Inteligencia artificial: más inteligente, menos artificial

Álvaro Martínez15 noviembre 20214min

Un signo inequívoco de que el futuro, tal y como se proyectaba en los relatos de ciencia ficción, ya ha entrado en muchos hogares del mundo son los asistentes de voz. Según el boletín de PwC  «Ideas», se prevé que en 2024 las personas hablen con más de 8.400 millones de dispositivos de voz, que amplían su radio de acción en nuestro día a día de manera vertiginosa. Es verdad que por ahora la habilidad conversacional de los “sirvientes virtuales” dista mucho de equipararse a la de un ser humano, ya que aún está basada en órdenes y comandos concretos que simplemente desencadenan acciones por parte del dispositivo tales como encender una luz, abrir la puerta de entrada o poner una canción. Los desarrolladores buscan crear asistentes más atractivos, ágiles y que inspiren confianza en los usuarios.

Y es que si algo nos agrada y nos resulta cómodo es más fácil que lo volvamos a llevar a cabo. A medida que los asistentes puedan generar simpatía en el usuario se generará una implicación entre ambos que hará las interacciones cada vez más amenas y satisfactorias.

Si el objetivo es dotar al asistente de personalidad propia, debemos entender ésta como parte de una persona, por lo que tiene que tender a ser lo más humano posible. Si bien la inteligencia artificial ha evolucionado de manera exponencial hasta afrontar conversaciones secuenciales basadas en interacciones previas, aún está dominada por la literalidad y la falta de capacidad de abstracción e ironía. El cerebro humano puede identificar el sentido de las palabras según el contexto y dar una respuesta adecuada.

Hasta que los asistentes de voz avancen de manera que puedan superar todas estas barreras deberán conformarse con mimetizar la conversación humana de manera que hablarles resulte ameno y queramos seguir haciéndolo. La creación y mantenimiento de una base de datos en constante crecimiento que contenga todos los posibles caminos que puede tomar una conversación humana hará que los asistentes solucionen nuestros problemas de manera más rápida y exitosa.

Quizás el secreto se encuentre detrás de su misma definición. Valoramos a un asistente que sea efectivo y nos ayude a solucionar los problemas diarios que pueden ir desde encontrar ese artículo que llevamos tiempo buscando a reproducir a demanda una canción evocadora que creíamos descatalogada. Estos pequeños “ triunfos” emocionales nos vinculan al asistente de la misma manera que a un ser humano que nos ayuda cuando lo necesitamos.


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