Experto en nada

Por Sixto Arias, Reinventor en Capaball

No soy ningún experto, ni lo voy a ser. Sé un poco de muchas cosas, lo suficiente como para reducir la incertidumbre en los cientos de decisiones que tomo cada año.

Dedico unas tres horas a la semana a capacitarme, reciclarme y aprender. Incluso acudo a California cada dos semanas, aproximadamente. Esto me ha permitido superar el récord de más de un millón de alumnos como profesor, escribir algunos artículos, colaborar en libros y dar varias conferencias.

Sin títulos ni exámenes

Mi aprendizaje es desestructurado, caótico, desordenado, multimedia, en varios idiomas, de múltiples fuentes y sin un calendario fijo. No entro en ningún aula, ni atiendo a ningún profesor. No me someto a exámenes que verifiquen que efectivamente estoy aprendiendo, porque es mi propia responsabilidad y tampoco busco un diploma que acredite mis conocimientos, ya que soy capaz de ponerlos en práctica, y demostrar que lo aprendido ha sido comprendido y retenido.

Es mi cerebro el que pone orden a ese maremágnum de conocimientos. Los clasifica, ordena, almacena, los relaciona con aprendizajes pasados y elabora sus propias conclusiones.

En ocasiones esas sesiones de micro aprendizajes se desencadenan de un comentario en redes sociales, un post, en un blog o en una convocatoria a un evento, que hace que, en algunas ocasiones, me desplace físicamente a algún lugar.

Aprendí ocho horas al día, con ocho o nueve profesores durante casi un año. Con muy baja productividad y una tara. El inglés que tuve que reaprender a la fuerza, es un claro ejemplo de los cientos de horas dedicadas a una capacidad que nunca tuve, hasta que la vida me forzó a dominarlo. La tara es que terminé mis estudios odiando la lectura, principalmente la de ficción. Afortunadamente lo superé, pero me costó.

La inteligencia artificial puede ayudar a medir el proceso y desarrollar divertidas dinámicas para que aprender se llegue a convertir en algo tan adictivo como caminar cuando te picas con tu podómetro y contigo mismo.

La generosidad de compartir conocimientos

Evidentemente no vuelo a California semana sí, semana no, o estaría hecho una piltrafa. Soy uno de los suscriptores de Abundance 360, la comunidad creada por Peter Diamandis, el fundador de Singularity University, probablemente la mejor universidad del mundo. Y coautor del libro “Abundancia. El futuro es mejor de lo que piensas” el mejor ensayo de innovación que he leído, profusamente documentado. Abundance son vídeos y webminars en las que las mentes más brillantes del mundo comparten sus vivencias, consejos y experiencias. La generosidad de los que comparten sus conocimientos es una de las claves del aprendizaje digital.

Un millón de alumnos

Mi millón de alumnos procede principalmente de Hispanoamérica, donde jamás he pisado un aula. Mi curso sobre comercio electrónico para el programa Google Actívate es el causante de este fenómeno.

Internet ha solucionado la profunda e inexplicable brecha entre el mundo académico y el mundo profesional. Afortunadamente.

Si es verdad que la mayor revolución vivida por la humanidad, ya ha comenzado, aprender como lo hemos hecho siempre, no va a servir de mucho.

Escrito por Sixto Arias, Capaball

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