In Memoriam: Juan Antonio Esteban, DRH de Alsa

Maite Sáenz3 septiembre 20213min

Los últimos días de agosto se llevaron consigo a Juan Antonio Esteban, director corporativo de Recursos Humanos de Alsa. Todo lo que tenía pensado escribir en este editorial me parece irrelevante ante una noticia así, inesperada, abrupta y terriblemente injusta. La vuelta al trabajo para muchos de los que le conocimos sí que es, de verdad, mucho más difícil sabiendo que no nos lo volveremos a encontrar.

 

Para ser runner como él hay que tener disciplina y tesón, saber dosificar las fuerzas y motivarse con la meta, y mucho de su forma de ser se explica sabiendo que corría maratones… y los acababa.

 

Muchos os preguntaréis si le conocía lo suficiente como para atreverme a despedirme de él en voz alta, y os confieso que me está costando que estas líneas avancen porque no quiero faltar a su memoria con palabras impostadas. Para mi la cercanía no la da sólo el roce ni tampoco los planes o gustos en común; yo la encuentro en ese algo casi inapreciable que descubro en muchos pequeños momentos que, con el tiempo, se transforman en aprecio, respeto y cariño. Con Juan Antonio el camino ha sido intermitente pero de largo recorrido, el suficiente para haberme permitido saber que era una de esas personas que le daba visibilidad a la función de dirección de personas y no sólo por la posición que ocupaba y los proyectos que desarrollaba. Creía en el poder de la comunidad y la creaba sumando el conocimiento de otros colegas, ya desde el mundo asociativo, escribiendo un libro coral, participando en proyectos… Leía mucho y convertía en aprendizajes lo que le llamaba la atención compartiendo en redes sociales fragmentos que invitaban a reflexionar antes de actuar. Era elegante no sólo en su manera de proceder sino también en su discurso, en cómo comunicaba, en cómo convencía. Para ser runner como él hay que tener disciplina y tesón, saber dosificar las fuerzas y motivarse con la meta, y mucho de su forma de ser se explica sabiendo que corría maratones… y los acababa.

Estaba en ese punto de madurez sosegada en el que aún nos queda mucho por vivir pertrechados con todo lo que hemos aprendido hasta llegar a ella. Pero el destino no responde a razones, sólo impone realidades, y el mismo destino que infringió un inmenso dolor a su familia hace apenas un año ahora, sin un ápice de piedad, se lo lleva a él, demasiado seguido y demasiado pronto. Descansa en paz Juan Antonio junto a tu compañera de vida, que ahora también lo será para toda la eternidad.


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