Tan sólo el 13% de las personas trabaja por vocación

En el estudio, la consultora valenciana establece seis categorías a partir del grado de motivación de los empleados

La consultora valenciana Intelema ha realizado un estudio para determinar qué porcentaje de trabajadores acuden a sus puestos movidos por la vocación. A partir de una muestra de 200 profesionales de diferentes sectores, tras 10 meses de análisis, el estudio ha concluido que el 13,5% de los trabajadores realizan sus funciones de manera vocacional. Es decir, a esta cantidad reducida de empleados les gusta lo que hacen, han nacido para ello, se concentran en su profesión y la ejercen con sentido.

En el análisis de motivaciones la consultora ha trabajado con seis categorías diferentes, las cuales determinan la predisposición del empleado en relación a sus funciones. En estas categorías están repartidos los siguientes perfiles: quienes no quieren estar en su empresa, quienes están perdidos, quienes trabajan por dinero, quienes disfrutan trabajando de lo que sea y donde sea, aquellos que trabajan por vocación y les gusta lo que hacen y, finalmente, quienes evolucionan, actualizan su potencial y lo desarrollan hasta alcanzar la autorrealización.

El análisis de los diferentes perfiles profesionales y la posterior distribución en categorías surge de trabajar directamente con estas 200 personas, pues durante 10 meses la consultora ha venido realizando sesiones de coaching-inteligencia emocional (encuadradas en el protocolo denominado Método Zisne) con cada una de ellas. Al término del proceso, Intelema ha establecido la citada escala en base a la vocación de cada profesional, y los resultados pormenorizados del estudio son:

Un 10% de trabajadores encaja en el primer grupo, el de quienes no quieren asumir sus actuales obligaciones laborales. Están hartos de ese puesto con lo que conlleva, responsabilidades, funciones, tareas, de los compañeros, de sus jefes y/o del lugar. En resumen: están quemados.

El 16,5% está perdido en sus respectivos trabajos. En este perfil encajan aquellos que se encuentran desganados, desanimados, tristes, con intereses que no coinciden con el puesto en el que están o echan de menos hacer otro tipo de actividades.

El mismo porcentaje, un 16,5%, está en su actual trabajo por dinero: su motivación principal es acumular más dinero o, por el contrario, ganar el necesario para salir adelante. Es decir, aquí encajan quienes ambicionan vender todo lo posible sin entrar a valorar el objeto de venta y aquellos que se conforman con tener para cubrir sus necesidades básicas, pero que están completamente desconectados del puesto.

Un 40.5% de las personas evaluadas entran en la categoría de trabajadores, sin ningún otro cuestionamiento o autoexigencia más allá de realizar las tareas asignadas. La consultora valenciana explica que en este perfil encajan las personas que tienen un elevado concepto de la responsabilidad, que se entregan al puesto y que asumen funciones con tanta eficiencia que podrían cubrir el puesto de otros tres empleados.

Un reducido 3% encajaría en la categoría denominada ‘autorrealización’, la cual define a las personas que trabajan para experimentar una mejora continua de sus habilidades productivas y, de ese modo, crecer a nivel profesional, independientemente de si el trabajo está más o menos lejos de su vocación. Estas personas tienen un objetivo claro y suelen conquistarlo: mejorar en lo que hacen.

Finalmente, como ya se ha dicho, solo un 13% de los encuestados trabaja por vocación. Estas personas asumen sus funciones porque se sienten comprometidas con ellas, les gusta lo que hacen, sienten que su trayectoria profesional va en la dirección correcta, pues es la que han elegido. Son eficientes por pura identificación con el trabajo. En definitiva: están ejerciendo su vocación.

Según Carmen Sánchez, CEO de la consultora Intelema y creadora del Método Zisne, «en base a los datos, podemos establecer que casi el 60% de los trabajadores analizados asumen una carga pesada que no les corresponde, la carga de una minoría de profesionales que no quieren estar en sus puestos, están perdidos o simplemente están por el dinero y nada más. De esa carga no suelen ser conscientes ni los unos ni los otros«, afirma la consultora. «Hay empresas con capacidad para generar riqueza que se podría transformar en más puestos de trabajo, en aumentar sus ingresos, en consolidar puestos de trabajo estables y dedicar menos horas a la jornada laboral; pero todo eso se ve ensombrecido por el mal encaje de las diferentes inquietudes individuales».


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