“Las empresas deben ser capaces de dar un salto cualitativo que sitúe la promoción de la salud de los empleados como línea de trabajo corporativa incluida en el plan estratégico”. Y para que las acciones que emprendan tengan éxito, deben diseñarse como estrategias transversales en las que se impliquen diferentes departamentos de la empresa centrados en tres pilares básicos: entrenamiento, nutrición y descanso. Es lo que Go fit llama “la fórmula naranja” y en lo que ha profundizado el estudio “Productividad y Empresa Saludable”, realizado por el IESE por encargo del Observatorio GO fit y patrocinado por Adecco.
El informe llama la atención sobre la necesidad no sólo de diseñar estrategias de vida saludable sino también de evaluarlas con un estrecho seguimiento, puesto que estas políticas tienen un coste elevado que se deben justificar en la empresa que las lleva a cabo.
Según el análisis del estudio en España actualmente “prima lo urgente sobre lo importante. Las empresas se olvidan de conceptos como la RSC o el Equilibrio vida laboral/vida personal. Piensan en la rentabilidad y para ello exigen mayor productividad en sus plantillas”. Mientras que en Estados Unidos las empresas tienen décadas de experiencia en el desarrollo y puesta en marcha de iniciativas de fomento de hábitos saludables entre sus trabajadores, con resultados directamente medibles en términos de compromiso, absentismo y productividad, en España apenas ha iniciativas al respecto. Este tipo de acciones suelen ser de carácter aislado y rara vez forman parte de una estrategia transversal que asegure su eficacia y su rentabilidad. Esta situación, que ya de por sí demuestra un claro retraso de este tipo de políticas en España respecto a otros países del primer mundo, ha empeorado con la crisis.
El estudio describe a la Empresa Saludable como aquella que tiene entre sus objetivos ayudar a sus miembros a mantener un tono vital corporal y mental sano.