Con los therians me está pasando como cuando estaba embarazada, que veía bombos por todas partes. Ahora veo bichos y los veo sin límites. ¿Especies extintas? ¡Nah! Hemos alcanzado el cénit de la cohabitación en la cadena trófica con un ecosistema corporativo múltiple que, ahora que lo pienso, necesita de un protocolo DEI. Muto en DRH y a ello voy.
Declaración de principios (y de supervivencia)
La presente política no nace de un proceso de transformación cultural (sería pretencioso y suicida a la vez) sino de una auditoría interna motivada por los resultados de una encuesta de clima. Entre otras sorpresas, revelaba que teníamos un velociraptor que llevaba aquí desde 1998. En su día pasó tres rondas de entrevistas, tuvo un mentor —del que no volvimos a saber nunca jamás— y le dimos una taza en el décimo aniversario de la empresa. Nadie ha advertido nada raro en todo este tiempo porque nadie ha podido contar cómo es trabajar con él. Sólo han trascendido rumores y un miedo atroz a siquiera mentarle.
Esta política es, en esencia, la respuesta institucional a esa taza.
Adaptación de espacios
La empresa asume el compromiso de revisar la disposición del espacio de trabajo para garantizar que resulte funcional para todas las especies presentes, lo cual incluye, sin ánimo de exhaustividad:
- La creación de una unidad de intervención rápida en el área de PRL y una brigada de limpieza con presupuesto extendido.
- Dado que el rango actual de 22-24ºC en el open space resulta incompatible con el bienestar del pingüino y con las necesidades metabólicas de la cobra, se habilitará un sistema de zonas térmicas que nadie en Facilities comprende aún del todo.
- La revisión de las mesas regulables en altura para contemplar también la opción «suelo», en aras de que sean inclusivas para la cobra, la araña y la fauna prima hermana de ambas.
- La señalización de los itinerarios habituales del caracol mediante balizas reflectantes, a fin de que el resto de la plantilla pueda anticipar las zonas de baba activa.
Comunicación Interna
El departamento de comunicación interna revisará los mensajes corporativos (web, hackatones de reclutamiento, eventos internos, material de employer branding y, sobre todo, el lenguaje de los managers -pobrecicos ellos-) para eliminar sesgos especie-centristas, de tal manera que expresiones como «todos a una», «somos un equipo de personas» o «el factor humano» serán sustituidas por formulaciones más inclusivas que la dirección de comunicación está todavía tratando de redactar. Descartada la terminación de género no sabe por dónde tirar, pero algo guay se le ocurrirá.
«La diversidad es nuestra mayor fortaleza. Lo decimos con total convicción y una ligera contracción en el párpado izquierdo que no es nada, es que se nos ha metido algo en el ojo.»
— Dirección de Personas (las que queden) y Ecosistemas MúltiplesProtocolo de resolución de conflictos inter-especies
La diversidad es riqueza de conocimiento y valor para el negocio, pero la convivencia entre especies tan opuestas —en términos biológicos, evolutivos y geológicos— puede generar fricciones e, incluso, rotaciones involuntarias. Para evitarlo, esta política establece un protocolo de resolución de conflictos que, esperemos, sea compatible con la cadena trófica:
- Conflicto depredador-presa: En caso de que el velociraptor exprese conductas de acecho hacia cualquier otro miembro de la plantilla, se activará el protocolo de mediación. El velociraptor recibirá formación en comunicación no violenta y la potencial víctima será ubicada, mientras tanto, en un puesto cerca de las escaleras.
- Conflicto de ritmos: La tortuga y la hormiga no deben ser asignadas al mismo proyecto con la misma fecha de entrega, porque la hormiga llegará antes y la tortuga verá quebrado su equilibrio psicoemocional; por no decir que, además, tendremos problemas de equidad retributiva.
- Conflicto de jerarquías: Para priorizar la integridad del manager, ninguna especie y subespecie pueden ser evaluadas con los mismos criterios de desempeño porque la diversidad es tal que arroja opuestos irreconciliables. Somos conscientes de que ello nos genera un conflicto con la transparencia salarial y la trazabilidad de las decisiones de promoción y remuneración, pero lo solventaremos en cuanto tengamos la guía anunciada por el ministerio desde la primera era geológica de la diversidad.
- Conflicto de presencia: No se puede responsabilizar a la mosca de estar en todas las reuniones sin haber sido convocada; se crece en las tensiones y esa es la actitud. Será incluida en el orden del día como «observadora no formal», si sobrevive.
- Conflicto de presencia diferida: La zarigüeya no puede ser sancionada por inacción si existe la posibilidad razonable de que esté procesando en silencio. Se establecerá un protocolo de verificación de vida antes de iniciar cualquier expediente disciplinario.
- Conflicto de escala temporal: El mamut y el calamar gigante no pueden ser incluidos en el mismo comité de innovación, ya que la combinación de nostalgia pleistocénica y de resistencia abisal al cambio ha producido, en las dos ocasiones en que se intentó, documentos de conclusiones fechados en el siglo II A.C. y hace cuatro millones de años, respectivamente.
- Conflicto trófico: El megalodón no puede asistir a las mismas reuniones que el pez de colores, la oveja ni, en general, cualquier especie por debajo de su rango en la cadena alimentaria. Los miembros del comité de dirección ya están testando un piloto de turnos alternos.
Formación y desarrollo
Todo el personal, independientemente de su identidad como especimen, tiene derecho al desarrollo profesional, y la empresa se compromete a adaptar los itinerarios formativos a las capacidades y limitaciones de cada perfil. Por ejemplo:
- Velociraptor: Potencial de liderazgo innegable, condicionado por su tendencia a resolver los desacuerdos de forma unilateral y su escasa tolerancia al feedback 360. Se le inscribirá en el programa «Liderazgo consciente», con la cláusula tácita de que el facilitador sea alguien con movilidad rápida.
- Mamut: Será incorporado al programa de transferencia de conocimiento intergeneracional en calidad de fuente primaria, pero el mentoring inverso está en valoración, a la espera de ver cómo evolucionan las propuestas de resolución de conflictos antes detalladas.
- Megalodón: No recibirá formación, la impartirá sin dar una sola clase. Ello no será impedimento para que cobre su incentivo como desarrollador de equipos y L&D está diseñando un dashboard con los kpi’s de impacto a su medida.
- Ornitorrinco: Evaluado trimestralmente con una rúbrica denominada «indicadores de impacto transversal» porque «no sabemos muy bien qué hace pero parece importante» no cabe en el ERP.
- León: Inscrito en el programa de gestión emocional avanzada. El facilitador ha solicitado que las sesiones sean en formato no presencial.
- Gato: Tiene acceso a todos los recursos formativos de la plataforma. Ha abierto tres módulos, ha cerrado los tres y los ha vuelto a abrir. Aunque nunca completa ninguno, es infalible como tester.
Disposición final
Esta política ha sido redactada para la plantilla actual con la nada serena convicción de que su composición tiene una fecha de caducidad cada vez más corta.
Los avances en ingeniería genética y clonación permiten anticipar, con más terror administrativo que admiración científica, que el censo de la plantilla podría incorporar en los próximos ejercicios especies del registro fósil con ADN secuenciable. El neandertal, por ejemplo, plantearía un conflicto inmediato con el convenio colectivo vigente, el saurópodo haría necesaria una revisión completa de la política de espacios de trabajo en altura y la reintroducción del diente de sable en el almacén generaría sinergias con el velociraptor que este departamento prefiere no visualizar.
A esto se suma la posibilidad, cada vez más cercana, de que la comunidad «therian» continúe su expansión hacia identidades aún no catalogadas: organismos pluricelulares simples o entidades que la biología actual clasifica como «masa gelatinosa con respuesta a estímulos» y que Recursos Humanos debería empezar a contemplar como talento potencial antes de que lleguen por su cuenta al portal de empleo.
Esta empresa no sabe lo que viene, nadie lo sabe, pero disponemos de un ERP con IA anti sesgos, una política de diversidad sin límites y un área responsable de «seres» que ha demostrado sobradamente que puede gestionar un ornitorrinco, un megalodón, un batallón de hormigas, varias moscas, un loro, un castor, un búho, un, un, un… y un velociraptor sin pedir la baja médica (y eso, para los tiempos que corren, debería ser motivo de reconocimiento interno).
Estamos, dentro de lo que cabe, preparados.
Dentro de lo que cabe.
sabe en qué comité encuadrarlo
De repente, siento un vaho húmedo en la nariz. ¿No era eso lo que hacía el velociraptor en Jurassic Park? Falsa alarma, es mi gata. Todo ha sido un sueño… ¿o quizá no? Mi Maia me suele mirar con indiferencia cósmica, pero esta mañana sus ojos me taladran como si hubiera ejecutado un plan. ¿Y si tengo un therian en casa? Pues está sin contrato ni Seguridad Social, falso autónomo de manual. No vale desesperarse, mejor mutarse. Ahora me siento pájara y como tal echo a volar.
Nota: Imagen generada con Nano Banana, un prompt imaginativo y una copa de vino.