El sector de la reparación y mantenimiento de vehículos se encuentra ante uno de sus grandes retos: encontrar y atraer profesionales cualificados capaces de responder a las nuevas necesidades de una movilidad en plena transformación. La electrificación y la incorporación de nuevas tecnologías están cambiando el perfil de los profesionales que necesitan los talleres, al mismo tiempo que el sector afronta un importante desafío de relevo generacional.
Ideas clave
- La pregunta no es dónde encontrar profesionales, sino qué ofrecerles. El sector necesita formar a nuevos profesionales y, al mismo tiempo, adaptar sus propuestas laborales a las expectativas de quienes hoy se incorporan al mercado de trabajo.
- Las condiciones de trabajo son parte del problema. Los horarios comerciales de lunes a sábado y la distancia entre domicilio y centro de trabajo pesan a la hora de aceptar o mantener un puesto.
- La formación abre la puerta de entrada. Planes de integración para personas con conocimientos básicos y colaboración con los institutos para que los estudiantes conozcan de primera mano el trabajo real del taller.
- Lo importante no es solo el salario. Medidas como el seguro médico bonificado o el día del cumpleaños libre forman parte de una propuesta laboral más amplia.
Según CONEPA, en España existen actualmente 20.000 vacantes sin cubrir en talleres de reparación, una cifra que pone de manifiesto la magnitud del problema. Ya no hablamos, por tanto, de una necesidad puntual de determinadas empresas, sino de una vulnerabilidad estructural que afecta a la competitividad y al futuro de toda la industria.
Ante esta realidad, debemos empezar a plantearnos la adquisición de talento desde una perspectiva diferente. Más allá de preguntarnos dónde encontrar los profesionales que necesita el sector, debemos reflexionar sobre qué podemos ofrecerles para que quieran trabajar en él y desarrollar aquí su carrera profesional.
La profesión ha cambiado y las condiciones también deben hacerlo
La transformación tecnológica del automóvil está modificando el perfil del profesional que necesitan los talleres. La diagnosis electrónica, la electromecánica, los sistemas de asistencia a la conducción o las tecnologías asociadas a los vehículos híbridos y eléctricos forman ya parte del día a día de muchos profesionales.
Esto hace que la mecánica sea hoy una profesión cada vez más especializada y ligada al conocimiento tecnológico. Pero la evolución no puede limitarse a las competencias que se requieren para desempeñarla. También debe trasladarse a la manera en la que las empresas abordan la captación y fidelización de estos perfiles.
En la práctica, uno de los aspectos que más dificultades puede generar a la hora de incorporar profesionales técnicos son las propias condiciones de trabajo. Los horarios comerciales (de lunes a sábado), por ejemplo, pueden suponer una barrera para determinados candidatos. La respuesta pasa por buscar fórmulas que permitan mantener la cobertura que necesita el negocio sin dejar de atender las necesidades de conciliación de los trabajadores.
En algunos centros propios, por ejemplo, se está trabajando con jornadas semanales concentradas en cuatro días, con tres días de descanso, mediante sistemas rotativos que permiten mantener la cobertura del horario comercial. También adquiere importancia la proximidad entre el domicilio y el centro de trabajo, especialmente en profesiones en las que el desplazamiento diario puede convertirse en un factor determinante a la hora de aceptar o mantener un puesto.
Formación para entrar, oportunidades para avanzar
La formación es otro de los elementos fundamentales para abordar el déficit de profesionales. Es imprescindible generar vías que permitan incorporar también a personas con conocimientos básicos y acompañarlas en su evolución.
Los planes de integración y formación específica pueden facilitar precisamente ese proceso, ofreciendo a los nuevos profesionales las herramientas necesarias para adquirir conocimientos técnicos y avanzar dentro de la organización.
En este sentido, la colaboración con los centros de formación también resulta fundamental. Acercar los talleres a los institutos y facilitar que los estudiantes puedan realizar prácticas permite que los futuros profesionales conozcan de primera mano cómo es realmente el trabajo en el sector. Este año, por ejemplo, 15 alumnos han realizado sus prácticas en centros de la compañía.
Lo importante no es solo el salario
La captación de perfiles técnicos también obliga a ampliar la mirada sobre qué significa ofrecer un buen puesto de trabajo. La formación y las posibilidades de progresión profesional son importantes, pero también lo son otros elementos relacionados con el bienestar y la conciliación.
Medidas como facilitar el acceso a un seguro médico con parte del coste bonificado por la empresa o disponer del día del cumpleaños libre pueden parecer cuestiones menores frente a los grandes retos de transformación que afronta el sector. Sin embargo, forman parte de una propuesta laboral más amplia y pueden contribuir a que una profesión resulte más atractiva y competitiva.
El reto, por tanto, pasa por construir las condiciones para que los profesionales quieran incorporarse al sector, desarrollarse en él y quedarse.
La reparación de vehículos necesita cada vez más conocimiento, especialización y tecnología. Pero también necesita cambiar la manera en la que presenta su propuesta a quienes están decidiendo su futuro profesional.


