Mindfulness, adiós al estrés laboral

Como nos recuerdan desde la Organización Mundial del Trabajo, hoy día, muchos trabajadores se enfrentan una gran presión para cumplir con las exigencias de la vida laboral moderna.

Queda de sobra demostrado que los riesgos psicosociales tales como el aumento de la competitividad, las mayores expectativas sobre el rendimiento y las largas horas de trabajo contribuyen a que los ambientes de los lugares de trabajo sean cada vez más estresantes. Con el ritmo de trabajo dictado por las comunicaciones instantáneas y altos niveles de competitividad global, las líneas divisorias entre el trabajo y la vida privada son cada vez más difíciles de identificar lo que implica graves consecuencias para su salud mental y el bienestar del trabajador.

Una de las principales conclusiones a las que se llegó el año pasado en el Día Mundial de la Seguridad y la Salud es que, en los últimos años, el impacto de los riesgos psicosociales y del estrés relacionado con el trabajo ha recibido cada vez más atención entre los investigadores, los especialistas y los responsables políticos. El estrés relacionado con el trabajo es actualmente reconocido como problema global que afecta a todos los países, todas las profesiones y todos los trabajadores, tanto en los países desarrollados como en desarrollo. En este complejo contexto, el lugar de trabajo es una fuente importante de riesgos psicosociales y al mismo tiempo el lugar idóneo para tratarlos y proteger la salud y el bienestar de los trabajadores.

Está más que demostrado que la mejora del individuo (mental, física y emocionalmente) repercute de forma beneficiosa en la empresa. Y para conseguirlo, hoy en día está en auge la práctica individual del Mindfulness ya que implica un mayor bienestar en la persona.

Mindfulness significa ser consciente del momento presente, del aquí y el ahora sin emitir ningún juicio sobre lo que sucede o lo que experimentamos, sin buscar controlarlo, sólo observando.
Estamos hablando de entrenar la mente y el cuerpo a través de la meditación.

En los últimos años hemos estado asistiendo a un crecimiento exponencial de las investigaciones científicas y publicaciones sobre Mindfulness (en castellano Atención Plena) y a un fuerte incremento de su integración en el ámbito empresarial.

¿Por qué tanto interés? ¿Por qué cada vez más empresas ponen a disposición de sus trabajadores un programa de Minfulness?

“Por una única y sencilla razón: porque funciona.”

Fundamentalmente, la Atención Plena es una práctica meditativa. El objetivo es permitirnos ver la realidad como es, despejando nuestra confusión mental. Para ello utilizamos varias herramientas básicas, inherentes a la condición humana y que nos acompañan desde el mismo día de nuestro nacimiento: la respiración, la observación y la aceptación. Lo ideal es llevar a cabo un programa de 8 semanas (20 horas). Con una clase teórica/práctica semanal al final de la jornada de aproximadamente 2 horas, más una sesión final de 4 horas. En esta última sesión se repasa todo lo visto en las clases anteriores, se comparte extensamente y se hace entrega de un cd con meditaciones guiadas y ejercicios de meditación para los que quiera seguir aprendiendo. Se podrán establecer grupos de un máximo de 25 trabajadores, siendo lo más óptimo grupos de 15 participantes. Una vez que el individuo comienza a practicar Mindfulness, es capaz de reaccionar a situaciones habituales en el entorno laboral de forma muy distinta a como lo hacía en el pasado.

Esto se manifiesta en las empresas en:

• Menor absentismo laboral. Los problemas de estrés, agotamiento mental o ansiedad disminuyen, así como la capacidad de trabajar bajo presión.
• Aumento de la eficacia y mejora en la creatividad. La meditación favorece la aparición de procesos internos que permiten al individuo desarrollar más y mejor su potencial.
• Reducción de conflictos. La práctica de mindfulness enseña a relativizar juicios de valor, prejuicios mentales y comportamientos potencialmente agresivos.
• Mejora del trabajo en equipo. Se desarrolla la auto confianza y la auto estima, así como la consideración del propio trabajo como un valor en sí mismo.

Mejorar aspectos de los trabajadores en las siguientes áreas: •Gestión del estrés: desarrollar habilidades para gestionar el estrés y sus efectos. •Regulación Emocional: gestionar las emociones y las reacciones. •Bienestar personal: encontrar mayor serenidad y plenitud en la vida. •Concentración: fortalecer la atención y la focalización mental. •Autoconciencia: descubrir los patrones mentales que condicionan al individuo. •Entrenamiento mental: prácticas para desarrollar un nuevo “músculo cerebral.

Como decía Schopenhauer, “La salud no es todo, pero sin ella todo lo demás es nada”.

Artículo escrito por el departamento de Comunicación de Sinkservices.


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