Llevamos años preguntándonos qué puede hacer la inteligencia artificial por nosotros, pero ahora que empieza a formar parte de verdad del trabajo cotidiano, surge una pregunta quizá más interesante: qué vamos a hacer con el tiempo que nos devuelve.
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La IA ya devuelve tiempo, pero casi nadie decide a qué dedicarlo. Uno de cada dos profesionales de RR. HH. dice recuperar el equivalente a una jornada semanal, y el 66% de los encuestados por BCG recibe poca o ninguna orientación sobre qué hacer con esas horas.
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Sin una decisión explícita, el tiempo liberado vuelve a llenarse. Solo el 26% de las organizaciones define qué trabajo debe seguir siendo humano, según IBM, y el 63% de los encuestados por Deloitte cree que su empleador añadirá más carga si la IA le hace más eficiente.
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La falta de tiempo frena el desarrollo y el liderazgo. El 89% de los CHROs señala el tiempo como principal obstáculo para el aprendizaje, y los managers dedican solo el 13% de su jornada a desarrollar a sus equipos.
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Hay cuatro destinos posibles para reinvertir esas horas. El aprendizaje, el onboarding, las conversaciones de los managers con sus equipos y una jornada menos saturada para las propias personas. La última encuesta de clima indica por dónde empezar.
Ese tiempo ya se está recuperando. Según el estudio global AI at Work 2026 de BCG, entre los empleados de primera línea que utilizan IA habitualmente, el 42% afirma ahorrar al menos ocho horas de trabajo a la semana. En Recursos Humanos, la cifra sube al 50%: uno de cada dos profesionales de RR. HH dice recuperar el equivalente a una jornada semanal1.
Y ahí aparece la siguiente cuestión: qué hacemos con esas horas. En el mismo estudio, el 66% dice recibir poca o ninguna orientación sobre cómo aprovechar ese tiempo y más de la mitad reconoce que no lo está reinvirtiendo en trabajo más estratégico. IBM llega a una conclusión parecida desde otra perspectiva en su CHRO Study 2026: solo el 26% de las organizaciones define con claridad qué trabajo debe seguir siendo humano, qué trabajo debe estar asistido por IA y qué trabajo puede ser ejecutado por IA2.
Y ahí Recursos Humanos tiene un papel clave, el de ayudar a decidir cómo reinvertir ese tiempo para mejorar la experiencia del empleado, impulsar el desarrollo de las personas y dedicar más espacio al trabajo que realmente requiere criterio, creatividad y conexión humana.
1. Devolver tiempo al aprendizaje y al desarrollo
Quizá el primer destino sea el más evidente. La misma tecnología que está transformando puestos y habilidades puede ser también la que nos devuelva el tiempo necesario para prepararnos para ese cambio. IBM señala que solo el 42% de las organizaciones reinvierte principalmente las ganancias de productividad de la IA en innovación o reskilling. El dato importa porque conecta el ahorro de tiempo con una decisión organizativa concreta: no basta con disponer de programas de aprendizaje, las personas tienen que tener capacidad real para utilizarlos2.
Gallup reveló en 2025 que el tiempo es precisamente la principal barrera para el aprendizaje y el desarrollo:
el 89% de los CHROs cita el tiempo que hay que quitar a las responsabilidades habituales como el mayor obstáculo en su organización,
el 37% de líderes y managers lo identifica como su principal barrera para apoyar el desarrollo de sus equipos
y el 41% de los empleados lo señala como su propio principal obstáculo3.
La oportunidad, por tanto, no es simplemente utilizar IA para generar contenidos formativos a nivel industrial. También podríamos reservar de manera explícita una parte de la capacidad recuperada para aprender, practicar nuevas habilidades, participar en proyectos de movilidad interna, hacer shadowing o experimentar en entornos seguros.
Algo parecido ocurre con las conversaciones de carrera. Según el Workplace Learning Report 2025 de LinkedIn, solo el 15% de los empleados encuestados decía que su manager le había ayudado a construir un plan de carrera durante los seis meses anteriores, frente al 20% un año antes4.
Todos hemos oído hablar de las conversaciones de desarrollo, pero muchas veces no encuentran espacio en el día a día. La IA puede ayudar a prepararlas, sintetizar feedback, identificar oportunidades o reducir la carga administrativa que las rodea. La oportunidad no está en sustituir esa conversación, sino en liberar suficiente tiempo para que dos personas puedan sentarse, con contexto y atención, a hablar de cómo quiere crecer una de ellas.
2. Devolver tiempo al onboarding
El onboarding ofrece otro ejemplo muy claro de la diferencia entre automatizar una experiencia y utilizar la automatización para mejorarla. Gallup señala que solo el 23% de los empleados está totalmente de acuerdo con que el onboarding de su puesto actual fue excepcional5.
Eso debería hacernos pensar qué queremos decir cuando hablamos de un onboarding impulsado por IA. Tiene todo el sentido automatizar documentación, accesos, recopilación de información, respuestas frecuentes, personalización de materiales o la preparación de un itinerario para las primeras semanas. Y aquí conviene preguntarse: si conseguimos que una persona pueda incorporarse a una empresa sin necesitar hablar con nadie, ¿hemos mejorado realmente el onboarding o simplemente lo hemos hecho más eficiente?
Podemos utilizar la IA para quitar fricción administrativa y, al mismo tiempo, proteger justo aquello que hace que una incorporación sea humana: que alguien llame antes del primer día, que el responsable tenga espacio para explicar qué significa hacer bien el trabajo, que haya cafés y conversaciones informales, que la persona conozca a quienes necesita conocer y que reciba feedback durante las primeras semanas.
3. Devolver tiempo a los managers para que hagan de managers
El tercer destino tiene que ver con el liderazgo. Deloitte reveló en su Global Human Capital Trends 2025 que los managers dedican casi el 40% de su tiempo a resolver los problemas del día y a tareas administrativas, mientras que solo el 13% se dedica a desarrollar a las personas que trabajan con ellos. El estudio global se apoya en respuestas de cerca de 10.000 líderes de negocio y RRHH de 93 países, además de investigación complementaria con trabajadores y managers6.
No es difícil entender por qué tantas organizaciones dicen querer managers-coach y terminan teniendo managers-administradores. Les pedimos que den contexto, desarrollen personas, den feedback, reconozcan, escuchen, resuelvan conflictos y ayuden a priorizar, pero después llenamos su agenda de coordinación, reporting, preparación de reuniones, seguimiento y resolución de incidencias.
Aquí la IA ofrece una posibilidad más interesante que simplemente reducir capas de management: devolver al manager tiempo para ejercer su papel. Gallup señala que solo el 21% de los trabajadores está totalmente de acuerdo con haber recibido feedback significativo de su manager durante la última semana, y entre quienes sí lo reciben, compromiso es aproximadamente cuatro veces mayor; Gallup añade que, cuando son frecuentes, esas conversaciones pueden durar entre 15 y 30 minutos7.
4. Devolver una parte del tiempo a las propias personas
Hay un cuarto destino que resulta más incómodo porque cuestiona una suposición bastante arraigada: que todo incremento de productividad tiene que convertirse inmediatamente en más producción. ¿Qué pasa si una parte del dividendo de la IA se convierte sencillamente en menos saturación, más capacidad de concentración o una jornada algo menos densa?
Los datos de Deloitte sugieren que esto no va a suceder automáticamente. En su Well-being at Work Survey 2025, realizado con 3.150 personas entre trabajadores, managers y miembros de la C-suite de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia, el 68% de quienes utilizaban herramientas de IA decía que estas habían aumentado su carga de trabajo de alguna manera; el 63% creía que su empleador añadiría más trabajo si la IA les hacía más eficientes y el 26% afirmaba que el uso de IA había aumentado sus sensaciones de burnout o agotamiento8.
Si bien son percepciones declaradas, sí señalan un riesgo relevante: podemos utilizar la tecnología para quitar trabajo y, acto seguido, rellenar cada hueco con más tareas, más reuniones, más mensajes y más objetivos, hasta conseguir que la jornada dure lo mismo que antes, pero sea mucho más intensa.
Quizá deberíamos permitirnos otra posibilidad: que cinco horas ahorradas no tengan que transformarse siempre en cinco horas nuevas de output. Parte de ese tiempo puede convertirse en concentración, una pausa entre reuniones, espacio para pensar, tiempo para aprender o simplemente en poder terminar la jornada a una hora razonable. No todo el tiempo que devuelve la IA tiene por qué ser reasignado; parte del valor puede estar precisamente en no volver a ocuparlo.
Diseñar el dividendo humano
La IA puede ayudarnos a liberar tiempo, pero en Recursos Humanos sigue habiendo mucho trabajo humano por hacer: acompañar mejor a las personas, mejorar la experiencia del empleado, ayudar a los managers a liderar, dedicar más tiempo al desarrollo o reducir fricciones. Por eso, la conversación sobre reinversión debería acompañar cada business case, y Recursos Humanos debería formar parte de ella desde el principio para ayudar a decidir qué queremos hacer con ese tiempo y evitar que se vuelva a llenar, casi por inercia, de más tareas. Y un buen punto de partida es más sencillo de lo que parece: coger la última encuesta de clima o de experiencia de empleado y mirar donde están las áreas de mejora. Si el desarrollo, el feedback del manager o el onboarding salen bajos, ahí tienes la pista de dónde reinvertir primero el tiempo que la IA nos devuelve.
- Boston Consulting Group (BCG), AI at Work: Why Strategy Matters More Than Tools, 3 junio 2026.
- IBM Institute for Business Value, 2026 CHRO Study: Designing the Thinking Organization, septiembre 2026.
- Gallup, Addressing the Barriers Blocking Employee Development, 21 julio 2025.
- LinkedIn Learning, Workplace Learning Report 2025.
- Gallup, What Is the Employee Experience, and How Do You Improve It? (consultado en septiembre 2026).
- Deloitte, 2025 Global Human Capital Trends, 24 marzo 2025.
- Gallup, The Post-Pandemic Workplace: The Experiment Continues, 2025.
- Deloitte Insights, 2025 Well-being at Work Survey, 24 junio 2025.
Nota de la autora: «Este artículo refleja únicamente las opiniones de su autora y no representa necesariamente la posición oficial, las políticas ni los puntos de vista de IBM».
