Lecciones y fortalezas para la nueva etapa post COVID-19

La crisis provocada por el coronavirus ha obligado a las empresas a reinventarse para sobrevivir, a buscar nuevas fórmulas de trabajo, nuevos procedimientos de gestión, nuevas alternativas a la actividad principal, en un alarde de resiliencia empresarial para adaptarse a estas circunstancias complejas tratando de minimizar los efectos negativos en la estructura del negocio.

En el caso de Ontruck, al ser una plataforma online de transporte de mercancías por carretera, jugamos en una doble vertiente. Por un lado, la actividad de los transportistas está siendo en este periodo más importante que nunca. Si de ellos depende el fluir de la economía en condiciones normales, ahora se han convertido en la tabla de salvación que garantiza el abastecimiento de las familias durante su confinamiento. Por otro, nuestra actividad de gestión se sustenta en la tecnología y somos una empresa nativa digital, por lo que nuestra adaptación al escenario de confinamiento y teletrabajo se ha realizado de forma sencilla y nada traumática.

A fecha de hoy, la compañía mantiene a toda su plantilla en activo para dar el mejor servicio a los clientes que siguen manteniendo su actividad -otros muchos se han visto afectados por la paralización impuesta por el estado de alarma-. Por tanto, el volumen de actividad es menor que en circunstancias normales, pero la operativa resulta crítica, pues de ella depende el abastecimiento de supermercados y de hospitales. Nuestra red de transportistas colaboradores incluso está recogiendo material sanitario directamente en aeropuertos para, según llega, proceder a su urgente distribución.

Gracias a nuestra esencia digital, desde el primer momento hemos podido asegurarnos de ofrecer con éxito nuestro servicio en remoto, fuera de nuestras oficinas, llegando a atender a nuestros clientes 24 horas al día, 7 días a la semana. Nuestros empleados están acostumbrados a trabajar desde sus casas durante los periodos vacacionales de Navidad, Semana Santa o verano, por lo que estábamos perfectamente preparados para dar el salto absoluto y operar con el 100% de nuestra plantilla en remoto, combinando la prevención de riesgos de los empleados con la máxima calidad de servicio a los clientes. Y así continuaremos mientras se prolongue la situación de confinamiento.

Pero, ¿qué ocurrirá cuando ésta termine? ¿Cómo procederemos a retornar a un estado de normalidad y qué efectos quedarán en las empresas de la experiencia vivida?

Sin duda, no todo volverá a ser exactamente como antes. Si algo tendrá que agradecer al coronavirus una gran parte del tejido empresarial español, será su impulso hacia la digitalización, la flexibilización y el teletrabajo, y una parte de lo aprendido permanecerá en la nueva cultura de las organizaciones en la nueva etapa post COVID-19.

En Ontruck esa vuelta a la normalidad se llevará a cabo de forma paulatina y escalonada, pues hemos comprobado que ni la eficiencia, ni la productividad, ni la calidad del servicio se han reducido con la operativa en remoto. Por tanto, haremos que nuestros empleados regresen a la oficina a medida que sea seguro, sobre todo para recuperar las dinámicas de grupo que funcionan mejor en persona.

Pero también hemos aprendido a no depender de la presencia física para llevar a cabo ciertas tareas de equipo, y a buscar herramientas y estrategias de carácter colaborativo que pueden suplir las dinámicas presenciales con gran éxito. Por tanto, en nuestra propia etapa post COVID-19 fomentaremos más la flexibilidad laboral: daremos la oportunidad de teletrabajar un mayor porcentaje de su jornada a aquellos empleados que lo deseen, llegando incluso a ofrecer esta alternativa para el 100% de su jornada a quienes se encuentren en una situación familiar que así lo requiera, como puede ser el hecho de tener su lugar de residencia en otra ciudad.

Ya en las pruebas de trabajo en remoto realizadas la pasada Navidad, cuando toda la plantilla teletrabajó durante dos semanas, pudimos comprobar que esta modalidad laboral aumenta la motivación de los empleados, al favorecer la conciliación familiar. Además, como empresa nos obliga a establecer una estrategia de gestión basada en objetivos, y no en el “presentismo”, mejorando el compromiso de los trabajadores y aumentando su productividad.

Sin duda, esta fórmula necesita un periodo de adaptación, para que los trabajadores asuman su capacidad de autogestión y los managers sean capaces de coordinar a sus equipos en remoto, buscando la manera de generar esas conexiones sociales que en la oficina simplemente ocurren, y que ahora será necesario provocar. Porque para el ser humano es importante interactuar con sus semejantes, y por eso busca una cercanía que, además de enriquecer en lo personal, también lo hace en lo profesional, ayudando a todas las partes a ganar en eficiencia.

Esta pandemia nos ha hecho daño, y nos ha hecho sentir nostalgia por el contacto físico, por los abrazos, pero también gracias a ella ahora somos más fuertes, más innovadores, más audaces, más digitales y también más solidarios. Cuando todo esto pase, cuando todo vuelva a la normalidad, tratemos de quedarnos con el aprendizaje positivo.

Por Samuel Fuentes, Chief People Officer y cofundador de Ontruck


Observatorio de Recursos Humanos

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