De más trabajo a más progreso: la IA como palanca de transformación | ORH
Tendencias capital humano

De más trabajo a más progreso: la IA como palanca de transformación organizativa

Muchos directivos trabajan más que nunca, pero avanzan menos. El último informe de Deloitte ‘Tendencias Globales de Capital Humano’ revela las tensiones de fondo y sitúa la inteligencia artificial como la palanca capaz de convertirlas en ventajas competitivas reales.

En los últimos meses, muchos directivos manifiestan tener la misma sensación: trabajan más que nunca, pero avanzan muy poco, mucho menos que en periodos anteriores. Es una paradoja que expresan CEOs y líderes de equipos y con la que aluden a un factor que no es casualidad. El trabajo se ha vuelto más complejo, más fragmentado y, en muchos casos, más agotador.

Cuando analizamos la última edición del informe Deloitte ‘Tendencias Globales de Capital Humano’ encontramos un reflejo claro de esta realidad en todos los niveles de las organizaciones. En cada una de ellas se identifican tensiones profundas en la forma en la que trabajamos, organizamos, gestionamos y lideramos.

La fricción que frena

Una de las tensiones más críticas se produce cuando el exceso de tareas administrativas, procesos redundantes y reuniones sin impacto erosionan la capacidad organizativa, provocando que el trabajo interfiera con el propio trabajo. Esta fricción no solo limita la innovación sino que, además, comprime márgenes y dificulta la ejecución de estrategias de crecimiento.

La IA como palanca inmediata

Ante estos retos, la inteligencia artificial emerge como la palanca capaz de transformar estas dificultades en ventajas. Su valor no está solo en mejorar procesos o automatizar tareas, sino en devolver a las empresas algo tan esencial como difícil de conseguir: foco, capacidad y humanidad.

En este contexto, la inteligencia artificial deja de ser una promesa futura para convertirse en una palanca inmediata de ventaja competitiva. Su capacidad para mapear flujos de trabajo reales, detectar duplicidades y hacer visibles cargas administrativas que las organizaciones han normalizado marca un auténtico cambio de paradigma. La IA saca a la luz lo invisible, reduce fricción, libera capacidad y permite redirigir el esfuerzo hacia actividades de verdadero impacto. En un entorno donde cada punto de productividad es crítico, actúa como un motor silencioso pero decisivo.

Este salto va más allá del concepto de «empleado aumentado»: hoy hablamos de «equipos aumentados», donde no solo se potencia el desempeño individual, sino la eficacia colectiva y la dinámica completa de colaboración.

Un liderazgo que también debe transformarse

Este nuevo escenario tensiona inevitablemente el rol del liderazgo. El debate es legítimo, pero la conclusión es clara: ni el modelo tradicional de supervisión responde a un entorno aumentado por IA, ni suprimir la figura del gerente resuelve el problema. Lo que emerge es un liderazgo distinto, centrado en desarrollar talento, facilitar equipos, impulsar la transformación y diseñar la colaboración entre personas y máquinas. Ahí reside una de las mayores oportunidades para liberar capacidad y, paradójicamente, humanizar de verdad las organizaciones.

En este punto, la IA es, de nuevo, un habilitador imprescindible. Además de liberar el tiempo necesario para asumir estos roles, puede ser un apoyo clave para recomendar y activar acciones concretas —desde oportunidades de aprendizaje hasta intervenciones de proyectos— que permiten al gerente centrarse en conversaciones de verdadero valor.

7%
de las organizaciones están consiguiendo progresos significativos con la IA
36%
de los líderes afirma que su organización no les proporciona la tecnología adecuada

Si las organizaciones dotan a los líderes de la tecnología adecuada, éstos pueden convertirse en verdaderos impulsores de la transformación y el talento, capaces de catalizar la agilidad y abordar la resolución estratégica de problemas.

El diseño de la relación entre personas y tecnología

Todo ello nos redirige a otra tensión central, la de la relación entre personas y tecnología, que no solo cambia lo que hacemos, sino cómo nos sentimos en el trabajo. La colaboración con sistemas inteligentes ya es habitual y si no se diseña bien, puede generar agotamiento, aislamiento o mayor presión. Por eso, diseñar una propuesta de valor atractiva es ahora más relevante que nunca.

Equipos aumentados Propuesta de valor al empleado Criterio ético Ambición estratégica
Conclusión

Transformar las tensiones que hoy afrontan las organizaciones en ventajas competitivas exige un cambio de enfoque claro: entender la inteligencia artificial no como un objetivo en sí mismo, sino como una palanca al servicio del valor humano. Bien integrada, esta tecnología permite liberar capacidad, acelerar el aprendizaje y reforzar la resiliencia organizativa en un entorno cada vez más exigente y volátil.


La oportunidad es extraordinaria, pero no automática. Solo aquellas organizaciones que desplieguen la IA con propósito, criterio ético y ambición estratégica lograrán convertir más trabajo en más progreso. En un contexto donde el esfuerzo ya no garantiza el avance, la verdadera ventaja está en rediseñar cómo trabajamos, lideramos y colaboramos, poniendo de nuevo a las personas —y a su impacto— en el centro.

Compartir

Entradas relacionadas

SUSCRÍBETE AL BOLETÍN

Suscríbete a nuestro boletín y ejerce la libertad de aprender.

CONTACTA CON NOSOTROS

HAZ TU CONSULTA Y CONTACTAREMOS CONTIGO A LA MAYOR BREVEDAD​