No existe una única forma de emprender pero la experiencia de otros nos puede ayudar para animarnos a hacerlo. Con esta filosofía se ha celebrado la III Conferencia Bridgestone: Jóvenes Emprendedores, en la Universidad de Nebrija, y en la que entre otros emprendedores, ha compartido su aventura como emprendedor Diego Hidalgo, fundador y CEO de la plataforma de coches compartidos Amovens. De ella, extrae las siguientes reflexiones:
1. ¿Sólo o acompañado?: “A veces es fácil decantarse por la búsqueda de alianzas y acuerdos con otras compañías (especialmente cuando son empresas grandes y conocidas), porque esto supone a priori visibilidad, difusión, credibilidad y la posibilidad de generar ingresos. No obstante lo fundamental es que estas alianzas no te hagan desviarte de tu camino o perder agilidad. Si es el caso, mejor seguir solo”.
2. Inversión necesaria: “Tu proyecto siempre va a requerir más inversión de la que a priori vas a ser capaz de prever. Anticípate a ello”.
3. Medir (y hacerlo bien): “Hay que encontrar las métricas que de verdad reflejan si lo estás o no haciendo bien, y no conformarse con indicadores secundarios que no midan de verdad el negocio. Cuidado con las ‘vanity metrics’”.
4. Cuidado con los saltos de fe: “En bastantes ocasiones solo la realidad te podrá indicar si realmente puede funcionar tal y como tú querías”.
5. Rodearse bien desde el principio: “Una de las cosas en la que los emprendedores suelen equivocarse es en pensar que ellos pueden hacerlo todo. Se necesitan colaboradores para llevar adelante el día a día y es importante que sea gente complementaria a ti y con experiencia y altas dosis de implicación con el proyecto”.
6. Simplificación: “Se suele poner el foco en lo que cuesta el lanzamiento, pero a menudo nos olvidamos del mantenimiento. Y esto se puede convertir después en una auténtica pesadilla si has multiplicado innecesariamente el número de versiones de algo”.
7. Comparte tu idea: “No temas que te vayan a robar la idea, hay muchas más ventajas en habla de ello y compartir”.
8. Tu empresa no eres tú: “En la medida que puedas, pon barreras entre tu empresa y tu vida para evitar que el proyecto te desborde o te ponga enfermo”.