¿Hay alguien más escuchando en el salón?

  16/01/2026
  3 min.
«Ok Google, no he dicho nada». «De acuerdo, borro la conversación anterior y ya no me acuerdo de nada». Me giré hacia mi marido como quien mira a un chiflado: «¿Le haces luz de gas al Chrome Cast?». «Este chisme lo escucha todo. No sé cuántas veces ha activado los puntitos de luz a lo largo de la reunión que he tenido y lo que hemos tratado obliga a extremar las precauciones». «¿Y si lo desenchufas?», le respondí. «Vale, pero entonces nos turnaremos para encender la luz o subir las persianas sin levantarnos del sofá» 😂.

Esta tontuna de conversación nos arrancó unas risas y me sembró de unas cuantas dudas: ¿Cómo contemplan las empresas la ciberseguridad en casa? Me refiero al domicilio del teletrabajador o del trabajador en remoto y más allá de las normas, los consejos y los cortafuegos habituales. ¿Qué dispositivos utilizan directamente y cuáles son mobiliario inteligente? ¿Escuchan siempre? ¿Se puede hackear un asistente de voz? ¿Y si tu IA conversacional, esa que tienes para que toda la familia pregunte lo que antes hablabais, no es tan inocente en sus respuestas? ¿Y si está al loro de todo, incluidas las reuniones de trabajo o las llamadas laborales? Recuerdo que cuando eclosionó ChatGPT mi desconfiado esposo me dijo: «No sabemos dónde nos estamos metiendo», y como «casi» siempre, el tiempo le está dando la razón.

En el pecado está la penitencia y como la tecnología nos está haciendo más cómodos (por no decir más vagos), también nos acabará volviendo paranoicos, porque no nos fiaremos de ella aunque nos neguemos a dejar de utilizarla. Decir sí al teléfono, hacer clic en un enlace, responder a un correo de un jefe fake, responder un whatsapp de un presunto familiar en apuros… los riesgos nos cercan mientras no damos abasto para bloquear “no deseados” y, a veces, también los deseados. Una amiga me contó que bloqueó un número de teléfono que resultó ser del departamento de RR.HH. que le acababa de hacer la entrevista de selección. La habían elegido para el puesto pero se enteró tarde.

La desconfianza como base para la toma de decisiones es un nuevo sesgo consciente y necesario que nos lleva ¿a qué? Puesto que somos animales de costumbres, la desconfianza, adquirida como hábito, determinará cómo nos relacionaremos con las máquinas y entre nosotros también.

CEO de ORH, plataforma de conocimiento e innovación en gestión estratégica de personas en las organizaciones creada en 2006. Es Licenciada en Periodismo y bajo la cabecera Observatorio de Recursos Humanos ha puesto en marcha proyectos como ORHIT-Observatorio RH de Innovación y Transformación, OES-Observatorio de Empresas Saludables, SFS-Empresas Saludables, Flexibles y Sostenibles e IA+Igual.

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