron decenas de grandes compañías midiendo resultados de negocio a medio y largo plazo, la calidad del talento percibida por miles de directivos y las prácticas de RRHH existentes. El hallazgo fue de tanto calado que necesitaban un título impactante. Y apareció la expresión que cambiaría la conversación durante décadas.

El texto que pone cifras a la intuición

El artículo hace algo que pocos textos de gestión se atreven a hacer: demuestra que una mayoría de grandes empresas reconoce estar «corta de talento» en puestos clave y señala que el problema no es de RRHH, sino de la alta dirección. Remata con una frase que funciona como eslogan y acusación al mismo tiempo: «Better talent is worth fighting for». Por primera vez, un texto con sello McKinsey dice en voz alta lo que muchos pensaban en privado.

Del diagnóstico al modelo accionable

El paper de 2001 actualiza los datos y condensa el mensaje en cinco ideas que cualquier comité de dirección puede entender: talent mindset, EVP convincente, reclutamiento proactivo, desarrollo real de líderes y diferenciación del talento. Lo que en el primer artículo era narrativa y advertencias, aquí se traduce en un manual de campaña: si crees que estás en una guerra por el talento, esta es la receta.

La «guerra por el talento» entra en todos los despachos

El libro de Michaels, Handfield-Jones y Axelrod cumple una función muy concreta: lleva el debate a un público mucho más amplio, ordena la investigación en una narrativa clara y convierte «la guerra por el talento» en lenguaje común. Desde ese momento, cualquier director de personas, cualquier profesor y muchos CEOs tienen el concepto en su radar. La expresión «gestión del talento» empieza a sustituir al viejo «departamento de personal».

03 — Las ideas de fondo

4 tesis esenciales sobre capital humano

Más allá de la cronología, lo importante para cualquier profesional de personas son las ideas de fondo. Estas son las cuatro tesis que lo cambiaron todo.

01 Escasez estructural de talento
02 La principal ventaja competitiva
03 El talent mindset
04 EVP, desarrollo y diferenciación

Escasez estructural, no problema coyuntural

McKinsey demostró que lo que muchas empresas vivían como un «bache» en el mercado de trabajo era, en realidad, una tendencia de fondo. En el segmento clave de 35 a 44 años, las proyecciones apuntaban a un descenso relevante de la población disponible justo cuando las economías crecían, las organizaciones se volvían más complejas y aparecían nuevos competidores por los mismos perfiles.

El mensaje fue contundente: no hablamos de una «temporada alta» de rotación o de un problema puntual de reclutamiento; hablamos de una escasez estructural que iba a acompañar a las empresas durante décadas.

Esta idea, vista casi treinta años después, resulta casi profética. Hoy lo llamamos skills gap, talent shortage o brecha de capacidades digitales. Ellos ya lo estaban adelantando en 1997: «Acostúmbrense: esto no se va a arreglar solo».

El talento como principal ventaja competitiva

La segunda tesis es aún más incómoda para la ortodoxia clásica de la estrategia. Hasta los noventa, la conversación sobre ventaja competitiva giraba alrededor de la posición en el sector, las economías de escala y el acceso a capital y tecnología.

Lo que hace el estudio es añadir una capa más: cuando compararon empresas del mismo sector con recursos similares, descubrieron que la variable que mejor explicaba las diferencias de desempeño sostenido era la calidad del talento en puestos críticos.

Las empresas gestionan con rigor sus activos financieros y físicos, pero el talento —el activo que más correlaciona con su rendimiento futuro— es el que menos atención estructurada recibe.

El talent mindset: cuando el problema deja de ser de RRHH

Un talent mindset no es un eslogan («las personas son lo más importante»). Es una forma de mirar la organización y tomar decisiones. Tiene consecuencias muy concretas: el talento se convierte en tema de agenda real del CEO; los directivos de línea son responsables de la calidad de sus equipos; RRHH deja de ser «dueño del talento» para ser arquitecto y socio.

En el modelo antiguo, si faltan perfiles críticos, el dedo apunta a RRHH. En el modelo de The War for Talent, esa situación es un fallo de liderazgo, no un problema administrativo.

Ese cambio de sujeto —del «departamento de personal» al comité de dirección— es probablemente uno de los mayores aportes del artículo a la función de capital humano.

EVP, desarrollo y diferenciación

La cuarta tesis aterriza el discurso en tres palancas concretas. La propuesta de valor al empleado (EVP) responde a qué tipo de empresa eres, qué retos ofreces y qué propuesta retributiva y de estilo de vida planteas. Las empresas de mejor desempeño no necesariamente pagan más, pero tienen una EVP más nítida.

El desarrollo real no ocurre en el aula, ocurre en el trabajo: en la calidad del feedback, en la valentía de proponer retos que quedan un poco grandes, en la movilidad que permite ver el negocio desde ángulos distintos.

La diferenciación valiente: no todo el mundo aporta lo mismo. El sistema debe reconocerlo y actuar en consecuencia. Identificar, invertir más donde más se aporta, y actuar con decisión ante el bajo rendimiento crónico.

04 — El modelo

Los 5 imperativos del talento

El paper de 2001 condensó el diagnóstico en cinco ideas accionables. Haz clic en cada imperativo para ampliar.

01
Adoptar un talent mindset
Que se note en la agenda del CEO y en las decisiones duras que se toman.
02
Definir una EVP convincente
Responder con seriedad: «¿Por qué alguien realmente bueno debería elegirnos?»
03
Reclutar proactiva y continuamente
Pasar del modelo «cubrir vacantes» al enfoque de pipeline de talento permanente.
04
Desarrollar líderes, no solo cubrir puestos
Acelerar el desarrollo de personas con más capacidad mediante retos, feedback y rotaciones.
05
Diferenciar el talento y actuar
No todo el mundo aporta lo mismo. Identificar, invertir, actuar con decisión.

05 — El impacto

La onda expansiva: lo que se aplicó bien… y lo que se malinterpretó

El artículo elevó el nivel de la conversación sobre personas, pero dejó un legado ambivalente. Dos caras del mismo movimiento.

Qué se aplicó bien
El talento en la agenda del CEO En muchas organizaciones se empezó a reservar tiempo real en el comité para hablar de personas clave, sucesión y riesgos de talento.
Nuevos procesos y herramientas Aparecen los talent reviews, las matrices de desempeño–potencial (9-box), los planes de sucesión y los programas de alto potencial.
Un nuevo lenguaje corporativo «Gestión del talento» sustituye al «departamento de personal». Aparecen roles como Chief Talent Officer y el concepto de employer branding.
RRHH como socio estratégico La función empieza a necesitar perfiles con capacidad analítica y visión sistémica, más cercanos al negocio que a la administración de procesos.
Qué se malinterpretó
El culto a las «estrellas» individuales Se sobrevaloró al «genio individual», se minusvaloró la importancia de los equipos y se toleraron comportamientos tóxicos asociados a resultados de corto plazo.
Segmentaciones simplistas A/B/C La invitación a diferenciar con rigor se convirtió en etiquetas rígidas, sin datos suficientes y sin ayudar a los «B» y «C» a entender qué podían hacer para crecer.
Procesos sin alma Muchas organizaciones se enamoraron de la herramienta —la 9-box, el formulario— pero se quedaron cortas en conversaciones honestas y valentía para tomar decisiones difíciles.
Talento reducido a la cúspide Durante años, la gestión del talento se centró casi exclusivamente en el Top 100, dejando fuera colectivos críticos en tecnología, datos e innovación.

06 — Nuevo frente

IA y talento: el nuevo frente
de la misma guerra

La inteligencia artificial no invalida la tesis de The War for Talent. La lleva un paso más allá.

Amplifica la brecha

Dos organizaciones pueden tener acceso a las mismas herramientas de IA, pero solo la que cuenta con personas capaces de formular buenas preguntas y tomar decisiones éticas convertirá esa tecnología en ventaja competitiva. La otra se quedará en el PowerPoint.

Redefine qué es talento

Las máquinas hacen bien las tareas rutinarias y analíticas. El talento humano se concentra en entender el contexto, conectar puntos, gestionar la ambigüedad e influir en otros. Justo el tipo de capacidades que The War for Talent ponía en el centro.

La prueba del talent mindset

El artículo original decía: «Si el talento es lo más importante, se tiene que notar en tu agenda». Hoy podríamos añadir: «Se tiene que ver en cómo usas la IA —qué automatizas, qué refuerzas, en qué personas inviertes para que aprendan a trabajar con ella».

07 — Autoevaluación

¿Lo estás haciendo de verdad?

Releer The War for Talent en 2025 es casi un espejo incómodo. Usa este checklist según tu rol para revisarte.

¿Cuánto tiempo de mi agenda está dedicado, de verdad, a hablar de personas concretas, sucesión y capacidades futuras?
¿Tengo claro quiénes son las 20–30 personas sin las que mi estrategia se caería… y qué estoy haciendo con ellas?
¿Entiendo de qué perfiles y skills depende el futuro de mi negocio tanto como entiendo de clientes, márgenes y CAPEX?
¿Mi empresa compite activamente por el mejor talento o espera que llegue solo?
¿Los directivos de línea son responsables de la calidad de su talento o solo de sus resultados económicos?
0 / 5
¿Tenemos una EVP real y diferenciada o solo employer branding de escaparate?
¿Tenemos identificados los roles y el talento críticos, o solo organigramas?
¿Tenemos conversaciones de talento regulares, profundas y con consecuencias… o solo comités donde rellenamos cajas?
¿Estamos ayudando a los managers a ser mejores gestores de talento o solo les pedimos que rellenen formularios?
¿Actuamos con decisión ante el bajo rendimiento crónico o lo escondemos eternamente?
0 / 5
¿Tengo claro quiénes son mis mejores personas y qué necesitan para crecer?
¿Cuánto tiempo real invierto en atraer, desarrollar y retener talento, frente al tiempo que dedico solo a tareas operativas?
¿Mi equipo está mejor —en capacidades y posibilidades— que hace dos años?
¿Doy feedback real y frecuente, o solo en la evaluación anual?
¿Propongo retos que hoy quedan un poco grandes a las personas con más potencial?
0 / 5

«El mejor talento sigue mereciendo la pena pelearlo. La verdadera pregunta no es si hay una guerra por el talento, sino si tu organización ha decidido de verdad lucharla… o limitarse a observarla desde la barrera.»

The War for Talent · McKinsey & Company · 1997–2025

Director Manager Director en Andersen Consulting. Cuenta con más de 30 años de trayectoria en Consultoría de Estrategia y Gestión, Servicios Profesionales y Deportes.

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