Esta creencia tiene fundamentos muy sólidos: hoy vivimos en una «policrisis» donde se multiplican los problemas a nivel macro y micro (tensiones geopolíticas, crisis climática, polarización, precio de la vivienda, desempleo juvenil…), por sólo poner algunos ejemplos. Este panorama desalentador puede llevarnos a la desilusión y la complacencia o a observar la compleja realidad con visión de helicóptero y ponernos manos a la obra para mejorar el futuro profesional de las nuevas generaciones.
Si ponemos las luces largas, la mayoría de expertos afirman que, más allá de las evidentes dificultades actuales, nunca en la historia de la humanidad han tenido los jóvenes tantas oportunidades y herramientas para construirse un brillante porvenir.
La democratización de las opciones de futuro
A diferencia de generaciones anteriores, donde el éxito dependía en gran medida de la lotería de la clase social por nacimiento, estamos viviendo en un entorno de grandes opciones derivadas de la democratización de cuatro pilares de progreso:
Antes, el saber estaba tras los muros de universidades de élite o bibliotecas privadas. Hoy, gracias a internet, la IA y las plataformas educativas, la distancia entre querer aprender algo y dominarlo es un clic acompañado de determinación y constancia. El conocimiento ha pasado de ser un «activo escaso» a un «recurso económico y accesible».
Quien se conoce a sí mismo puede ser más protagonista de su vida personal y profesional. Hoy existen diversos tests muy contrastados y baratos para tener una foto completa de tu perfil profesional: propósito, personalidad, fortalezas o encaje cultural con una organización. Estas herramientas te acercan a tu mejor versión si las pones en juego con una mentalidad de humildad, esfuerzo y aprendizaje continuo.
Actualmente un joven inquieto puede interactuar con mentores, colaboradores o clientes en Silicon Valley, Madrid, Barcelona o Tokio a través de LinkedIn y otras redes virtuales y presenciales. La geografía ya no es un obstáculo para crecer profesionalmente si se gestiona el networking con foco, generosidad, aportación de valor y buen criterio.
Aunque el sistema financiero tradicional siga siendo rígido, la democratización del acceso al capital es real. Hoy existen múltiples vías para levantar dinero para una idea de negocio, tanto público (agencias de inversión, fondos gubernamentales) como privado (crowdfunding, venture capital, business angels, incubadoras).
Un dato impresionante: cada día se crean 137.000 startups en el mundo. Aunque ya sabemos que una gran mayoría fracasarán (estimado 90%), son un claro ejemplo del crecimiento exponencial del valioso movimiento emprendedor en los últimos 20 años:
| Ratio a nivel mundial | 2005 | 2025 | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Inversión (M€) | Startups activas | Empleo (millones) | Inversión (M€) | Startups activas | Empleo (millones) | |
| Global | 35.000 | 20 M | 5,5 | 450.000 | 150 M | 54 |
Fuente: datos del artículo original.
El optimismo realista como estrategia para construir tu mejor futuro
Ser un joven optimista hoy no es ignorar que la globalización del mercado de trabajo exige elevar nuestras habilidades para ser competitivo o que la IA requiera reinventar nuestra empleabilidad. Como en las revoluciones industriales previas, la actual va a eliminar y crear millones de puestos de trabajo y el futuro del mercado de trabajo es incierto incluso para los mayores expertos.
No obstante, es clave reconocer que las barreras de entrada para progresar son mucho menores que en generaciones anteriores y que ésta es una circunstancia que debemos aprovechar, preparándonos concienzudamente para el futuro con un reskilling que afectará masivamente a todas las generaciones.
En la actualidad, el reto mayor no es tanto la falta de oportunidades laborales, sino el exceso de ruido y la confusión que nos impide verlas, así como el esfuerzo de prepararnos adecuadamente y con antelación para ser competitivo. Según FAD Juventud, casi el 50% de los jóvenes en España no usa IA, a pesar de que el 30% teme que destruya su empleo.
Por ello es crítico acompañar a los jóvenes a definir su propósito personal e intransferible con escucha profunda, empatía, apoyo y retos para que avancen con exigencia, esperanza y autorresponsabilidad.
Los jóvenes actuales no son una «generación perdida» sino la mejor preparada de la historia. Su gran oportunidad es combinar sus ricas habilidades con la mentalidad adecuada:
- Capacidad para aprender, adaptarse y superar dificultades con resiliencia
- Colaborar y crear valor aprovechando lo mejor de lo humano y lo tecnológico, dejando su huella personal
- Reinventar su futuro desde el presente, con autoconocimiento, definiendo su propósito y aprovechando lo valioso del pasado y los aprendizajes de las generaciones previas
Necesitamos resiliencia y cultura del esfuerzo para ganar el futuro
Angela Duckworth descubrió en 2007 que el grit (pasión y perseverancia) es más importante que el talento para el éxito laboral. Casi 20 años después esto es más vigente que nunca en este mundo complejo e incierto y donde es difícil tener claridad sobre los pasos a dar para acercarnos a nuestros sueños.
Sin embargo, estoy convencido que pueden escribir su futuro con éxito si lo abordan sin complacencia, con profunda cultura del esfuerzo, autorresponsabilidad, pasión, pensando en grande y con sana competitividad para ser empleables en un mundo en transformación profunda e imparable.