En aquellos casos en los que se ignora la gestión de la diversidad surge un enorme problema y es que las personas no trabajan bien y restan valor.
“Soy una organización y tengo un enorme problema: No sé cómo gestionar a las personas de diferentes culturas y nacionalidades que trabajan en mí. Así que he dejado de crecer y cada día tengo más conflictos internos”. Esta situación es tan real como la vida misma y seguro que muchas empresas la comparten. Por eso, es imprescindible que aprendamos a ver la diversidad cultural como un valor y no como un inconveniente, porque de ello dependerá que podamos crecer mientras aprovechamos la innovación y la creatividad que nos aporta las personas y su entorno.
Raquel Santamaría, Directora de la Fundación Diversidad.
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