La cultura es la ventaja más potente de una empresa

Redacción15 abril 20228min

por Ainhoa Álvarez, responsable de Personas y Cultura de Kabel, y José Luis Casal, Senior Advisor Marketing, Estrategia & Innovación.

Hay muy pocos factores que contribuyan más al éxito empresarial que la cultura. Los expertos la asocian ampliamente con el rendimiento empresarial, aunque sus dimensiones incluyen prácticas, símbolos, normas, rituales, ceremonias, creencias y valores. Es decir, patrones de pensamiento y comportamiento que se reconocen y adoptan.

José Luis CasalEn el centro de la cultura están también los “valores fundamentales” que las empresas muestran en sus páginas web y redes sociales, entre otros. El supuesto tácito que subyace es que estos valores son definidos por la alta dirección, y se espera que los miembros de la organización los adopten sin más.

La realidad, en cambio, es que las personas se incorporan al equipo con una visión del mundo heredada y unos valores arraigados que se han convertido en parte de su identidad. En consecuencia, las compañías pueden considerarse lugares de diversidad cultural, donde gestionar y retener a los empleados productivos constituye uno de los retos críticos.

Pero no solo vale con retener. Estos modelos han evolucionado de forma que nos convertimos en ejecutores reactivos ante la rotación y esto impide mantener una estrategia de cultura y valor humano global. Es necesario, por tanto, ser proactivos y trabajar la permanencia; construir un nido de confort y bienestar para los empleados, fomentando su felicidad y haciendo que te elijan cada día.

En un mercado hipercompetitivo como el actual, las expectativas de los empleados están estrechamente ligadas a sus valores. Y cuando las organizaciones las cumplen, ven a la gente más leal y productiva1. Un ejemplo es que las compañías de la lista anual de “las 100 mejores empresas para trabajar” de Fortune son las que obtienen una mayor rentabilidad media anual, con rendimientos acumulados de hasta el 495%2, en lugar del 170% (Russel 3000) y el 156% (S&P 500).

Ainhoa ÁlvarezLa cultura ha demostrado ser aún más fundamental para el éxito empresarial durante el pasado año. Se ha revelado en actitudes de apoyo hacia las personas, en iniciativas desarrolladas para amortiguar los efectos adversos de la pandemia y en la vivencia de sus valores fundamentales. En otras palabras, en predicar con el ejemplo.

Estamos en un momento complicado y crear cultura con modelos descentralizados y en remoto es muy costoso. Por ello, es vital reinventarnos, tener muy claros los principios de la sostenibilidad social a implementar y, sobre todo, estar muy cerca de las personas, que son las únicas herramientas para seguir construyendo.

Los valores mejoran las empresas

El desarrollo de la cultura corporativa requiere un liderazgo fuerte y la participación de todos los stakeholders de la organización. Un tipo de compromiso que debe ser intencionado y sincero, y en el que se debe invertir a lo largo del tiempo, porque la cultura define a las personas y el trabajo que hacen cada día, ante cualquier reto.

Sin cultura y valores no hay modelo de negocio. Cuando los valores están arraigados en todos los miembros, el “ADN” de la empresa, se convierten en una poderosa fuerza de cambio. Entonces, ¿por qué recurrir a consultores o personas ajenas para que informen sobre nuestros valores, en lugar de mirar hacia el equipo e incorporar sus voces y perspectivas?

Debemos entender también que los valores evolucionan, haciendo insostenible no adaptarlos a la idiosincrasia del momento. La constante comunicación y transparencia 360 grados se erige como la principal herramienta para fortalecer los cimientos culturales y virar hacia un modelo más actual.

Las personas evolucionamos, pero lo importante en el proceso de adaptación es nunca perder de vista quiénes somos y cómo queremos seguir siendo. Un ejemplo de ello es dar prioridad a la diversidad, la equidad y la inclusión. Las organizaciones actuales pueden crear un mundo mejor mejorando las comunidades en las que su gente trabaja y vive.

Las investigaciones demuestran que las empresas con diversidad racial, de género y étnica tienen más probabilidades de superar a sus pares y la diversidad de género en los equipos ejecutivos está correlacionada con una rentabilidad superior a la media3. El siguiente paso es la inclusión, haciendo que cada empleado sea valorado y escuchado a través del apoyo en su prosperidad y rendimiento.

El activo más importante: las personas

El año pasado ha dejado claro por qué las empresas deben preocuparse por su gente y priorizar la salud y el bienestar de sus equipos, familias y comunidades… y esto se traducirá en la satisfacción de los clientes. Cuando las personas reciben apoyo en el trabajo, pueden entender los retos de los clientes y comprometerse a resolver problemas complejos.

Solo las personas te ayudarán a construir el éxito de tu organización. Tal y como tú actúes con ellas, ellas lo harán en representación de tu organización. No se trata tanto de listar tus valores, sino de que tus acciones los reflejen.

La cultura como base del éxito

Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de la cultura. Cuando las cosas funcionan bien, la cultura puede ser un multiplicador de fuerzas. Y cuando una cultura fuerte apoya a las personas, estas estarán a la altura del desafío y funcionarán a nuevos niveles de rendimiento, incluso ante la adversidad. Se mostrarán continuamente y cumplirán con los demás y con todas las partes implicadas.

La creación de una cultura sólida es un viaje, no un destino: es posible que no se consiga todo, pero el enfoque, la inversión y la iteración continuos harán que se progrese. A medida que las empresas continúan adaptándose y reenfocando sus esfuerzos para los nuevos escenarios, la base de una cultura fuerte posicionará a las empresas para el crecimiento y el éxito futuros.

Al final todo se trata de éxito; pero solo existe una forma de éxito, la de no perder nunca de vista quién eres, cómo quieres seguir siendo, qué huella quieres ir dejando y dónde quieres llegar. Perder la identidad de todo ello, no es más que traicionarse a uno mismo.


Referencias:

  1. CultureIQ. Company Culture and Employee Engagement Statistics.
  2. CFO. Treat Employees Well, See Stock Price Soar.
  3. McKinsey & Company. Delivering through diversity.

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