¿Por qué la agilidad suspende en 9 de cada 10 empresas?

Redacción14 octubre 20216min

El 90% de las empresas españolas inmersas en agilidad no ha alcanzado en 2021 los resultados esperados o no es capaz de mantenerlos en el tiempo, según el equipo de expertos agile de la empresa tecnológica Paradigma Digital, que celebra el veinte aniversario de la firma del Manifiesto Agile compartiendo las claves que para ellos han resultado más exitosas.

La denominada “brújula de agilidad” creada por Paradigma Digital complementa los aspectos sin cubrir de los métodos ágiles con 9 elementos que, según su experiencia, permiten a las empresas mantener la esencia de la agilidad, pero también anticipar riesgos y orientarse a resultados. Estos nueve puntos clave son:

  1. Agile soporta todos tus cambios, tu cartera no: El error más frecuente al aplicar metodologías ágiles es perder el norte sobre qué necesidad de negocio queremos resolver. Evitarlo es posible, es necesario poder visualizar las expectativas del proyecto de forma sencilla y de un solo vistazo; tener claro el por qué, sus líneas rojas etc.
  2. Resultados sobre métodos: Como señala Cristina de la Bandera, digital DNA en Paradigma, “el objetivo en agile no puede ser clavar un timing de eventos o calcar un framework. Agrupamos las actitudes y habilidades que tantas veces han sido clave en nuestros proyectos bajo el nuevo rol del agile delivery leader que será quien garantice que contamos con el método, entorno y herramientas necesarias para llevar a cabo el proyecto y que se responsabilice de que las cosas sucedan”.
  3. No eres un hámster, todo proyecto requiere estrategia: Tecnología, negocio y necesidad real de los usuarios en ocasiones no confluyen porque las dinámicas de cocreación y conceptualización se dan solo al inicio del proyecto. Un proyecto implica constante atención a los cambios, requiere estrategia, mirar al mercado, conocer a los usuarios… La clave está en adoptar un enfoque continuos discovery, incluir prácticas de diseño para crear un buen backlog, si no, es muy probable que el resultado sea algo que nadie necesite.
  4. Métricas, no adverbios de cantidad: La medición es necesaria, pero ¿mides realmente aquello que es relevante para el proyecto? Si no miras una métrica que no te aporta valor, elimínala. La clave es manejar métricas valiosas, desarrollar un sistema de métricas visible y transparente, que sea un nexo entre negocio y tecnología, que esté centralizado, que lea la información relevante de las diferentes herramientas de trabajo (Jira, Azure DevOps, Sonar, Analytics, etc.) de la forma más automatizada posible y, sobre todo, que además de las habituales, contenga las métricas específicas que requiere cada proyecto.
  5. No hablar de los riesgos no los hace desaparecer: El empirismo y la adaptabilidad minimizan riesgos, pero no es suficiente. Un gran grupo bancario, una energética internacional o el mayor retail del país no van a dejar en manos del empirismo el éxito o fracaso de sus proyectos. Los riesgos son situaciones inciertas que pueden dar lugar a nuevas oportunidades o amenazas, la clave está en poner el foco también en los riesgos y tenerlos presentes en el día a día.
  6. No existen las balas de plata: No prestar atención a las diferentes condiciones de entorno es una de las principales causas del fracaso de un proyecto. Hay que tener en cuenta condiciones como el contexto organizativo (trámites imprescindibles, estándares, limitaciones, etc.), relaciones contractuales con terceros, envergadura tecnológica, escenario de colaboración (número de actores, áreas e incluso empresas involucradas) o el equipo humano (experiencias, valores, seniority, puntos fuertes y débiles, etc.). Hay que pensar en el proyecto y proponer la mejor solución dado nuestro contexto real.
  7. Que funcione no quiere decir que esté bien: No porque algo funcione quiere decir que sea bueno, olvidar la calidad técnica suele ser un error que, a futuro, implica costes. Un buen producto digital debe ser mantenible, seguro, escalable y estable. La responsabilidad compartida de todo el equipo sobre la calidad es la mejor garantía para obtenerlo.
  8. Los malos hábitos destruyen las mejores mentes: Incorporar hábitos de trabajo como técnicas de productividad personal y de equipo, gestión de la comunicación con definición de flujos y buenas prácticas, gestión híbrida y presencial y gestión visual son buenos hábitos de trabajo a incorporar al propio método de trabajo.
  9. Cuida la vida del equipo: Una de las partes más complicadas en la gestión de proyectos son las personas. Hay que cuidar cada momento crucial de la vida del equipo, desde la composición del mismo, basándose en el encaje cultural, pasando por la autogestión de conflictos y toma de decisiones, o la gestión de cambios, hasta el desarrollo de competencias del comportamiento humano y la cultura del feedback.

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