Los círculos de positividad o de negatividad no son una concatenación casual de circunstancias sino el producto multiplicador de nuestra actitud ante lo que la vida nos depara. Lo sabe bien Sandra Ibarra, ex modelo, comunicadora y presidenta de la Fundación Sandra Ibarra de Solidaridad Frente al Cáncer, quien por dos veces ha superado una leucemia linfoblástica. Su experiencia ante la enfermedad y la del australiano superviviente de la guerra de Irak, Emmanuelle Kelly, han conmocionado a los asistentes al V Congreso Algo+, celebrado en Madrid a instancias de la Fundación Lo que de Verdad Importa y Randstad.
El evento ha sido el último de una ronda celebrada a lo largo de 2013 en Bilbao, Valencia, Barcelona y Sevilla, con la que ambas instituciones han querido trasladar al ámbito directivo su mensaje de solidaridad y responsabilidad ante “lo que de verdad importa”.
SANDRA IBARRA: PROTAGONISTA DE LA VIDA A PESAR DEL CÁNCER
“La vida nos tiene ocupados mientras nosotros hacemos otros planes”. Sandra nunca soñó con tener cáncer pero mientras sus deseos volaban hacia el mundo de la pasarela y de la información, la enfermedad irrumpió en sus planes y le impuso un nuevo escenario a su vida. A partir ahí su historia es bien conocida por muchos, aunque pocos la han escuchado a ella contarla. Los cerca de 200 directivos que han asistido al Congreso Algo+ han tenido la oportunidad de hacerlo y de emocionarse con su relato detallado y sereno de una experiencia que, como advirtió, una de cada tres personas ha tenido, tiene o va a tener. “Nadie sabemos lo que va a pasar cada día de nuestra vida, y por eso es importante que decidamos ser protagonistas de ella aunque la vivamos en la adversidad”.
EMMANUEL KELLY: TODOS SOMOS ESPECIALES
25 millones de visitas en un video de YouTube y una participación en la edición australiana del concurso FactorX le han valido a Emmanuel Kelly la popularidad necesaria para que su historia de superación haya podido ser conocida. Heredero no deseado de la guerra química iraquí, su vida es una de esas historias de final feliz que son posibles si hay alguien que se empeña para que así sea. De la caja de zapatos en la que fue abandonado junto a su hermano pasó al orfanato de las Hermanas de la Caridad que le acogieron y de ahí a al corazón de Marion Kelly, la madre australiana que los adoptó y con quienes iniciaron su nueva vida. No sabe exactamente cuántos años tiene pero sí tiene muy claro qué quiere hacer: componer, cantar y convencer a los demás de que “nunca se es demasiado viejo para soñar”.
