El último informe del Observatorio de Competitividad Empresarial de la Cámara de Comercio de España muestra que seis de cada diez empresas españolas declaran una baja incidencia de absentismo. Un 13,4% identifica niveles moderados y un 27,6% reconoce enfrentarse a un absentismo elevado.
La evolución desde la crisis del COVID-19 apunta a una tendencia estable en materia de absentismo:
- El 51,7% de las organizaciones afirma que el absentismo se ha mantenido.
- El 33,5% percibe un aumento.
- El 14,7% señala una disminución.
En síntesis, el absentismo laboral no ha experimentado grandes variaciones desde la pandemia, aunque un tercio de las compañías sí detecta un repunte.
El presidente de Cámara de España, José Luis Bonet, subraya la relevancia estratégica del fenómeno: “El absentismo incide en la competitividad de las empresas porque es un factor que afecta directamente a la productividad, al clima laboral y su sostenibilidad. Si bien es cierto que las causas son multifactoriales, es fundamental impulsar una cultura preventiva como eje de una experiencia laboral positiva, capaz de anticipar problemas y mejorar el bienestar del talento”.
El tamaño empresarial marca la diferencia
El informe evidencia que el absentismo es más problemático en las grandes organizaciones.
- Las empresas de 250 empleados o más registran niveles entre moderados y altos (media 3,63 sobre 5).
- En las microempresas, la incidencia es claramente inferior (media 2,01).
Este patrón también se observa en la evolución desde la pandemia: el incremento del absentismo es más acusado en las compañías de mayor tamaño.
Sectores más afectados: la industria lidera la incidencia
A nivel sectorial, la industria es el ámbito donde el absentismo presenta mayor impacto, tanto en evolución (media 3,58) como en incidencia actual (media 3,01). Le siguen construcción, servicios y, en último lugar, comercio, donde el absentismo resulta menos problemático.
Consecuencias operativas: sobrecarga, retrasos y costes
Las empresas identifican efectos directos en su funcionamiento diario:
- Sobrecarga de trabajo para otros empleados (60,6%).
- Retrasos en la atención al cliente (44,1%).
- Aumento de los costes organizativos (43,1%).
- Reducción de la productividad (40,6%).
- Deterioro del clima laboral (27,9%).
El absentismo, por tanto, no solo afecta a indicadores de productividad, sino también a la experiencia laboral y a la eficiencia operativa.
Causas: factores estructurales y motivacionales
Las empresas atribuyen el absentismo principalmente a factores normativos adversos y a la falta de motivación de determinados perfiles. Estas causas externas adquieren mayor peso en las organizaciones que sufren niveles más elevados de absentismo, reforzando la percepción de que se trata de un fenómeno con raíces estructurales.
Palancas de actuación: control, motivación y flexibilidad
Para abordar esta problemática, las compañías priorizan tres líneas de acción:
- Seguimiento sistemático de ausencias y análisis de causas (55,9%).
- Reconocimiento y motivación del personal (52,8%).
- Flexibilidad horaria y medidas de conciliación (51,0%).
Las preferencias varían según el tamaño y el sector:
- Las microempresas apuestan por la flexibilidad.
- Las grandes compañías priorizan el control estructurado y las políticas de desarrollo organizativo.
- En industria y construcción predomina el enfoque de control.
- En comercio y servicios, especialmente en actividades administrativas, gana peso la flexibilidad y el teletrabajo.