El puesto de teletrabajo adecuado para mejorar la productividad, la salud y el bienestar

Jaime Rodríguez26 abril 20229min

La iluminación, el ruido y las condiciones de temperatura correctas; una silla que pueda regularse, para adaptarse a la persona y a la tarea a realizar; una superficie de trabajo adecuada; un ordenador preferiblemente con monitor, teclado y ratón independientes; y unas condiciones psicosociales y organizativas idóneas, son todos elementos que influyen en la salud visual y postural, en la capacidad de concentración y en el confort y bienestar. Así lo pone de manifiesto la Guía de Ergonomía para el Trabajo a Distancia elaborada por el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), en colaboración con la Asociación Española de Servicios de Prevención Laboral (Aespla).

Como bien hemos podido ver en estos dos últimos años, el traslado del puesto de trabajo fuera de la oficina implica muchos cambios en la forma de organizarse y relacionarse. Aunque no hay que olvidar que, a la postre, sigue siendo un puesto de trabajo, y como tal afecta a la productividad, la salud y el bienestar de cada trabajador.

Porque en puestos de oficina, el tipo de iluminación, la intensidad de la luz, así como otros muchos factores (ruido, temperatura, etcétera), son evaluados por los servicios de prevención de riesgos laborales, con el objetivo de conocer si son conformes a la normativa vigente o si es necesaria una intervención por parte de la empresa.

Recomendaciones prácticas

Pero en casa es cada trabajador quien ha de velar porque cada uno de estos aspectos sea correcto. Y es que el teletrabajo supone numerosos beneficios, tanto para la empresa como para la persona trabajadora. Sin embargo, también puede conllevar riesgos que deben tenerse en cuenta; en especial aquellos asociados con los aspectos ergonómicos derivados de la adopción de posturas estáticas y de la inadecuación de los equipos de trabajo, y de los componentes psicosociales y organizativos.

Precisamente, la guía presentada durante el Encuentro by Laboralia 2022, ha sido elaborada con objeto de facilitar el conocimiento y la aplicación de las recomendaciones necesarias, para poder adecuar el puesto de trabajo en casa, o en otro entorno diferente al de la oficina clásica. Con recomendaciones prácticas estructuradas en cinco bloques principales:

    • Condiciones ambientales.

      El espacio en el que se desarrolle el trabajo debe estar aislado en la medida de lo posible, sin molestias ni ruidos y con nivel sonoro continuo lo más bajo posible. Entre 23-26ºC en verano y 20-24ºC en invierno, con una humedad de entre el 40% (en invierno) y del 65% (en verano). Puesto que el trabajar con una temperatura no adecuada puede provocar resfriados o malestar. El nivel de iluminación en la zona de desarrollo de la tarea debe ser suficiente para leer y escribir con comodidad y no tan alto que provoque deslumbramientos (directos o por reflejos), pérdida de contraste en la pantalla, o un contraste excesivo con el resto del entorno de trabajo. Y debemos evitar sentarnos de modo que una ventana o punto de luz artificial quede a nuestra espalda, ya que puede producir sombras molestas y deslumbramientos indirectos.

    • Silla de trabajo.

      Se recomienda contar con una silla regulable. Es recomendable que el asiento cuente con un mecanismo pivotante que permita a la silla girar 360º, lo que facilitará el movimiento y el acceso a los elementos que se necesiten, evitando giros de tronco y otras posturas inadecuadas. Debe tener cinco patas con ruedas, por razones de estabilidad y movilidad. Es recomendable que el asiento y el respaldo estén acolchados, preferiblemente por un relleno firme y recubierto de un material transpirable. La inclinación del respaldo debe ser regulable, y la superficie del asiento debe ser lo más cómoda posible, permitiendo apoyar completamente las nalgas y muslos. Además, debe evitar deslizamientos. Debe poderse regular la altura del asiento estando en posición sentada, y los pies deben alcanzar una superficie de apoyo sin sentir presión en la parte posterior de las piernas.

    • Superficie (mesa) de trabajo.

      Otro de los elementos importantes en el teletrabajo, por lo que debería cumplir unos requisitos mínimos de espacio, alturas, etcétera. Un acabado mate y color suave. En caso de tratarse de una mesa de cristal, debería taparse para evitar reflejos. Ha de tener un grosor mínimo de 3 cm para evitar la acumulación de cargas electroestáticas en los bordes. Esquinas y cantos deben estar redondeados. Se deben evitar mesas con elevada transmisión térmica, como por ejemplo metálicas o de cristal. La altura debe quedar aproximadamente a la altura de tus codos (altura recomendada entre unos 72 y 76 cm). Los antebrazos deben apoyar correctamente sobre el tablero de la mesa cuando se teclea. Y es fundamental la gestión del cableado, de modo que no ocupe espacio, ni sobre la mesa, ni debajo de la misma, y se eviten enganchones o tropiezos accidentales.

    • Equipo informático.

      La guía explica que, para trabajar de manera habitual, lo más adecuado es disponer de un ordenador con monitor, teclado y ratón independientes; y en la medida de lo posible, usar un portátil de forma esporádica. Así, en cuanto al monitor, el borde superior de la pantalla debe estar a la altura de los ojos como máximo. De esta manera se evitan posturas inadecuadas de cuello. La distancia mínima entre la pantalla y los ojos debe ser de 40 cm, aunque es preferible 50 cm. Ubicar siempre la pantalla en la superficie principal de trabajo, de tal manera que este se encuentre delante de la persona usuaria. La distancia entre el borde de la mesa y el teclado debe ser de al menos 10 cm. Es importante que los antebrazos se mantengan apoyados en la mesa mientras se teclea. Y es recomendable ubicar el ratón cerca del teclado y paralelo a su parte media, intentando mantenerlo dentro del espacio de ancho de los hombros.

    • Organización.

      Lo ideal es disponer de un espacio de uso exclusivo para trabajar (una habitación o despacho). Si esto no es posible, hay que dedicar un tiempo antes de empezar a trabajar y al finalizar para colocar y quitar los distintos elementos de trabajo, y despejar todo lo que no se necesite. Realizar una correcta organización, planificación y priorización de las tareas a realizar. Fijar objetivos realistas. Procurar utilizar los periodos de la jornada de máxima activación/concentración (mayor capacidad de rendimiento) para el desarrollo de las tareas clave. Llevar a cabo pausas periódicas durante la jornada; se recomienda descansar 5 min cada hora. Y salvo excepción, se recomienda evitar trabajar por las noches y/o en fines de semana. El desorden tiene efectos negativos sobre nuestro estrés, e influye sobre la capacidad de concentración.

La adopción de las condicones adecuadas previene molestias físicas, visuales o de carga mental, y evita la aparición de problemas derivados de la falta de ergonomía, que tienen un coste personal, empresarial y social.

Se puede descargar esta guía de recomendaciones prácticas para mejorar el puesto de teletrabajo pulsando el siguiente enlace


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