En todos los equipos, incluidos los familiares, hay una representación muy fidedigna de los roles básicos del ser humano: el que reina sin ser león, el que reina en silencio, el que reina de boquilla y el que reina sin estar. ¿Quién es quién a tu alrededor?
He hecho una pequeña trampa y al «porque lo digo yo, y punto» le he borrado lo obvio del «que para eso soy tu madre» 😇. En parte para que no os fuera tan fácil y en parte porque, con los tiempos que corren, el resto -amplio resto- también reclama ese súper poder. Pero un momento, según escribo esto me viene una duda que me parte en dos: ¿Y si lo he hecho para no caer en los roles de género? ¡Ay señor! Que la cosa no para aquí y he abierto la Caja de Pandora: ¿Tendría que haber tuneado la del gato para que el efecto del esfuerzo tenga alcance igualitario? Que las gatas también comen y empoderadas son un rato. ¿Y la del pádel? ¿Estigmatizo a los padeleros? ¿Y si lo cambio directamente por no hacer nada? Sí, mejor, más democrático que eso no hay nada. Y la primera… ¡ups! En esa no me atrevo a entrar, que aunque ambos oficios sean ancestrales independientemente de su terminación han entrado actores (terminaciones, quiero decir) nuevas y… ya me he perdido, ¿qué quería decir?
En casa somos muy tradicionales pero no aburridos, y aunque cada taza tiene su rol, cada rol tiene varios nombres. En realidad tienen los de todos, porque todos reinamos siempre. La cuestión es hacerlo con orden y en eso somos unos campeones. ¿Campeones? ¡Acaba en «e», qué alivio! ¡Todos somos iguales!