Desconexión digital: del ‘compliance’ a la cultura de uso saludable de las TIC en el trabajo

Redacción ORH25 noviembre 20226min

Desde la aprobación de la LOPDGDD, en 2018, la desconexión digital se ha convertido en un derecho laboral fundamental en las organizaciones. En concreto, el artículo 88 de la citada norma señala que “los trabajadores y los empleados públicos tendrán derecho a la desconexión digital a fin de garantizar, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto de su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar”. Una respuesta jurídica que pretende acabar, sobre todo, con los emails, los mensajes o las llamadas al móvil fuera del horario de trabajo.

De ahí que las empresas hayan tenido que adaptarse desde entonces a la nueva legislación, tal y como recordaba el pasado 20 de octubre Estela Martín, abogada y directora de Comunicación y Responsabilidad Social Corporativa (RSP) de SincroGO, durante el webinarORH bajo el título de «Flexibilidad y salud laboral», que forma parte del Ciclo «Salud laboral y nuevos modelos laborales», organizado por ORH, en colaboración con el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST) de la Comunidad de Madrid. Y el camino no ha sido fácil.

A día de hoy, una de las obligaciones laborales más incumplidas por las compañías es la desconexión digital, pese a que es obligatorio tener un protocolo para todas las empresas, sea cual sea su sector de actividad y sea cual sea su número de empleados»,  señalaba Estela Martín.

«Al margen de lo que es la parte del compliance, es decir, de cumplir con la normativa vigente, los protocolos de desconexión entroncan directamente con la salud mental y con la prevención de riesgos laborales. Especialmente, por la gestión de los riesgos psicosociales. Pero también tiene una función importantísima en la dirección estratégica de personas, porque al final, a la hora de afrontar el protocolo, si la empresa lo hace bien a medio y largo plazo puede redundar en múltiples ventajas para las organizaciones y para las propias personas trabajadoras. En términos de mejora del clima laboral, de atracción y fidelización del talento, de una menor rotación, menos bajas por estrés y ansiedad…”, añadía Martín.

«Desde la pandemia del Covid-19, la salud mental es un problema muy grave. Hay numerosos estudios que alertan sobre ello. Por ejemplo, desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se advierte de que están subiendo alarmantemente los casos de estrés y ansiedad, muchos de ellos vinculados al síndrome del trabajador quemado”. Por eso, Martín propone pasar del mero compliance, a utilizar la desconexión digital como un vehículo para la transformación de la cultura empresarial. “Yo, como empresa, puedo pensar: ‘Ya que tengo esta obligación, y tengo que elaborar y articular un protocolo de conexión digital, me lo planteo como una posibilidad de ir más allá. Ahondo en el plano de la prevención de riesgos laborales y de la dirección estratégica de personas, y aprovecho el protocolo para instaurar una cultura de uso saludable de las TIC en el seno de la organización».

Los riesgos de la hiperconexión

Por su parte, Fernando Toledano, manager responsable de Metodología y Análisis de Stimulus, iba más allá y relacionaba los riesgos para la salud del empleado al trabajo flexible, en el que se engloba la desconexión digital: “El trabajo flexible no es una opción, es el resultado de una evolución social, de una evolución tecnológica. Y, como tal, supone tener una percepción totalmente diferente del tiempo y del espacio. Antes de la civilización industrial, el tiempo lo marcaban los ciclos naturales: nos levantábamos y acostábamos con la salida y ocaso del sol. Pero desde que inventamos la luz artificial, tuvimos que adaptarnos a la sociedad industrial, con ciclos de ocho horas. Ahora, estamos en una sociedad tecnológica sin horarios fijos”.

El problema, en su opinión, es que flexibilización del trabajo (y del horario) plantea numerosas dudas, más allá del plano estrictamente jurídico: “¿Qué sabemos de los riesgos para la salud que están asociados a esta hiperconexión?”.

Hasta ahora, se han registrado, al menos, tres riesgos para la salud, asociados a la hiperconexión, que cuentan con un cierto consenso: el síndrome visual informático (como vista cansada, dolores de cabeza o visión borrosa), trastornos musculoesqueléticos (como fatiga física o muscular, dolor de cuello y hombros, o síndrome del túnel carpiano) y los riesgos psicosociales (aislamiento, desilusión, desesperanza o alienación, por ejemplo).

 

 

Imagen: Many Human heads join to mobile phones futurist draw, by Dalle.


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