Los recursos humanos en una pyme global: Más allá de la multiculturalidad

Maite Sáenz20 febrero 20156min

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La estrategia de una compañía que opera en todo el mundo debe ser global y comprender todas las áreas: desde las ventas a la organización pasando por la producción, la financiación, las compras, el marketing o los recursos humanos. La clave del éxito de una compañía son las personas que desarrollan y ejecutan las estrategias definidas por la organización. Y en el caso de las compañías globales este es un elemento todavía más determinante para alcanzar los objetivos de una empresa que opera desde distintos puntos del planeta de forma integrada. Para ello resulta indispensable contar con profesionales con formación y vocación internacional. Personas centradas en desarrollar y potenciar las diferentes funciones que crean valor en la compañía desde una óptica global. Una de las preguntas claves en este sentido es cómo distribuir geográficamente cada una de las áreas funcionales para que la organización opere en un mercado global con competidores en todo el mundo. Una decisión que viene muy condicionada por la búsqueda de la eficiencia y la disponibilidad de talento en cada zona del planeta.

Una compañía global debe apostar por personas con empatía cultural dispuestas a adaptar su trabajo a las características culturales y sociales de cada país donde opera su organización. Ésta es una característica que va más allá de los dos factores clave que hasta ahora habían marcado el perfil de un equipo global: la multiculturalidad y del dominio de idiomas. La multiculturalidad define un equipo con gente de distintos orígenes, mientras que la estrategia de apostar por personas empáticas a nivel cultural busca profesionales abiertos a conocer mundo, a aprender constantemente de las distintas culturas con las que interactúan para hacer negocio, con personas de orígenes culturales bien distintos y distantes. El mundo del siglo XXI es mundo interrelacionado y los paradigmas a los que estábamos acostumbrados a nivel social y también en el mundo de la empresa han cambiado. Actualmente la mayoría de profesionales ya hablan distintos idiomas, por lo que el dominio de éstos ya no genera suficiente valor añadido.

La verdadera diferencia la marcan una buena combinación de empatía cultural y un profundo conocimiento del comercio y el marketing internacional. Estar siempre predispuesto a escuchar y adaptarse a nuevas formas de hacer es el activo más buscado. Es pues una cuestión de actitud y espíritu de aprendizaje continuo.

Las empresas globales comercializan un producto fácilmente vendible en distintas zonas geográficas con culturas distintas, buscando el máximo grado de estandarización posible pero respetando a la vez el carácter inherentemente local del usuario final. Y las personas que trabajan en estas empresas deben adaptarse a ello y ser políglotas, conocedoras de distintas culturas y tener una gran inquietud por descubrir. Personas que integren un equipo que diseñe y ejecute pensando de forma globalizada. Capaces de entender que se debe saber, conocer y aceptar que las distintas culturas tienen formas distintas de comportarse y enfocar los negocios. Y que si se quiere hacer negocios con clientes de distintas culturas debemos adaptarnos a sus pautas y convenciones culturales.

Una empresa global, especialmente una pyme que apuesta por la globalización, no cuenta con una gran estructura de oficinas propias distribuidas por todo el mundo. Su mayor activo es un número limitado de profesionales capaces de gestionar una marca global, comercializada localmente por distintas organizaciones conocedoras del valor añadido y los puntos fuertes del producto o servicio definido globalmente. La selección de estos partners locales debe seguir la misma estrategia: personas con una gran formación y con espíritu de aprendizaje y adaptación continua. Una de las funciones fundamentales de estos partners locales es, precisamente, ayudar a la organización global a adaptarse a cada entorno cultural local. Una estrategia global se debe transformar en local para llegar al consumidor final. Esa es una de las aportaciones fundamentales del partner local.

Esa sensibilidad derivada del conocimiento multicultural ayudará a detectar, por ejemplo, en qué países es importante traducir un catálogo al idioma local a pesar de que aparentemente sea una lengua con pocos hablantes. También a saber qué elementos y factores inciden en que una negociación sea fructífera en función de las especificidades culturales de cada país o área geográfica. Una capacidad que se consigue con el tiempo y la experiencia pero sobre todo con una actitud de predisposición al aprendizaje y que deja siempre de lado los prejuicios y los clichés. Sólo con un equipo global se puede tener la sensibilidad de tener en cuenta que en Asia la confianza se adquiere de forma gradual o que, en general, en los países árabes se debe tener una especial consideración por la relación personal.

Pep García, socio fundador de Maxchief Europe.

 


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