Retorno al trabajo: Los retos inmediatos en el rediseño de los espacios

Los espacios de trabajo no serán los mismos después del Covid. La seguridad y el bienestar van a ser dos conceptos integrados que van a estar muy presentes tanto en los centros de trabajo como en los hogares transformados en home offices. “Los trabajadores no volverán a un espacio de trabajo que nos les aporte seguridad, y la mayoría están diseñados basándose en la densidad”, explica Jim Keane Presidente y CEO Steelcase Inc. en la guía “Anticipando el futuro: El espacio de trabajo después del COVID”-. El espacio de trabajo debe ser saludable, pero también resiliente y flexible para adaptarse a cualquier cambio que a día de hoy no podemos ni imaginar”.

Según recoge la guía recientemente editada por esta compañía, el bienestar sucede cuando hay una intersección entre el bienestar físico, cognitivo y emocional. Las organizaciones necesitan asegurar que:

  • Físicamente: Las personas pueden trabajar en espacios donde se sientan seguros y se disminuya su exposición a los patógenos que causan la enfermedad.
  • Psicológicamente: No sienten miedo de estar en la oficina, porque eso les causa un malestar que no les permite desarrollar todo su potencial y por lo tanto ser productivos.
  • Emocionalmente: Todo el mundo necesita sentirse seguro en el trabajo. Necesitan saber que sus organizaciones están tomando las medidas necesarias para crear un entorno saludable.

 

NUEVAS NECESIDADES, NUEVOS RETOS

 

Si antes de la pandemia el diseño de los espacios de trabajo permitía a los equipos generar las interacciones necesarias para potenciar su creatividad e innovación y agilizar la toma de decisiones, ahora la aproximación ha de ser bien distinta, a cuenta de las necesarias limitaciones de las interacciones sociales. Los retos más inmediatos se concretan en:

  • Espacios abiertos: es el principal tipo de espacios en las oficinas actuales alrededor del mundo. El grado de apertura varía, pero en espacios de este tipo los patógenos se propagan libremente.
  • Alta densidad: Durante la última década se ha ido reduciendo el número de m2 por persona incrementando la densidad, esto también hace que los virus se puedan propagar con mayor facilidad.
  • Espacios compartidos: Las organizaciones reconocen que as personas quieren poder elegir y controlar su experiencia de trabajo. Esto ha llevado a diseñar una gran variedad de espacios que son compartidos libremente por todas las personas de la organización.
  • Alta movilidad: La tecnología ha permitido que las personas se puedan mover libremente por el espacio de trabajo. Los espacios son más dinámicos que nunca y se han generado entornos con mucha energía.
  • Espacios comunes: Los espacios sociales son cada vez más demandados por las organizaciones al reconocer que es donde se consigue generar la cultura organizativa.
  • Estética de hogar: Los espacios de trabajo son cada vez menos corporativos en su aspecto e incluyen un mayor rango de sofás y espacios de descanso. Estos entornos acercan mucho a las personas manteniendo un contacto muy cercano.

“Estas características ofrecen una gran ventaja competitiva para las organizaciones, ya que permiten generar nuevos estilos de trabajo, generan una cultura positiva y ayudan a atraer nuevos talentos -concluye la guía-. Sin embargo, estos espacios no están diseñados para mitigar la expansión del virus. Nunca se han pensado antes los espacios de trabajo como entornos en los que hay que adaptarse a un riesgo de salud. Pero tampoco pueden arriesgarse a causar daño a sus trabajadores”.

 

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Observatorio de Recursos Humanos

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