Contrato único, ¿la salvación del mercado laboral?

Criticado y analizado, el contrato único trae de cabeza a empresas y empleados. Desde que la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) presentase el contrato único como propuesta para terminar con el desempleo, partidos políticos, empresas, empleados y sindicatos están inmersos en la polémica.

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Para implantar este tipo de contratación deberían existir medidas que asegurasen la ‘flexiseguridad’.

Esta modalidad de contratación consiste en un contrato indefinido único que en el que no se fija su duración. La consecuencia directa es que el contrato terminaría cuando se produjese la denuncia unilateral de una de las partes.

La gran acogida de la CEOE y la OCDE chocó drásticamente con la visión de los Sindicatos y los profesionales del Derecho del Trabajo. Para los primeros el contrato único es una manera de ahorrar costes y para los segundos se trata de una contratación claramente desfavorable para los empleados.

Con las pasadas elecciones algunos partidos políticos abogaron por el contrato único, alegando que éste remendaría el precario mercado laboral y se erradicarían los contratos temporales y aumentaría la contratación indefinida. Sin embargo, otros grupos aseguraron que esta propuesta solo agravaría la situación: simplificarían las causas de despido, incrementarían las extinciones contractuales y las indemnizaciones por despido improcedente serían muy inferiores.

Este es el escenario, veamos cuáles son las ventajas y desventajas del contrato único:

VENTAJAS
  • Todos los contratos serían indefinidos, dando fin a la dualidad entre contratos indefinidos y temporales.
  • Todos los empleados tendrían los mismos derechos en caso de rescisión de contrato de trabajo.
  • Se simplificaría la toma de decisiones de personal y se evitarían costes en las empresas.
DESVENTAJAS
  • Aumentaría la precariedad laboral. El contrato único enmascara el que algunos llaman ‘despido libre’ puesto que su finalización se debe a la decisión unilateral de una de las partes.
  • Mayor inseguridad laboral por un aumento de la rotación de personal.
  • Como decíamos anteriormente, indemnizaciones inferiores a las actuales.

Para implantar este tipo de contratación deberían existir, previamente, unas medidas que asegurasen la ‘flexiseguridad’ de la que gozan los países en los que reina esta modalidad. Esta ‘flexiseguridad’ daría mayor protección al trabajador, mayor importancia a los sindicatos… Claro está que para ello sería necesario gasto público, que hoy día es escaso…

Fuente: Focus.


Observatorio de Recursos Humanos

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