¿Nos llevará la Inteligencia Artificial a la jornada laboral de cuatro días?

Recientes estudios muestran que la Inteligencia Artificial (IA) podría impulsar la economía y crear más empleos de los que eliminará en el futuro. Miles de nuevas empresas en todo el mundo han surgido con un enfoque en la aplicación de innovaciones basadas en la inteligencia artificial y las capacidades del aprendizaje automático y muchas son vistas como una gran oportunidad económica, similar a los días de la fiebre del oro del siglo XIX.

La mayor contribución de la IA a la fuerza laboral probablemente sea la capacidad de ésta de aumentar la productividad de un ser humano, ya que puede llevar a cabo los trabajos más rutinarios y repetitivos, además de contar con el potencial de ayudar enormemente con tareas cada vez más complejas. Hemos entrado en una era en la que -cada vez más- el trabajador colabora con la tecnología para asumir más y más diversos aspectos del trabajo.

Esto plantea una duda: si la IA es tan poderosa, ¿por qué no usarla en lugar de empleados humanos remunerados? Al contrario de aquellos que ven llegar el fin del mundo con el auge de las máquinas, la IA (que es inherentemente artificial) no puede reemplazar por completo las comunicaciones verbales y no verbales de los trabajadores tradicionales. Los humanos continúan siendo dueños de la evaluación y de la ejecución de las tareas estratégicas y complejas. La inteligencia artificial puede actuar como un asistente virtual que sirve como los ojos y oídos de un empleado, pero no puede recrear la experiencia de las reuniones en persona, y no puede igualar el nivel de pensamiento creativo y crítico de un ser humano.

Pero esto es sólo el comienzo: cuando los requisitos más arduos de trabajo sean gestionados gracias a la inteligencia artificial, se podrá volver a examinar un concepto ya adoptado por muchos países y organizaciones de todo el mundo: considerar una semana laboral más corta.

Mejorar el equilibrio entre la vida personal y laboral

Lo mejor de la IA aún está por llegar, por lo que no hay muchos datos que demuestren el impacto que podría tener para reducir la cantidad de horas de trabajo. Sin embargo, lo que sí existen son numerosos estudios que destacan los beneficios de una semana laboral reducida.

Recientemente se reveló que la productividad aumentó casi un 40% cuando una empresa experimentó con una semana laboral de cuatro días en Japón. Aloha Hospitality también ha reducido su número de días hábiles, promocionando el objetivo de la empresa de lograr un mejor equilibrio entre la vida personal y el trabajo de sus empleados. Siguiendo el ejemplo, Shake Shack espera que una semana laboral más corta atraiga más talento gerencial. Para Perpetual Guardian, con sede en Nueva Zelanda, los empleados confirmaron una reducción en el estrés y una mejora en la satisfacción laboral, todo ello sin sacrificar la productividad.

Esto significa que no sólo es posible una semana laboral de cuatro días, sino que es realmente beneficiosa. Pero no todos los casos son un éxito: por ejemplo, Treehouse, con sede en Portland, utilizó su semana laboral más corta para reclutar nuevos talentos, pero tuvo que volver a un horario de cinco días después de despedir a un par de docenas de empleados.

Enrique Cuarental, Ingeniero de ventas de inteligencia cognitiva para el sur de Europa y Latinoamérica de IPsoft

¿Podría haber intervenidola IA? ¿Podría haber ayudado a llenar el vacío mientras la empresa se reiniciaba, evitando que se implementara una semana laboral prolongada? La inteligencia artificial ya está realizando una amplia gama de tareas en los trabajos y se espera que aumenten astronómicamente en los próximos años. Según el Foro Económico Mundial, las máquinas y algoritmos, y por extensión, la IA, realizarán más del 50% de todas las tareas laborales en 2025. Si Treehouse hubiera contratado a un empleado digital a raíz de sus despidos, algunas de las tareas que requerían un día adicional de trabajo podrían haberse reducido o eliminado. Esto podría haber permitido a la empresa mantener su semana laboral de cuatro días.

Dicho esto, con el objetivo de hacer que los trabajos sean más eficientes y menos mundanos, los desarrolladores están posicionando la inteligencia artificial para permitir que los empleados hagan lo que hacen mejor, no para reemplazarlos. Pero cuando los tiempos son complicados, en industrias con escasez de talento y en negocios que no pueden permitirse un personal completo, la IA presenta una oportunidad única.

Estos mismos beneficios se pueden aplicar a prácticamente cualquier empresa. Al ocuparse de tareas repetitivas pero menos significativas, la IA permite a los empleados centrar su talento de una manera más creativa y estratégica. Y ese trabajo podría no requerir un horario de cinco días.

Reduciendo la carga

Si bien todos sueñan con el trabajo perfecto en el turno perfecto, la realidad es que el horario a menudo está determinado por la necesidad. Ya sea porque lo estipule así la empresa -que requiera una mayor producción pero que no tenga los recursos para adquirir más talento-, o el empleado que simplemente necesita más horas para llegar a fin de mes, la jornada laboral siempre supone un aspecto crítico. Pero ello no puede ocultar el hecho de que se necesita un cambio, y es por eso que la IA se ha convertido en una tecnología tan integral para tantos y tan distintos sectores, ya que ayuda a aliviar las cargas de trabajo existentes. Por otro lado, los empleados digitales que cuentan con habilidades de conversación y cognitivas ya tienen la capacidad de liberar a los humanos de tareas repetitivas y aburridas más complejas.

A diferencia de los humanos, los trabajadores de IA tienen la clara ventaja de poder trabajar durante todo el día, los siete días de la semana: no necesitan descansos ni alimentarse ni cumplir un código de vestimenta. Simplemente están listos y dispuestos a realizar sus tareas, en cualquier lugar y en cualquier momento.

¿Qué pasa si el asunto es urgente y requiere más atención? La inteligencia emocional se está incorporando a estos empleados digitales, lo que les permite reconocer correos electrónicos urgentes o con carga emocional que exigen la atención de una persona, a quien este empleado digital puede alertar. Para todo lo demás, la IA puede hacerse cargo y manejar el trabajo por sí solo.

La IA que trabaja para todos

Como potenciador de empleo, creador e innovador, la IA tiene el poder de llevar al mundo laboral a lugares nuevos e increíbles: podría reducir el estrés y liberar recursos al realizar las tareas menos atractivas imaginables; también podría permitir a los empleados humanos concentrarse en un trabajo creativo, desafiante y mentalmente estimulante. Cuando los tiempos son difíciles -y estamos haciendo frente a momentos muy complicados-, la IA podría llenar el vacío, eliminando la necesidad de que el personal se dedique a tareas de poco valor añadido. Y si se implementa en toda una organización, la inteligencia artificial tiene el potencial de mejorar la productividad tanto que podría allanar el camino para una semana laboral de cuatro días o para salir mucho antes de una crisis que podría ser la mayor a la que hagamos frente en nuestra vida.

Por Enrique Cuarental, Ingeniero de ventas de inteligencia cognitiva para el sur de Europa y Latinoamérica de IPsoft


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