■ Los trabajadores autoexigentes y con altas dosis de responsabilidad generan en los empresarios y directivos la confianza para poner en práctica medidas flexibles.

Aunque algunas empresas de carácter multinacional tienen visión emprendedora e inculcan la política de conciliación a sus empleados, lo cierto es que la implantación de estas medidas todavía sigue un ritmo lento e insatisfactorio para sus receptores. Y tanto es así que un 46% las personas que deciden marcharse voluntariamente de su empresa lo hacen para poder conciliar vida laboral y personal. La investigación llevada a cabo por DBM Spain no deja lugar a dudas y explica, además, que la rigidez del mercado laboral español tampoco invita a su fomento. “Nuestros incrementos salariales dependen del IPC, los despidos son caros y hay muchos profesionales que se amparan en la generosidad de la ley para trabajar lo menos posible. Ante esta situación a los directivos y empresarios les cuesta mucho ser aún más flexibles. Hay un miedo generalizado a que «des un dedo y te quedes sin brazo», comenta Susana Saura, Directora de DBM Spain en Catalunya.
En este sentido, la experiencia de esta firma demuestra que la conciliación no es tanto una cuestión de políticas como de personas. Los trabajadores autoexigentes y con altas dosis de responsabilidad generan en los empresarios y directivos la confianza precisa para poner en práctica medidas flexibles. “Sin embargo los profesionales cuya única motivación es el salario al fin de mes, que rigen su día a día en función de horarios y que ven la empresa como el castigo…. es muy difícil que lleguen a conciliar. La conciliación en muchas ocasiones es una actitud personal y una opción individual”, explica Susana Saura.
Por su parte, los directivos con capacidad de liderato y la orientación a resultados tienden a promover políticas de conciliación porque entienden la relación directa entre la felicidad personal y el rendimiento profesional. Las empresas que favorecen la flexibilidad cuentan con directivos maduros, con capacidad de visión a largo plazo, que exigen y son exigidos. “En cambio, aquellas empresas con profesionales que han abusado de horarios extensivos y carreras profesionales ‘up or out’ están en desuso. Estas empresas (despachos de abogados, consultoras…) han perdido gran parte de su atractivo. La transformación de valores sociales, la necesidad imperiosa de estabilidad familiar, la inquietud por la diversificación de actividades han favorecido este cambio. En muchas de estas empresas, de carácter machista, se ha perdido gran parte del talento”, recalca Saura.
Por todo ello, DBM apunta que los retos que hoy tienen que abordar los Departamentos de Recursos Humanos son los de impulsar la gestión de la diversidad, la innovación y la flexibilidad.
Fuente: www.dbmspain.com