Empleados digitales, cuando la IA llega a los departamentos de Recursos Humanos

La inteligencia artificial es posiblemente lo menos humano que nos pueda venir a la cabeza cuando hablamos de personas. Precisamente las personas somos quienes hacemos que una organización sea algo complejo, al contrario que un motor o un programa informático, que con el conocimiento suficiente pueden ser previsibles y anticipables.

Uno de los grandes retos de las áreas de recursos humanos en las organizaciones es ser capaces de entender mejor, e incluso prever, el comportamiento de las personas. Y es un reto porque es necesario reconocer cuándo activar positivamente acciones tan estratégicas como la gestión del talento, cuándo desarrollar (upskilling) unos perfiles o incorporar otros, o incluso, cuándo llevar a cabo la tan deseada transformación cultural que nos permita espacios y maneras de trabajar más humanas, sostenibles y motivadoras.

Juan Martínez, director de Cultura y Desarrollo de Personas en atSistemas.

Sin información, las Áreas de Personas caminamos con un rumbo claro, aunque sin brújula que nos oriente. Pueden existir grandes presupuestos y, sin embargo, los comités de dirección siguen viviendo la frustración de planes estratégicos que se quedan a medio camino en sus resultados y que tienen como causa común que las personas puedan abandonar la empresa. Puede existir la tentación de prescindir de las personas, y llegar a organizaciones tan robotizadas y automatizadas que puedan ser previsibles, cumpliendo los planes estratégicos a la perfección. Sin embargo, mientras sigamos dirigiéndonos a ciudadanos, compradores, usuarios… a personas en definitiva, que perciben y valoran el valor que les aportamos y nos eligen por el toque humano, la mirada, la empatía, una sonrisa… seguiremos necesitando de las personas para hacerlo posible.

Cuando todo apunta a que las personas seguiremos siendo uno de los valores principales en las organizaciones, precisamente es la Inteligencia Artificial la herramienta que nos permite convertir los datos en información, liberar a esas personas de carga de trabajo repetitiva y aumentar sus capacidades y su inteligencia. La IA nos permite tomar un conjunto inmenso de datos y aplicar inteligencia para ofrecernos opciones, posibles conclusiones, incluso escenarios futuros. La IA se apoya en los datos para descubrir ahí donde el ojo humano solo ve una maraña de números sin sentido.

La Inteligencia Artificial incrementa nuestras capacidades para analizar, procesar y entender las diferentes tareas que tenemos desde los comités de dirección en las distintas áreas. Una de ellas es la Gestión estratégica del talento. Igual que las personas esperan experiencias significativas en el trabajo, las organizaciones esperan el mejor talento de cada persona para aportar el mejor valor. Es necesario descubrir las fortalezas y capacidades de cada trabajador y ayudar a que ellos mismos las descubran, conectarlas con su conocimiento y poner ese talento al servicio de la organización. Cuando una persona conecta con su talento, puede fluir, disfrutar y brillar. La IA ayuda a identificar el talento, los conocimientos, la experiencia, el potencial de desarrollo, incluso la mentalidad, en base a datos, interacciones y resultados. Gracias a ella es posible generar un mapa de talento y conectar lo mejor de las personas con las oportunidades más estratégicas.

Otra área en la que la aplica la IA es en la Fidelización y engagement. Pensemos el coste de perder personas y su talento. Sin entrar en datos, nos cuesta su conocimiento y el esfuerzo invertido en desarrollarlo, en la adaptación al puesto y a la cultura. Hemos llegado a normalizar y convivir con la pérdida de talento, y las organizaciones somos conscientes de las deseconomías que genera. La IA ayuda a identificar hechos, comportamientos, que pueden evidenciar falta de compromiso de las personas. Porque no es solo el hecho de perder el talento, convivimos también con la falta de motivación o compromiso en el trabajo por parte de algunos trabajadores. De hecho, según una encuesta de Gallup, en Estados Unidos, la población de personas comprometidas o con “engagement” activo está por debajo del 40%. En España, aunque este dato se eleva al 63% según el reciente Informe de Tendencias Globales de la Experiencia de los Empleados 2021, elaborado por Qualtrics, todavía queda mucho por hacer. En definitiva, menos talento brillando, menos productividad, menores y peores resultados. La IA puede ayudar a identificar causas de desmotivación y datos asociados que pueden motivar, por ejemplo, una baja voluntaria y poner al servicio de las personas una herramienta que les ayude a comprender mejor, que despierte conversaciones, escucha, acompañamiento o ayuda, lo que corresponda en cada momento.

En cuanto al bienestar, salud y seguridad, más allá de la seguridad laboral, está más que demostrado que aquellos que desarrollan hábitos que favorecen su bienestar integral establecen mejores relaciones, interaccionan de una forma más equilibrada, toman mejores decisiones y son más equilibrados emocionalmente. Ya es un hecho que la actividad física, la nutrición y el desarrollo de la inteligencia emocional generan sinergias entre sí. La IA puede ayudar a entender comportamientos y decisiones asociados con accidentes laborales. Y lo que será aún mejor, causas que los provocan, e incluso en qué equipos o individuos existen hábitos de referencia, ya sea en lo positivo, como en lo negativo. En estos meses de pandemia y trabajo remoto, la IA ha aportado datos, por ejemplo, sobre nuestros comportamientos, descansos y desconexión digital.

En la transformación cultural, la IA puede ayudar a analizar y entender la cultura y cómo evolucionamos hacia el objetivo a través de elementos reales y tangibles. La cultura es una propiedad emergente de una organización que, salvo en organizaciones pequeñas, es inmanejable a nivel humano. Sin embargo, está muy presente en todas las organizaciones la necesidad de una cultura que eleve el engagement de los equipos a través de métodos de trabajo, experiencias e interacciones, liderazgo o políticas que hagan real la cultura deseada.

Si por un momento imaginásemos los equipos humanos que necesitaríamos en las Áreas de Personas para explotar todos los datos y aportar información relevante en cada ámbito, estaríamos generando ineficiencias. Porque en el contexto de analizar altos volúmenes de información y contextos complejos, salvo excepciones contadas, no somos la especie mejor dotada. La mente humana tiende a simplificar y reducir los problemas y los contextos. Por el contrario, es el “toque humano”, lo que permitirá que la suma de inteligencia artificial con inteligencia humana sea una combinación insuperable.

Artículo escrito por Juan Martínez, director de Cultura y Desarrollo de Personas en atSistemas


Observatorio de Recursos Humanos

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