“Hay quienes están en paz consigo mismos porque están en paz con su falta de equilibrio”. Durante su participación en el I Congreso Factor Humano, organizado por Ifaes y en el que ORH ha participado como media partner principal, Santiago Álvarez de Mon ha querido remover los cimientos de nuestras certezas para colocarnos en la incertidumbre permanente. “La vida –ha afirmado- es lo que pasa una vez que la hemos vivido, no es el mapa”. ¡Menudo vuelco a la idea de vida!
Bajo la óptica de este experto en management y profesor del IE el hambre de aprendizaje, la curiosidad, son hatillos necesarios para adaptarse a los vaivenes del cambio con el convencimiento de no llegar nunca a saber demasiado, y ha recordado que “ser el más listo es el objetivo de los mediocres, mientras que la duda es el patrimonio del que sabe”. ¿Por qué? Porque sólo él acumula conocimiento.
Mañana no podemos ser una fotocopia de lo que somos hoy y a ello nos ayudará tener siempre más preguntas que respuestas: “Nacemos originales, únicos y deberíamos morir también siendo originales”, invirtiendo en lo que verdaderamente nos puede hacer diferentes en un mundo de estereotipos: lo que sabemos. La reflexión es realmente interesante porque trasladada al ámbito de la empresa es un buen tirón de orejas a las que cambian capital intelectual por costes ajustados (léase las que recortan en formación). El saber es como el amor, que si no aumenta un poco todos los días disminuye también un poco todos los días… hasta perder músculo o quedar desfasado.
Las empresas han de ser permeables a esta idea no tanto como una responsabilidad sino como una oportunidad: la de invertir en quienes mejor se adaptan al cambio permanente porque tienen hambre de formación.