Jornada de verano: ventajas e inconvenientes

Desde Infoempleo han analizado las ventajas e inconvenientes que la reducción de jornada en verano representa tanto para trabajadores como para empresas y, aunque los pros superan a los contras, un mal uso de la jornada intensiva puede convertirse en un desastre para cualquiera de las partes.
Ventajas:
1. Aumento de la productividad: el hecho de tener que reducir las horas de trabajo y, a su vez, realizar un trabajo similar al del resto del año, hará que los trabajadores estén obligados a organizarse mejor sus tareas para cumplir con los objetivos. Este nuevo horario permite también acabar con los tiempos muertos que provoca que pasemos en el trabajo más tiempo del necesario sin llegar a producir más. Los ejemplos más paradigmáticos son países como Alemania, Holanda o Francia, donde se trabajan entre 200 y 320 horas menos que en España, siendo su productividad más elevada.
2. Conciliación e incremento del tiempo de ocio: ambos son aspectos que interesan mucho a los empleados. Las vacaciones en colegios, institutos y universidades, permiten a los padres pasar más tiempo con sus hijos. Gracias a esto, pueden desconectar del trabajo durante la tarde y pasar más horas con la familia. El buen tiempo de esta época del año también incita a realizar un mayor número de actividades al aire libre y a salir de casa. De esta forma, los empleados acudirán al trabajo con mayor nivel de energía y positividad. Otros, por su parte, prefieren usar este tiempo para realizar cursos y mejorar su cualificación profesional.
3. Reducción del absentismo: los datos de las empresas lo corroboran: bien sea por la reducción del desgaste físico, o por el psicológico, los empleados se sienten mucho más predispuestos a acudir al trabajo. La motivación que genera la jornada intensiva supone un aumento de la satisfacción y reduce la tentación de eludir las responsabilidades laborales.
4. Además de estas ventajas, la jornada intensiva también permite reducir la siniestralidad y los accidentes laborales. También produce un importante ahorro de energía y de recursos en la empresa, ya que los empleados pasan menos tiempo en la oficina.
Inconveniente: la mala gestión de la reducción de jornada
Una planificación incorrecta del nuevo horario puede provocar resultados nefastos. Ciertas experiencias han demostrado que acortar la jornada no implica necesariamente que se lleguen a cumplir los aspectos beneficios comentados. Una mala distribución de la carga de trabajo puede acabar derivando en un aumento del estrés de los trabajadores en el caso de tener que realizar el mismo trabajo en un menor tiempo.
Este hecho no debe empañar las virtudes que la jornada intensiva puede tener para la empresa y, por ende, para los empleados. Eso sí, siempre debe acompañarse por una correcta comunicación y gestión.

Observatorio de Recursos Humanos

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