El ahorro a través de los planes de previsión colectivos, bajo mínimos

Maite Sáenz15 junio 20185min
atisa
Necesitamos economía conductual en vena para poder comprender que la sostenibilidad de las pensiones es una corresponsabilidad de la Administración, de las empresas y de los propios trabajadores. En ello han coincido los expertos que han participado en la jornada formativa “Presente y Futuro de las Pensiones en España” organizada por el Grupo Atisa, en la que se ha analizado el panorama del actual sistema de previsión social en nuestro país, el funcionamiento de otros modelos en países de nuestro entorno y las opciones que reforma que reforma del sistema para su sostenibilidad.

José Antonio Herce, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid y socio de AFI (Asesores Financieros Internacionales) y Rafael Verástegui, Actuario de Seguros y Director de Previsión Colectiva de BBVA, han destacado en sus intervenciones la fragilidad de los argumentos más conocidos en el debate sobre las pensiones. Así, por ejemplo, Herce ha recordado que las aportaciones individuales al sistema no son una “hucha” particular que nos permita recuperarlas de manera lineal a nuestra jubilación sino que, en realidad, la Seguridad Social nos devuelve lo cotizado en los 12 primeros años. Tampoco es cierto el sistema sea discriminatorio con las mujeres porque el “gender gap” se genera previamente en el mercado de trabajo; las pensiones sólo heredan en sus cálculos esta diferencia retributiva. “Los 65 años de la década de los 1900 son los 91 de hoy pero la edad de jubilación se mantiene en la primera. Entonces, en un mercado poco envejecido y muy nutrido de trabajadores en plena edad laboral, sólo había afiliados y hoy, sin embargo,  la mayoría abrumadora es la de los beneficiarios. Por tanto, la sostenibilidad de las pensiones no es una cuestión de natalidad ni de inmigración sino sobre todo de longevidad”, ha zanjado el socio de AFI.

En su intervención ha analizado los tres pilares del mercado español de previsión, el público, el profesional o colectivo y el individual, así como su peso en el total, y mientras que el primer y el tercero están a la par en aportaciones el segundo apenas alcanza el 50% de cualquiera de las anteriones:

  • Previsión pública: 144.834 MM.
  • Previsión profesional o colectiva (planes de empleo, seguros colectivos y PPSE): 73.633 MM.
  • Previsión individual: 149.657 MM.

La previsión colectiva, a medio gas

Desde su experiencia al frente del área de Previsión Colectiva de BBVA, Verástegui ha repasado la situación de este segundo pilar del sistema de pensiones español para el que coincide con Herce en reconocer un amplio recorrido de mejora. Y no sólo por el nivel de receptividad que tienen las opciones ahora disponibles en forma de planes de prestación y de aportación definida en las empresas, sino también por la escasa cultura de ahorro característica de la sociedad española. Por ello, comunicar internamente su valor como parte del paquete de compensación total es fundamental para su “venta” interna. En este sentido, explica que “más importante que establecer un importe concreto o un porcentaje sobre la masa salarial es plantear la solución en términos de equidad interna dentro de la plantilla y de equidad externa respecto a posiciones similares en otras empresas tomadas como referencia”.

Los planes de previsión colectivos son, a juicio de Verástegui, un potente refuerzo de la reputación empresarial en la medida en que “aporta al trabajador una visión a largo plazo de su carrera profesional e integrada en un proyecto empresarial duradero que, a la vez, también es percibido por proveedores y clientes”.

La necesidad de reducir la tasa de sustitución

“Tras 130 años de prestación de servicios a la sociedad, la Seguridad Social, surgida en la Prusia de Bismarck, está exhausta. Es el momento -ha instado Herce- de que nos preguntemos no tanto qué puede seguir haciendo por nosotros sino qué podemos hacer nosotros por ella para que sea sostenible en el futuro”.

Los modelos de países como Suecia, Reino Unido, Dinamarca, EE.UU. y Holanda tienen todos en común tasas de sustitución muy inferiores a la española, situada en un 82% y cualquier medida a adoptar con tendrá que pasar, antes o después, por una reducción de este indicador hasta situarlo en una horquilla de entre el 40 y el 50%. En paralelo, se impone el refuerzo de las alternativas para complementar las pensiones con medidas que pasan, entre otras, por generalizar la previsión social complementaria en el marco de la negociación colectiva, alargar la vida laboral y favorecer los contratos más allá de la jubilación sin coste empresa, reformular las prestaciones de supervivencia e integrando también las de dependencia.


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