El pensamiento crítico, la soft skill de los equipos de alto impacto

Uno de los mayores aspectos de valor de mi trabajo a través la gestión del talento en la empresa es poder palpar con regularidad y certeza cuál es el pulso de lo que ocurre en las organizaciones, del estado por el que pasa la relación entre organización y personas del equipo y cómo los perfiles evolucionan en función de sus metas y del contexto social y empresarial.

Tania Grande, CEO de TUUP.

Que atravesamos una etapa inestable con una necesidad acusada de compromiso no es ningún secreto. Hace ya años que el cambio de paradigma en los recursos humanos comenzó a vislumbrarse y en 2020 esta tendencia se ha consolidado con fuerza. Las empresas necesitan perfiles con elevadas soft skills y las personas necesitan sentirse útiles en las empresas. Lo que les une es que ambas partes buscan tener valor más allá de lo que saben o venden.

Saber moverse y sumar en los entornos, con las personas y con el foco puesto en el negocio ha pasado de ser importante a vital. Es un cambio agresivo y determinante, y no por ello menos estimulante. Recientemente, en un focus group con algunas de las marcas que han integrado TUUP a sus procesos de selección y a los planes de desarrollo de sus equipos, hubo una tónica aplastante en lo que demandan y promueven en sus personas empleadas: el pensamiento crítico. La duda que tenían era cómo atacarlo para hacerlo crecer de una forma efectiva y cuando el tiempo nos aprieta los talones a todas las empresas.

Saber qué es el pensamiento crítico es sencillo, es la capacidad de analizar un aspecto tratando de evitar sesgos y tener argumentaciones basadas en la reflexión. Es evaluar cuestionando. Se postula como habilidad blanda fundamental porque tiene una repercusión directa en la toma de decisiones y en la resolución de problemas. Es decir, las dos vías de evolución y éxito de cualquier empresa. Contar con profesionales que poseen pensamiento supone tener equipos de alto impacto.

¿Y cómo se trabaja el pensamiento crítico? Es el reto de las organizaciones para los próximos años. Y deben empezar cuanto antes. El secreto es “diseccionarla” en todas aquellas competencias que la forman: la flexibilidad, la capacidad analítica, la empatía, la visión de negocio, entre otras. Contar con buenos profesionales de recursos humanos que aporten el camino de crecimiento de esta habilidad en cada organización y que tengan el soporte de herramientas tecnológicas a su servicio será fundamental para medir y hacer evolucionar estas competencias. La tecnología al servicio de las habilidades blandas es una de las claves del éxito de las empresas del futuro.

Artículo escrito por Tania Grande Maza, Psicóloga experta en talento y gestión empresarial y CEO de TUUP.


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