Síndrome de Boreout o cuando el aburrimiento nos come en el trabajo

Redacción12 julio 202110min

La pandemia interrumpió de forma abrupta en nuestra vida laboral y nos forzó a trabajar desde casa. Como consecuencia, nuestra productividad en la empresa llegó a aumentar, pero pasado casi un año y medio el teletrabajo está mostrando su cara más oscura: empleados aislados, cansados, sin relaciones y aburridos del trabajo. Los psicólogos de la plataforma de bienestar emocional para individuos y organizaciones ifeel analizan en este informe el síndrome de Boreout o un cuadro de desmotivación laboral profunda y continuada vivida en forma de aburrimiento.

Debemos entender el llamado síndrome de Boreout como un patrón de aburrimiento crónico en el trabajo que puede experimentarse a todos los niveles: mental (disminuye la atención y el análisis de los estímulos se vuelve superficial), emocional (desmotivación, apatía), físico y postural (falta de energía, sensación de estar deshinchado, postura floja y desmadejada) y  comportamental (como estamos desmotivados e inatentos y nada engancha nuestro interés, picoteamos de aquí y de allá, nos levantamos cada dos por tres, chateamos con los compañeros…).

Es lo contrario a sentirse motivado, inspirado, productivo, conectado con los objetivos planteados y correctamente orientado a las tareas necesarias para alcanzarlos.

Aunque lo llamemos “aburrimiento”, eso no quiere decir que la persona aburrida esté relajada o descansada: puede sentir intranquilidad e inquietud por la sensación de que el tiempo no pasa, se hace eterno y no hay manera de llenarlo siendo razonablemente productivos. Esto puede producir una gran tensión o irritabilidad.

A menudo, se vive en silencio y de manera disimulada: admitir que te aburres en el trabajo puede ser interpretado como que no estás haciendo lo que tienes que hacer o bien que no tienes nada que hacer. Ambas situaciones te convierten en un trabajador prescindible que podría perder su empleo, por lo que nadie admite en voz alta así como así que no tiene nada que hacer o que se aburre mucho en su trabajo.

Causas del síndrome de Boreout

Este cuadro de aburrimiento tiene su origen en una mala política de recursos humanos a la hora de evaluar los factores de riesgo para el bienestar emocional de los empleados y, por tanto para su productividad.

  1. Teletrabajo 100% o cultura de presentismo laboral. Este síndrome puede ser una consecuencia de una cultura empresarial instalada en el afán de comparecer físicamente en la oficina independientemente de si hay tarea o no. Es lo que llamamos, de manera peyorativa “calentar la silla”, que obliga a los empleados a permanecer en su puesto incluso cuando no hay nada que hacer y, sobre todo, sin que nadie admita que no hay nada que hacer. En el otro lado tenemos el teletrabajo, tan instaurado en los últimos tiempos debido a la pandemia. El aislamiento que produce incidir negativamente sobre todo para aquellas personas acostumbradas al movimiento, al ambiente social de las oficinas y centros de trabajo. Lo ideal es contar con un modelo híbrido que permita conciliar manteniendo rutinas y que absorba lo mejor de cada sistema laboral.
  2. Mal diseño de la asignación de tareas/funciones respecto al perfil profesional, a veces por sobrecualificación del empleado y otras ocasiones por asignar lo motivante siempre a unos y lo aburrido siempre a otros.
  3. Mala supervisión del desempeño y coordinación del equipo de trabajo. Ausencia de espacios de confianza para revisar el funcionamiento general del equipo y en particular el de cada empleado, y poder valorar su nivel de rendimiento y su nivel de motivación, así como sus posibles sugerencias de mejora.
  4. Mala adjudicación de las tareas: independientemente de si son adecuadas o no para el perfil profesional, son escasas para la cantidad de tiempo que se les asigna.
  5. Incorrecta organización por parte del empleado. No ser conscientes del nivel de profundidad y empeño que requiere una tarea y quedarse en la superficie, no tener en cuenta ciertos aspectos de las tareas que deben ser llevados a cabo (y que requerirían tiempo, energía y atención), no ser capaz de responsabilizarse adecuadamente de sus funciones y abandonarse a una actitud de desidia que retroalimenta su desmotivación.

Consecuencias de padecer el síndrome de Boreout en el trabajo

Un trabajador aburrido es un trabajador desmotivado y un trabajador desmotivado no es productivo y acaba siendo un lastre para su empresa y para sí mismo. No es feliz.

  1. Romper el compromiso con la empresa. Si lo que hago me motiva, entretiene y desarrolla tenderé a querer quedarme en la empresa y a implicarme en la calidad de mi trabajo. Si lo que hago es aburrido, no le encuentro sentido, no cambia nunca y no me aporta nada, tenderé a desvincularme de mi responsabilidad y descenderá mi identificación con la compañía
  2. Falta de realización personal. El trabajador puede entrar en un bucle cognitivo y emocional en el que su sensación continuada de aburrimiento se acaba transformando en una experiencia más amplia, de falta de realización personal y pérdida de rumbo en cuanto a su carrera profesional, de no ser capaz de llevar a cabo su tarea como se espera de él. Como todo bucle, puede tener su sentido, pero acaba siendo improductivo y añade malestar a la sensación de aburrimiento laboral que ya había, no contribuye a su solución.
  3. Para la empresa todos son consecuencias negativas, destacando el empeoramiento del clima laboral, la productividad, la calidad del producto, la fuga de talentos y la reputación interna y externa de la compañía.

Cómo tratar el síndrome de Boreout

Si ya es tarde para prevenirlo y has sido contagiado puedes poner en marcha estos consejos de los psicólogos de ifeel, expertos en empleados, pero sería muy recomendable contar con la ayuda de tu empresa para atajarlo.

  1. Cambiar de actitud. Es importante que, al margen de las causas del Boreout que sean ajenas a nosotros, tomemos responsabilidad sobre nuestro estado psicológico al trabajar y hagamos lo posible por mejorar nuestra actitud. Al fin y al cabo, es el trabajador en primera persona quien sufre el síndrome de Boreout y el afrontamiento tiene que partir también de él. No hay soluciones mágicas que alguien pueda poner en marcha para acabar con un profundo estado de aburrimiento laboral, pero poco a poco es posible cambiar de actitud: observar el trabajo de una manera realista y no exigirle a la tarea más de lo que la esta puede dar, asegurarme de poner toda la energía, esfuerzo y atención necesarios en la tarea (no conformarme con resultados superficiales solo porque esté realizando tareas “de poca importancia”), tratar de aprovechar el excedente de tiempo, si lo tengo, en algo productivo, especialmente si es en asuntos que tengan que ver con el trabajo, ir adelantando tarea si es posible, ofrecerme a ayudar a otros compañeros con sus tareas, etc.
  2. Pon en conocimiento de tu superior tu situación. La empresa deberá hacer un análisis crítico de la metodología de trabajo que el equipo está llevando, en qué cultura empresarial se basa, qué inercias nocivas la están manteniendo y el grado en que dicha metodología se adapta a las necesidades de la organización en el momento presente. En general, bastaría con conocer las causas que hemos mencionado y hacer lo contrario, por ejemplo: tener flexibilidad y capacidad innovadora a la hora de diseñar horarios, distribuir y revisar de manera eficaz y autocrítica las tareas, funciones y responsabilidades entre los diferentes miembros del equipo y prever medidas de rotación en la realización de las tareas más tediosas o repetitivas, para repartir esa carga y poder contar con diversidad de participantes en las diferentes partes del proceso de producción.

No es sencillo aprender a revisar la cultura empresarial como paso previo a tomar decisiones innovadoras sobre cuál es la mejor manera de armonizar el talento del equipo, la consecución de objetivos, el bienestar psicológico de los empleados y la productividad. Los profesionales más adecuados para asesorar a las empresas sobre estos temas son los psicólogos, por ejemplo a través de programas específicos de bienestar emocional para empresas como el que ifeel ofrece a sus compañías y que está mejorando notablemente su productividad.

 


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